La acusación que convirtió a los colombianos Christian Daes y José Manuel Daes en fugitivos de la justicia estadounidense por narcotráfico y lavado de dinero

Cocky de la Torre

Los hermanos empresarios Christian Daes y José Manuel Daes Abuchaibe, han sido centro de distintos escándalos en Colombia desde hace varios años, por temas que van desde las acusaciones de los Estados Unidos por cargos de narcotráfico y lavado de dinero, como lo recordara en 2004 el diario estadounidense El Nuevo Herald; la concentración de contratos en Barranquilla; hasta un caso que tiene que ver con infracciones al Estatuto del Consumidor, por la conducta de acaparamiento con fines de reventa masiva de boletas para el partido entre las selecciones de Colombia y Brasil, el cinco de septiembre de 2017 en Barranquilla, por las Eliminatorias al Mundial de Fútbol Rusia 2018, según la web de periodismo investigativo Ojo Privado.

José Manuel Daes, apodado «Yuyo», hoy en silla de ruedas producto del hecho, fue noticia en el año 2004 cuando fue víctima de un atentado a manos de dos sicarios, mientras se encontraba prófugo de la justicia estadounidense por cargos de narcotráfico y lavado de dinero presentados en 1993, por su vinculación con el cartel de Cali. Por el mismo caso fue acusado su hermano, Christian Daes. El atentado se debió, según versiones, a un pleito por unas concesiones a dedo disputadas entre Daes y el excomandante paramilitar Rodrigo Tovar Pupo, alias Jorge 40.

Según Ojo Privado, esto dijo El Nuevo Herald en 2004 sobre los Daes:

Título: Atentan contra socio del cartel de Cali

Descripción: Dos sicarios intentaron sin éxito asesinar al barranquillero José Manuel Daes, acusado en 1993 por su vinculación con el grupo de traficantes colombianos(En español).-

URL:

Agregado: 28-10-2004

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Gerardo Reyes, El Nuevo Herald

Un conocido empresario de Barranquilla, Colombia, que sufrió un atentado el lunes, es prófugo de la justicia de Estados Unidos por cargos de narcotráfico y lavado de dinero, según documentos de la Corte Federal de Miami.

José Manuel Daes fue recluido en la Clínica del Caribe de esa ciudad luego de que dos sicarios que iban en una motocicleta le hicieron dos disparos cuando se disponía a ingresar a la casa de sus padres en el barrio Alto Prado.

El atentado provocó una ola de protestas de políticos locales, congresistas y de su amigo, el ex alcalde de la ciudad, Bernardo Hoyos.

Es preocupante lo que estamos viviendo porque a los ciudadanos de bien los están matando, comentó el senador Mario Varón Olarte al diario El Heraldo de Barranquilla.

Daes, conocido como Yuyo en esta ciudad de la costa Atlántica, fue encausado en la corte federal de Miami en Octubre de 1993 en una amplia acusación encabezada por los líderes del cartel de Cali, Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela.

En la operación, conocida como Piedra Angular, también fue acusado Cristian Daes, hermano de José Manuel.

Los hermanos Rodríguez Orejuela, quienes se encuentran bajo arresto en Colombia, afrontan un pedido de extradición de la corte de federal de Miami basado en hechos más recientes.

A partir de septiembre de 1993, Daes fue declarado fugitivo, según orden de esa fecha del juez William Hoeveler.

De acuerdo con el pliego de cargos de la operación Piedra Angular, en 1988 Miguel Rodríguez Orejuela se reunió en Cali con Daes a quien el gobierno de Estados Unidos identificó como uno de los supervisores de los Rodríguez. Entonces los negocios del cartel crecían, pero la organización quería diversificar sus rutas para eludir los controles.

En esa ocasión, según la acusación, Rodríguez, Daes y Julián Murcillo, también lugarteniente del cartel, analizaron una nueva ruta de envío de cargamentos de vegetales en los cuales sería camuflada la droga. Miles de kilos de cocaína fueron luego enviados en cargamentos de broculi.

Daes, de 43 años, es conocido en Barranquilla por sus negocios de produccion y exportación de vidrios y ventanales a través de la empresa Technoglass. La empresa figura en los registros de corporaciones de la Florida.

 

El apellido Daes también figuró en el capítulo IV, página 50, del libro “Los jinetes de la cocaína”, publicado por Fabio Castillo en el año 1987, en donde menciona la participación de Nasseres Daes en una red de contrabando de cigarrillos utilizada por Pablo Escobar, entonces líder del cartel de Medellín, para el lavado de dinero de su actividad narcotraficante.

Capítulo IV

Se arma el cartel

La fama de Jorge Luis Ochoa Vásquez era tal, que el animador Fernando González Pacheco dedicó dos programas de televisión para mostrar su hacienda La Veracruz.

A Lehder le correspondió el trabajo político, pero entró en crisis económica. Fue mantenido por el Cartel de Medellín, hasta cuando terminó de «cocinero» y supervisor de campo en los Laboratorios de Tranquilandia.

No abandonaron la idea de que el narcotráfico fuera controlado por un solo grupo, una mafia con un solo equipo que se encargara del lavado de dólares. El 9 de febrero de 1984, Jorge Ochoa sostuvo ante Max Merimestein que estaba en capacidad de enviar 2.000 kilos de cocaína semanales a Estados Unidos.

Para ese momento, Pablo Escobar tenía montado un sistema de distribución de cocaína a nivel internacional. Se asegura que podía entrar a los Estados Unidos un promedio mensual de 1.500 kilos del alcaloide y que una cantidad no despreciable era enviada a los mercados europeos, con puente en Caracas.

Si el precio de la cocaína ha oscilado entre los US$20.000 y US$45.000, según las cifras citadas antes, la ganancia de Pablo Escobar, cada mes, podría ser de $700 millones.

Con semejantes ingresos, Escobar podía darse el lujo de comprar obras sociales para buscar la simpatía popular que, evidentemente, llegó a alcanzar cuando lanzó su programa de Medellín sin Tugurios.

La red de la Phillip Morris, hasta entonces el mayor contrabandista de cigarrillos Marlboro hacia Colombia (así se sostiene en un informe del R 2 de la Aduana), fue tomada por Pablo Escobar, quien compró los dos buques en que se transportaban los cargamentos hacia nuestro país. Asumió de igual manera el control del muelle 3 de Ciudad Colón, de donde se afirma salen los buques con el cigarrillo, con destino a las playas colombianas.

Los cargamentos llegan por la ruta Maicao-Santa Marta-Bogotá, entre otros. La Aduana afirma haber detectado dos grandes bodegas de ese contrabando en Puerto Berrío (de nombre Grecia) y en La Dorada (Méjico).

El volumen de contrabando anual de cigarrillos hacia Colombia se estima en 186.9 millones de cajetillas.

Cada paquete de Marlboro que se vende junto a los semáforos de Bogotá y las otras capitales del país, lava un dólar de Pablo Escobar.

Entre los hombres importantes de este contrabando se encuentran Juan Abuchaibe, Carlos Hidalgo, Carlos García, Isaac Pitre, Neffer Ariza, Julio Nasser, Juan Pedroza, Enrique Byter Lizza, Alex Maldonado y Nasseres Daes.

También se asegura que Escobar invirtió una importante suma de dinero para convertirse en accionista del American Express.

El First Interamericas Bank, controlado por Gilberto Rodríguez Orejuela y Jorge Luis Ochoa, fue destinado durante cuatro años a lavar los dólares del narcotráfico, incluso a través de bancos oficiales colombianos, como el Cafetero.

En abril de 1985 se puso al descubierto una osada operación de lavado de dólares de los Rodríguez Orejuela, que involucró al Continental National Bank of Miami, de donde salieron órdenes de giro por unos US$40 millones, para el Banco Cafetero de Panamá, a través de una sociedad que operaba en Miami, la Irving Trust Co.

Esta firma no ordenaba trasladar directamente los dólares al FIB, sino que iniciaba la operación en Los Angeles, desde donde enviaba una nota-crédito, en la que disponía el registro contable de los recursos existentes en el Banco Cafetero de Panamá, para su remisión al First Interamericas Bank. Y este giraba los recursos al Banco de los Trabajadores o al mismo Banco Cafetero en Cali, a nombre de las empresas que operaban en el Valle como fachada para el dinero de los Rodríguez:’ Alpacol Comercial S. A., Exportadora Caribe, Fernando Internacional y Hajasa S. A., entre otras.

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