El abogado Abelardo De La Espriella ahora intentará ayudar a clientes con un tormentoso pasado como el de Alex Saab a desaparecer de Internet

Cocky de la Torre

“Este no es un adiós definitivo, queridos lectores. A lo mejor, cuando me apetezca, volveré a escribir sobre asuntos políticos, económicos y de coyuntura». Con estas palabras el abogado colombiano Abelardo De La Espriella anunció que dejaría de escribir para algunos medios de comunicación.

También, se fue lanza en ristre contra periodistas, asegurando: “¡qué cantidad impresentable de comemierdas los que hay en esa actividad! (…) Ya no me siento cómodo haciendo parte de un gremio en el que el éxito se mide por la cantidad de gente que se descabeza”.

En su última columna en el diario colombiano El Heraldo, De La Espriella aseguró que dedicaría su tiempo a “empresas que impulsar, novelas que escribir, muchas ideas maravillosas que explotar, parrandas interminables que gozar y ramilletes de besos y abrazos que entregar”.

No obstante, el jurista está incursionando en otros negocios y recién ha anunciado el lanzamiento de una aplicación en línea que permitirá a los ciudadanos realizar consultas jurídicas, para la «democratización» del servicio legal en Colombia. Servicios similares funcionan en otros países, en donde por una tarifa mensual, los usuarios reciben asistencia jurídica.

Pero De La Espriella y su bufete, que han prestado sus oficios a figuras de la política colombiana como el expresidente Álvaro Uribe, el actual presidente Iván Duque,el controversial empresario Alex Saab o el futbolista James Rodríguez, se estarían abriendo además a otras posibilidades, con el lanzamiento de una propuesta que denominan «Clean Ups», con la que intentarían mejorar la reputación online de sus clientes, tratando de limpiar su historial en la Internet, por muy utópico y extravagante que la idea pudiera parecer.

Pero tomando en consideración el fangoso pasado de algunos clientes del jurista colombiano, el de la limpieza de reputaciones, tal y como ha concebido ese negocio, tal vez prometa ser un mercado muy lucrativo para sus propósitos. Aunque a saber si tendrá el mismo éxito que el cosechado como intérprete musical.

La oportunidad de negocio probablemente ha surgido de una necesidad propia, pues del propio padre de la versión colombiana de ese emprendimiento se ha llegado a decir que ha intentado dar de baja del ciberespacio informaciones que no son de su gusto.

Una de muchas historias también narra un viaje a Miami y unos contactos en esta ciudad, en plan de negocios, con un periodista venezolano, para tratar de dar de baja de la red unas entrevistas y conceptos que no dejaban en bien a este nuevo censor de los medios.

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