Antonorsi Marshall, una familia que cría negocios por rebaños en Venezuela

Por Isabel Guerrero
armando.info

Los Antonorsi Marshall tienen puestas varias picas en negocios de alimentos, petróleo, servicios y hasta productos de limpieza, entre otros. Pero parte de ese emporio tuvo origen en el último balido de la moda agroindustrial chavista, la cría y explotación de cabras. El patriarca del grupo, Raúl Antonorsi, no aparecía en el radar de la atención pública antes de 2016. Solo entonces empezó a experimentar un auge que abarca también a una de sus hijas y a un primo de esta, todos bajo la tutela del superministro del sector y ex comandante del 4F, Wilmar Castro Soteldo, apóstol de una especie de ‘capitalismo rojo’.

Mucho antes de que Nicolás Maduro hiciera aprobar en octubre reciente la llamada Ley Antibloqueo, que le faculta para hacer y deshacer negocios sin rendir mayor explicación y para derogar leyes vigentes, la autodenominada Revolución Bolivariana venía ejecutando esas potestades en la práctica, sin una coartada legal.

Al menos desde 2016, cuando el colapso de la economía se hizo inocultable, se asignan contratos con el Estado y se otorgan bienes públicos en concesión sin mayores protocolos. La usanza se hizo fuerte en el sector agropecuario, particularmente. En un derroche de pragmatismo que devino campaña privatizadora, el otro comandante de la intentona golpista bolivariana del 4 de febrero de 1992, Wilmar Castro Soteldo, quien se incorporó ese 2016 al equipo de gobierno de Nicolás Maduro como encargado de la cartera de Agricultura tras dejar la gobernación del estado Portuguesa, la implantó como una manera expedita para aumentar la productividad que, a la postre, resultó en verdad un empujón para la carrera empresarial de un selecto grupo de hombres de negocios allegados al ex oficial de la Fuerza Aérea.

Raúl Antonorsi Marshall es uno de ellos. Se trata de un productor caprino de 56 años que encontró apoyo en Castro Soteldo para sus emprendimientos, como el fundo Agroinversiones Los Isleños, ubicado en el municipio Zamora del estado Aragua, a escasos 25 minutos de Maracay y muy cerca del Centro Penitenciario Tocorón, una de las cárceles más peligrosas del país, aledaña al pueblo homónimo.

El 18 de marzo de 2017, Castro Soteldo y Antonorsi Marshall se daban la bienvenida mutua en la pantalla de televisión, entre abrazos y apretones de manos que pronto se disiparon para mantener algo de formalidad. Era la edición 40 del programa Cultivando Patria, el espacio semanal del comandante, quien le dio inicio con la evocación de los tiempos en los que se desempeñaba como piloto de combate, el permanente leitmotiv de su lealtad política. En el programa, Castro Soteldo era el anfitrión; en la locación, Antonorsi era quien recibía la visita. Ambos recorrerían ante las cámaras el “aprisco más grande de América Latina y el mundo”, como se refirió el ministro al centro de cría de cabras regentado por Antonorsi y que, siempre según Castro Soteldo, no tiene parangón en ningún otro lado del hemisferio excepto en México.

En el recorrido con el ministro y los televidentes por las instalaciones, a las que tildó de “hotel cinco estrellas” para cabras, Antonorsi mostró que los animales no carecían de ningún insumo, con toda la tecnología a su orden. Un oasis dentro de la depauperada realidad campesina de Venezuela. Antonorsi siguió comentando que tenía 1.100 animales en dos hectáreas de terreno, pero el proyecto estaba concebido para 4.400 animales en cuatro hectáreas. “¡Y todavía nos quedan cinco hectáreas, papá!”, se entusiasmó.

Una fuente cercana a la familia asegura -con mucho temor y lejos de un grabador, eso sí- que Antonorsi Marshall alude al ministro como su “primo”, aún cuando no compartan los mismos apellidos. Si la filiación no es cierta, al nombrarla Antonorsi expresa su certeza de saberse cercano al poder. Esa proximidad la ha extendido a su hija, Kristina Antonorsi Quintero, y a su socio, Jean Carlos Paredes Marshall, ellos sin duda parientes.

Se multiplican y no ‘se esnucan’

Kristina Antonorsi y Paredes Marshall no tardaron en construir un verdadero holding corporativo, el Grupo Orinoco 2021 C.A., donde figuran como socios a partes iguales. Esa empresa matriz ampara operaciones en tantos ramos productivos que cuesta saber cuál es su especialidad: cubren desde categorías del mercado de alimentos, al automovilístico, los servicios técnicos y profesionales, la publicidad y las comunicaciones. A pesar de su variedad no tienen página web o alguna otra seña que explique su naturaleza.

El grupo familiar ha podido abrir y mantener al menos 27 empresas en Venezuela y 17 en Estados Unidos, con Kristina Antonorsi operando desde una oficina en el Centro Comercial Banaven -conocido como el Cubo Negro, en el sector Chuao del sureste de Caracas- y Jean Carlos Paredes instalado en Weston, Florida.

Los primos Kristina Antonorsi Quintero y Jean Carlos Paredes Marshall no tardaron mucho tiempo en constituir un importante holding corporativo, el Grupo Orinoco 2021, donde figuran como socios a partes iguales y amparan una diversidad de empresas.

Durante la Expo Venezuela Potencia 2018, celebrada entre el 26 y 29 de abril de ese año en el Poliedro de Caracas, Raúl Antonorsi Marshall y Kristina Antonorsi Quintero, padre e hija, asistieron como parte de los inversionistas invitados por el gobierno para que mostraran “las potencialidades productivas del país”. Ese día se firmaron 734 convenios entre Estado y empresarios, y varios de ellos beneficiaron a los Antonorsi detrás de distintas fachadas empresariales.

En el caso del padre, su Agroinversiones Los Isleños fue una de las catorce empresas que firmaron alianzas con la Corporación de Desarrollo Agrícola, adscrita al Ministerio de Agricultura Productiva y Tierras.

Por su parte, la joven Kristina negoció en la Expo Venezuela Potencia 2018 un memorando de entendimiento con la Corporación de Industrias Intermedias de Venezuela (Corpivensa), adscrita al Ministerio de Industrias y Producción Nacional. A las pocas semanas, el 14 de mayo de 2018, estaba concretando la alianza estratégica entre el Estado y su empresa Procome C.A., dedicada a hacer prácticamente cualquier trabajo solicitado, si se atiene a lo que dice su expediente mercantil.

Además de esos convenios, los Antonorsi fueron buscados como proveedores de maquinarias y servicios especializados para la puesta en marcha de la empresa socialista LimpiHogar, proyectada como un enclave estatal para fabricar productos para limpieza y mantenimiento de casas y oficinas, que se propuso una meta de producción de 300.000 litros mensuales de desinfectantes. La fábrica se encuentra en el sector San Vicente de Maracay, capital del estado Aragua, que fue una conocida zona de paz -llamada así por el gobierno en uno de sus planes de seguridad ciudadana- y que retornó bruscamente al control del Estado en 2015.

Procome fue creada en 2016 con Kristina Antonorsi como accionista minoritaria. Su socio con mayor participación era su primo, Jean Carlos Paredes Marshall, aunque él no figuraba en ningún evento público de la empresa. De hecho, solo la empresaria Antonorsi fue quien apareció retratada junto a los representantes gubernamentales para dar inicio formal al convenio suscrito dos años más tarde con Corpivensa.

Kristina Antonorsi Quintero explicó que Procome disponía de “capital y tecnología necesaria para garantizar la operación”, y que el Estado le pagaría en petros, lo que suponía una ventaja para la administración de Maduro, que comenzaba a verse arrinconado por las sanciones internacionales. Hasta agosto de 2020, la estatal LimpiHogar se mantenía productiva de la mano de Procome, y había ampliado su red de comercialización a los estados Aragua, Distrito Capital, Carabobo, Guárico y Lara. Kristina Antonorsi, en entrevista telefónica con Armando.info,  enfatizó que este “es el único convenio” que ha suscrito con el Estado y que de los petros «no he visto nada”.

Ordeñando las alianzas

Dejar operativa LimpiHogar no fue todo lo que pactó Kristina Antonorsi en la Expo Venezuela Potencia 2018. Las declaraciones oficiales dan fe de que el mismo día, en simultáneo con la firma del convenio con Procome, se suscribieron dos alianzas adicionales entre unas plantas adscritas al Ministerio de Industrias y Producción Nacional y la empresa española Lactomilk Internacional, con quince años de experiencia en la fabricación y distribución de tanques de enfriamiento de leche, así como material para plantas lácteas, según describe su página web.

Lo que pasó inadvertido es que la marca Lactomilk era administrada en Venezuela por los mismos dueños de Procome, es decir, por los jóvenes primos Antonorsi Quintero y Paredes Marshall. El patriarca, Raúl Antonorsi Marshall, dejó todo en familia al ser quien apareció como representante del Grupo Empresarial Lactomilk. Al respecto, su hija señaló que “la sociedad de Lactomilk nunca se ejecutó y fue firmado por los representantes de la empresa española, pero como no pudieron hacer la inspección tuvieron que rescindir de la alianza estratégica”.

Aunque la inversión en esos sueños industriales no llegó a cristalizarse en realidades productivas, de todas maneras la marca Lactomilk consiguió hacerse presente en los anaqueles de los supermercados de Caracas. Fue registrada ante el Servicio Autónomo de Propiedad Intelectual (Sapi) en julio de 2018 por el Grupo Orinoco 2021 C.A., “porque le prestaron el servicio de creación de la empresa y representación legal, y como nunca hicieron la inversión nosotros nos quedamos con las sociedades creadas. Le estamos cambiando el objeto y el nombre para hacer otras actividades”, confirma Kristina Antonorsi. La oficina de Lactomilk en Caracas, para más señas, está ubicada en el Centro Comercial Banaven, desde donde opera gran parte del holding de los primos Antonorsi.

Mientras, Raúl Antonorsi Marshall se ha consolidado como el principal productor caprino y directivo de la Asociación Nacional de Criadores de Cabras Lecheras de Venezuela (Asocabra). Su éxito en la especialidad lo ha conseguido tanto como comercializador de leche de cabra, fresca y pasteurizada, así como de machos y hembras de reemplazo. Según una publicación en las Actas Iberoamericanas de Conservación Animal de 2019, para ese año, Agroinversiones Los Isleños disponía de 124 cabras en ordeño con una producción total aproximada de 580 litros de leche por día.

El empresario siguió apareciendo junto a otros productores en los programas del ministro Castro Soteldo, y en la edición 100, grabada en septiembre de 2018, habló de sus logros como “ejemplo” de la industria agropecuaria venezolana. El apoyo gubernamental le ha servido para el desarrollo del principal centro genético caprino privado, con el que insiste en mejorar las razas para la producción y exportación de leche. Es precisamente en el estado Aragua donde se inició el año pasado el segundo centro genético entre la Gobernación de esa región y la empresa Genética Española.

El gobierno central aligeró la carga burocrática a los productores caprinos cuando, el 17 de abril de 2019, salió publicada en la Gaceta Oficial Extraordinaria N° 6.450 la decisión de conferirle un estatus preferencial y estratégico a la cría de ovinos y caprinos, lo que significa promover activamente la actividad.

Kristina Antonorsi desmiente que exista una relación de parentesco entre el ministro Castro Soteldo y su familia, aunque reconoce un conocimiento de antaño en vista de que el “otro” comandante ha sido ministro encargado del sector agropecuario. “Mi papá lo conoce porque es un criador de cabras y lo poco que produce lo hace de las cabras. No somos una familia con contactos”, puntualiza.

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