El banquero venezolano Ignacio Salvatierra fungió de testaferro para Paquirri, el difunto marido de Isabel Pantoja

En la imagen, Ignacio Salvatierra, Francisco Rivera Pérez (Paquirri) e Isabel Pantoja

Cocky de la Torre

El equipo del programa de televisión Socialité, transmitido en España por Telecinco, destapó un nuevo escándalo oculto de la herencia de Francisco Rivera Pérez, más conocido como Paquirri, difunto esposo de la cantante Isabel Pantoja; en concreto una mansión secreta en Miami.

Según el programa presentado por María Patiño, Isabel Pantoja habría vendido la propiedad a espaldas de la familia Rivera. Se trataría de un nuevo escándalo en el reparto de la herencia del torero, reseñó La Vanguardia.

Hay que remontarse hasta el momento en el que Paquirri estuvo casado con Carmina Ordóñez. En pleno auge de su carrera, decidió comprar una espectacular mansión en la localidad de Fort Lauderdale, uno de los lugares de retiro de los famosos en Miami. La elección del lugar no fue casual, ya que allí podría estar cerca de su amigo Ignacio Salvatierra.

Se trataba de un banquero con el que el diestro tenía una gran amistad debido a que utilizaba su banco para guardar la fortuna que logró amasar en sus giras por América. Esta impresionante casa, según Socialité, habría sido puesta a nombre de la familia Salvatierra para evitar que terminase en manos de Carmen Ordóñez durante el divorcio con Paquirri.

Con este movimiento, el torero pudo salvaguardar uno de sus bienes más preciados y comenzar una nueva vida con Isabel Pantoja. A nombre de la familia siguió hasta que falleció en 1984 en la fatídica tarde de Pozoblanco, producto de una cornada recibida de un toro, momento en el que Isabel se puso en contacto con los banqueros para recuperar el dinero oculto de su marido en una caja fuerte en un banco de Venezuela.

Los Salvatierra accedieron a dárselo con la única condición de que la cantante lo repartiese entre sus tres hijos: Kiko, Francisco y Cayetano. Finalmente, la promesa no se cumplió y ese dinero siempre habría estado en poder de la tonadillera. Pero no sería el único favor que les pediría, ya que años después habría pedido vender esa mansión.

De nuevo, debido a su lealtad a Paquirri, la familia hizo los trámites necesarios para la venta y volvieron a poner como condición que el dinero conseguido se repartiese entre los hijos. Por segunda vez Isabel habría faltado a su palabra y habría utilizado ese dinero conseguido para pagar deudas a espaldas de la familia Rivera.

Aunque se desconoce el precio de venta de la mansión de Paquirri, la zona en la que estaba situada es una de las más exclusivas, siendo el refugio de muchos famosos. Allí se esconden de las miradas indiscretas gracias a los canales que complican los accesos a las viviendas. Actualmente, una casa en la zona podría estar valorada entre 11 y 15 millones de dólares.

¿Quién es Ignacio Salvatierra?

Ignacio Salvatierra es un banquero que fue presidente en Venezuela de los extintos bancos Unibanca e Inverunión. En 2005 fue acusado de los delitos de usura y estafa por fraude procesal en un caso relacionado con el otorgamiento de créditos indexados. Se trataba de créditos que los deudores eran obligados a seguir pagando después de haber sido cancelados en su totalidad.

Inverunión fue una institución financiera privada de capital venezolano especializada en banca comercial. Su base se encontraba en el sector financiero de El Rosal en Caracas, Venezuela. Estaba ubicado en el Estrato Pequeño del ranking bancario según la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario de Venezuela (SUDEBAN). El presidente de la institución fue el banquero Ignacio Salvatierra.

La historia del banco se remonta al 7 de febrero de 1997 cuando es registrado Italcambio Banco Comercial. El 8 de mayo del mismo año cambia su nombre a Eurobanco y finalmente adopta su nombre final Inverunión el 31 de julio de 2003. La compañía tuvo además dos filiales, Inverunión Casa de Bolsa e Inverunión Casa de Bolsa Agrícola.

En vista de diversas irregularidades, la junta directiva de SUDEBAN decidió intervenir la institución financiera el día 18 de enero de 2010, liquidándola posteriormente el 6 de abril de 2010, según lo expresado en la Gaceta Oficial de Venezuela N° 39.3971​ con lo que este banco cerró sus operaciones.

Relación con otros bancos intervenidos y liquidados

De tres imputaciones que mantenía la Fiscalía de Venezuela contra directivos del liquidado Banco Real, destacaba una que se encontraba en el Tribunal 28 de Juicio referido a una supuesta compra simulada de títulos valores cuyos fondos tuvieron su origen en Banfoandes.

Según detallaba el expediente, la operación se inició el 27 de mayo de 2009, cuando el Banco Real, ya estaba bajo el control de Pedro Miguel Torres Picón, hijo del empresario y banquero Pedro Torres Ciliberto. En esa fecha el Banco Real hace una transferencia por 450 millones de bolívares fuertes de la cuenta mantenida en el Banco Central de Venezuela (BCV) a favor de Inverunión Casa de Bolsa por 250 millones y otros 200 millones a favor del Banco Canarias (ambas instituciones intervenidas e investigadas) para la compra de títulos valores.

El dinero utilizado por el Banco Real para esa operación lo obtuvo de una transferencia el mismo día 27 de mayo procedente de Baninvest, también propiedad del empresario Pedro Torres Ciliberto.

Un mes después de esta operación, el 1 de julio, se registró una entrada de fondos procedente de Banfoandes por la misma cantidad, es decir, 450 millones. Pero Banco Real ese mismo día transfiere justamente la misma cantidad a Baninvest, lo que a juicio de la Fiscalía, pone en evidencia que al final de todas esas operaciones, los supuestos títulos valores fueron pagados con fondos que Banfoandes colocó.

A la par de la utilización de estos fondos, afirmó la Fiscalía, se trató además de una compra simulada de títulos ya que según los investigadores: «no existe constancia alguna de donde se pueda evidenciar el cruce de los títulos valores supuestamente adquiridos por Banco Real con esa operación». De modo que según la acusación, mediante ese ardid se logró sustraer el monto en referencia del Banco Real, sin que hubiera ingresado a su patrimonio título alguno.

Cabe destacar que si bien la adquisición de los títulos habría sido inexistente, en las cuentas del banco, la operación fue registrada en la contabilidad interna de la institución. Según la acusación, el modo en que justificaron la salida de los 450 millones de bolívares desde el punto de vista contable, «como una forma de engaño» fue a través de una nueva operación de compra por parte del Banco Real.

Esta vez se trató de la compra de la empresa Seguros Premier CA, por parte de una empresa perteneciente al mismo grupo empresarial de Pedro Torres Ciliberto, utilizando como forma de pago los supuestos títulos valores.

Para realizar esta nueva operación el grupo de Pedro Torres utilizó otra empresa relacionada de nombre Unión Chelesea International Financial Corporation de Venezuela CA, cuya propietaria era Organización TPF SA y sus accionistas eran Pedro Torres Picón y su esposa Blanca Cecilia Picón de Torres.

Es así que el 12 de junio de 2009, 15 días después de la primera operación, se acordó la venta entre Seguros Premier y Chelesea Financial. Chelesea adquiere 96% de las acciones de Seguros Premier por la cantidad de BsF. 154.125.000,00.

Como última etapa de la consumación del ilícito penal orientado a apropiarse de 450 millones de bolívares fuertes, según argumentó la Fiscalía, el 25 de septiembre, dos meses después, el Banco Real compra a Unión Chelesea la empresa Seguros Premier por la cantidad de BsF. 463.394.613,05.

Pero esa operación fue pagada con los títulos valores que supuestamente habían sido adquiridos de InverUnión Casa de Bolsa y Banco Canarias. Ese valor final correspondía al valor de los títulos por 450 millones, mas el rendimiento de los títulos.

Para la Fiscalía el precio posterior con el que Banco Real le compra a Chelesea de 463 millones establecido en apenas dos meses, es decir unos 300 millones mas para adquirir el mismo lote de acciones «resultaba irracional, más aún cuando se trataba de los mismos compradores y vendedores dado que esas empresas estaban relacionadas».

Cabe destacar que para el momento, tanto la Superintendencia de Seguros como la Superintendencia de Bancos objetaron dicha operación.

De acuerdo a los investigadores de la Fiscalía los mencionados títulos valores que fueron vendidos por InverUnión Casa de Bolsa y Banco Caroní nunca existieron, sin embargo recibieron un pago de 250 millones y 200 millones de bolívares respectivamente.

Para sustentar tal afirmación precisan que se verificó que en el Sistema Informático de Custodia Electrónica de Títulos (SICET), InverUnión Casa de Bolsa, no tuvo la custodia de esos títulos ni el 27 ni el 28 de mayo de 2009.

El 17 de diciembre de 2009, poco antes de la intervención de la institución, en respuesta a la Unidad de Control y Prevención contra la Legitimación de Capitales, InverUnión envía una carta explicativa sobre los supuestos títulos en la que señala que: «InverUnión Casa de Bolsa no mantiene actualmente custodia de títulos valores con la referida entidad, Banco Real». Allí no precisa, sin embargo, si en algún momento tuvo esa custodia o si en la fecha 27 de mayo realizó la operación con Banco Real.

De modo que para la Fiscalía ese fue uno de los cabos sueltos en la investigación por los BsF. 450 millones. Es de precisar que desde febrero de 2009, tres meses antes de que se hiciera esa operación y diez meses antes de la intervención de InverUnión, el banquero Gonzalo Tirado había comprado InverUnión a través de una operación de compra de acciones.

Sin embargo la Superintendencia nunca aprobó la adquisición. Por esa razón durante los meses posteriores la dirección del banco sería manejada mediante una figura de co-gestión entre el grupo comprador (Gonzalo Tirado) y el grupo vendedor (Ignacio Salvatierra).

Ambos banqueros salieron de Venezuela al exilio, aunque en el caso de Ignacio Salvatierra no existía hasta 2015 una acusación en su contra. Para mediados de diciembre de 2009, cuando ya era un hecho que el banco sería intervenido, Gonzalo Tirado y Fernando Carrizo, director corporativo de tesorería y finanzas, ya estaban en el exterior con solicitud de captura.

Compositor y productor musical

Ignacio Salvatierra tiene una historia de reinvención que contar. Como muchos venezolanos que han partido al exilio obligados por la grave situación de su país, Salvatierra ha encontrado nuevos horizontes donde dar riendas sueltas a sus talentos.

Quien fuera presidente de la Asociación Bancaria de Venezuela, estaba dedicado en 2018 en un exitoso camino como compositor y productor musical y también dedicaba parte de su tiempo a estudiar música.

El hombre de negocios ahora vive en Panamá y lanzó el 24 de abril de 2018 su primer disco, que lleva por nombre Inspiraciones. Tiene 16 temas compuestos por él, y en su producción participaron músicos de la talla del maestro del cuatro venezolano Cheo Hurtado y el panameño Oswaldo Ayala, reseñó Tabatha Molina en el Diario Las Américas.

El mismo año planeaba diversificar sus esfuerzos sobre la base de sus conocimientos musicales, la fotografía, la literatura y las nuevas tecnologías y durante los últimos tiempos se ha dedicado a la producción, con miras a llevar de Panamá al exterior a algunos artistas. Estas fueron algunas de las respuestas de Salvatierra en una entrevista ofrecida a Diario Las Américas.

 

¿Desde hace cuántos años se instaló definitivamente en Panamá?

En el año 2010 llegué a Panamá definitivamente. Tengo prácticamente ya ocho años aquí.

¿Qué motivó ese salto de ser un empresario de renombre en Venezuela a radicarse en un país como Panamá?

Fue una razón básicamente política. Tuve problemas allá con el régimen, que me intervino y me quitaron mi empresa financiera, y tuve que salir porque no había seguridad para mí en aquello.

Obviamente salí sin pensarlo, sin planificarlo y sin quererlo, y tenía familiares en varios sitios, pero al final tenía un negocio financiero aquí en Panamá, pequeño, y cuando me di cuenta de que no era factible regresarme en el corto plazo a Venezuela, tomé la decisión de venir a Panamá por dos razones: primero porque somos latinos, somos muy parecidos, y segundo porque aquí tenía mi negocio.

¿Cómo llega al mundo de la música?

Yo siempre quise aprender música; aprender piano. Un día estaba pasando por una calle en San Francisco, donde está la Academia de Música de Panamá, me llamó la atención. Me metí a estudiar piano y ahí empezó mi nueva faceta de estudiante.

De ahí pasé a tomar clases particulares de cuatro, me metí en unos cursos de canto también y por ahí arranqué con los estudios musicales.

Un año después de comenzar mis estudios, escribí una canción dedicada a mi mujer, como una especie de broma, para regalársela en un aniversario, y resulta que la canción me salió un buen bolero. El tema se llama Tú mi desorden, porque mi mujer es muy desordenada, y entonces mis profesores me animaron. Yo seguí componiendo, y a lo largo de ocho meses, ya tenía 12 canciones con música, letra, arreglos. Todos mis profesores me decían que eran buenas. Nunca había pensado yo que podía hacer eso, entonces decidí hacer un CD con mi música.

En este momento cuento con más de 50 temas compuestos y antes de lanzar el disco, que ya está disponible en todas las plataformas digitales, el tema El Platanal fue seleccionado para competir en el festival de Viña del Mar 2016.

Ese fue el proyecto que llevé adelante durante tres años. Me dilaté un poquito más de la cuenta por mi inexperiencia, obviamente porque yo fui aprendiendo en el camino, pero también porque pasaron cosas fortuitas, pero simpáticas.

A finales de 2016 envió una de sus canciones a participar en el festival de Viña del Mar, y de más de 1.000 canciones que estaban compitiendo, seleccionaron 10 y una de esas fue El Platanal, interpretada en la competencia musical por la cantante panameña Lydia Arosemena, quien representó a Venezuela. ¿De qué se trata el disco?

Es un proyecto que tiene varios conceptos, no es solamente música. Como estoy en Panamá, el lugar de inspiración fue el país, que es un lugar tan musical como Venezuela.

 

Comencé como un proyecto de musicalidad binacional, entre Venezuela y Panamá. De hecho, de los más de 45 músicos que intervienen en el disco buena parte son panameños y la otra de Venezuela. Hay algunos famosos, como Oswaldo Ayala, de aquí de Panamá, y Cheo Hurtado y Rafael, el Pollo Brito, de Venezuela. Pero también hay muchos nuevos valores vocales que no se conocen ni en Panamá ni en Venezuela.

¿Cuáles son los proyectos a futuro?

Estoy incursionando en el tema de editar libros. Tengo tres áreas de interés en este momento: la música, la fotografía y la literatura.

La música me ha llevado a desarrollar la capacidad literaria, porque las letras son básicamente poesías o historias, entonces eso me ha llevado también a incursionar en el mundo de la poesía.

Acabo de terminar mi primer libro de poesía y lo mandé a una competencia internacional. Sabremos los resultados en septiembre. Si llegara a ganar, mi obra va a ser publicada a principios del año que viene (2019) y si no ganara la competencia, voy a publicar mi libro, también a principios del año que viene (2019).

Estoy trabajando también en una novela y en una publicación de fotografías y estoy metido en el negocio de lo que llaman hoy en día “generación de contenidos”, porque hay muchos medios de internet que difunden material de información y que necesitan proveerse de ese material.

Personaje literario

En su libro “Los ricos bobos”, en el que se narran anécdotas de la relación entre algunos banqueros y el Gobierno del expresidente de Venezuela Rafael Caldera, el escritor Juan Carlos Zapata dedica algunas menciones a Ignacio Salvatierra. El capítulo IV del libro señala.

En cierta ocasión escuché a un banquero decir: «Yo no sé si hay un plan. Solamente parece». Un día Orlando Castro afirmó que «el rumor es un monstruo que se alimenta a sí mismo». Pero está dirigido. Otro banquero aseguró: «Me cuesta creer en el plan. Eso sí, estoy seguro de que hay gente con propósitos. Uno de ellos es Bernárdez Lossada». La prensa lo señalaba. Los políticos lo acusaban. «Su presencia en el Gobierno es un provocación», apuntaron dirigentes del MAS y Causa R. Nadie   sabe, nadie está seguro. Puras hipótesis Bernárdez Lossada de defiende. El 30 de diciembre de 1994, cuando el Grupo Latinoamericana de Seguros estaba ya en el suelo y comenzaban a denunciarse los presuntos delitos cometidos en el Banco Progreso, el presidente del FIV me dijo: «No tengo interés en la caída de ningún instituto. Todos han caído por insolventes. El Banco de Venezuela sufrió una guerra mucho peor durante tres años y nada pasó a pesar de que sería intervenido políticamente, no estaba insolvente».

El presidente de una compañía de seguros afirmó: «De haber un plan seguramente no es conocido por el Presidente Caldera. Es paralelo a su gestión». Otro banquero agregó: «Tal vez el Presidente no conozca los detalles». Un empresario muy destacado afirmó: «Si Bernárdez Lossada fuera el cerebro del plan no estuviera aquí en Venezuela, en el ojo del huracán. Se habría quedado en el exterior». En enero de 1995, en medio de la crisis que obligó a la Banca a salvar al Banco Unión, Ignacio Salvatierra y Federico Carmona, (vicepresidente ejecutivo y directivo) se reunieron con el ministro de Hacienda, Julio Sosa Rodríguez y Teodoro Petkoff, dirigente del MAS. Petkoff disparó: «Mire, ministro, que por ahí se habla de que Bernárdez está detrás de todo esto. Esas especulaciones son preocupantes y le pueden hacer mucho daño al Gobierno». A lo que Sosa Rodríguez respondió: «No, chico, todo eso es mentira».

Mientras que en el capítulo VIII el libro revela

José Bouza Izquierdo nunca contradijo a Gómez López en ninguna reunión de la Asociación Bancaria ni del Consejo Bancario. Todo lo contrario, desayunaban juntos para intercambiar ideas y opiniones. Después Gómez López lamentó que el Consejo Bancario escondiera la cabeza, como el avestruz, en el proceso de intervención del Latino, y fue entonces cuando afirmó que toda la Banca estaba quebrada.

Bouza Izquierdo actuaría de forma similar dos veces más, siempre para salvar su pellejo. 1) Cuando fue a hablar con el Presidente, el 17 de junio de 1994, acompañado de Gustavo Rodríguez Amengual, para informarle que el Banco de Venezuela había sido saqueado por José Álvarez Stelling y Carlos Ernesto Stelling. «Yo no tengo nada que ver con eso. Hasta ahí no llega mi responsabilidad», habría dicho. 2) Tampoco le participó a sus amigos los Benacerraf y los Salvatierra –máximos accionistas entonces del Unión– que Álvarez Stelling le había entregado al Fondo de Garantías de Depósitos Bancarios –Fogade– el paquete accionario que poseía del Unión. El dueño del Banvenez y el Consolidado irrespetaba así el acuerdo de canje de esos papeles por los que a su vez Benacerraf y Salvatierra poseían a Banvenez. Los dueños del Unión habían comprendido que la fusión de los dos institutos de Álvarez Stelling los iba a dejar con un capital menos que simbólico en el megabanco que iba a resultar de la alianza , por lo que no se justificaba seguir manteniendo un cinco por ciento del capital del Venezuela. Así que llegaron al acuerdo de canje que fue vulnerado por Álvarez Stelling cuando se sintió perdido por la estatización de sus dos bancos. «Una vulgar estafa», dirían en el Unión. «Álvarez Stelling se tiró al Unión», comentaría meses después Carlos Bernárdez Lossada. Bouza Izquierdo se calló las intenciones de Álvarez Stelling para con el arreglo. Ignacio Salvatierra y Henry Benacerraf se enteraron de la estafa solo cuando fueron a reclamar sus acciones. Se percataron de que cada acción del Banvenez valía un bolívar –así lo decidieron las autoridades cuando aprobaron la estatización– y que las del Unión fueron entregadas como garantía. Doble pérdida.

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