Armando.info: El coronavirus se adentra más que el Estado en la selva profunda | Venezuela

Por María Antonieta Segovia 
armando.info

Las primeras pruebas rápidas para el diagnóstico de la pandemia en el recóndito municipio Alto Orinoco del Amazonas venezolano tardaron cinco meses en llegar desde que se declaró la emergencia. En agosto, un equipo del Programa Nacional de Eliminación de la Oncocercosis viajó al corazón de la selva amazónica y constató que el virus está muy presente en la población yanomami del sector La Esmeralda, una comunidad indígena que se caracteriza por su movilidad entre Brasil y Venezuela y que padece, de este lado, una indefensión total en materia de salud.

“Si nos enfermamos no sabemos a dónde ir, tendríamos que caminar unos cuatro días para llegar al ambulatorio más cercano, a veces hay médico, en otras ocasiones no, es decir, estamos totalmente desprotegidos, nos queda es el radio de comunicación [sic], con el que al menos podemos pedir auxilio”. Con este comunicado, fechado el 10 de junio de este año, catorce comunidades yanomami dieron cuenta del único apoyo que tienen para afrontar la pandemia de coronavirus.

Casi dos meses después de ese llamado, una expedición médica zarpó el 7 de agosto desde la capital del estado Amazonas, Puerto Ayacucho, hacia el municipio Alto Orinoco. Tras recorrer 357 kilómetros, el grupo médico arribó a La Esmeralda, capital municipal, donde aplicó pruebas rápidas a 277 personas, de las que 115 presentaron anticuerpos positivos para Covid-19. El breve ensayo determinó que a cinco meses del inicio de la pandemia en Venezuela, 45% de la muestra estaba contagiada.

Se trató de la primera visita al Alto Orinoco, en el extremo sur de Venezuela, cerca de la frontera con Brasil, que el equipo médico y personal de la salud que integran el Programa Nacional de Eliminación de la Oncocercosis concretó desde que en marzo el gobierno venezolano impuso el estado de alarma y confinamiento general debido a la pandemia del nuevo coronavirus, y una oportunidad para identificar contagios de Covid-19 entre la población, mayoritariamente indígena. La iniciativa formó parte de los esfuerzos realizados por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para cortar la transmisión de la enfermedad parasitaria -también conocida como la “ceguera de los ríos”-, entre la población yanomami, donde persiste el último foco de contagio de América.

Una vez instalada la comisión en el terreno se envió una alerta, y un equipo de la Dirección de Salud del estado Amazonas arribó vía aérea a la zona, con el objetivo de desplegar un operativo de diagnóstico de casos de Covid-19 entre la población que habita el Alto Orinoco.

No es la primera vez que el equipo de la Dirección Regional de Salud de Amazonas se apoya en el Programa para la Eliminación de la Oncocercosis para realizar visitas locales, atender a la población y hacer despistajes de enfermedades. Por contar con recursos extranjeros, el programa es prácticamente el único operativo médico que atiende a la zona y sobre el que se apoya esa dependencia del Estado venezolano para recabar datos sobre la salud en esa región.

De hecho, los últimos datos oficiales sobre la atención en salud al pueblo yanomami datan de 2018, cuando el Estado detalló el tratamiento aplicado a las comunidades, durante los meses de enero a junio, en el marco del mismo Programa de Eliminación de Oncocercosis, coordinado por el Centro Amazónico de Investigación y Control de Enfermedades Tropicales (Caicet), un ente descentralizado adscrito al Ministerio de Salud, con sede en la ciudad de Puerto Ayacucho, creado en 1983 por decreto presidencial y que en 2006 se transformó en servicio autónomo. Rige, como autoridad única responsable, los programas y proyectos de investigación, vigilancia y control de endemias en la región amazónica.

Como en el resto del país, la propagación de los contagios de Covid-19 ha sido exponencial en el Alto Orinoco. Desde el comienzo de la pandemia, en el Amazonas venezolano se han registrado 742 contagios según datos oficiales de la Comisión Presidencial para la Prevención del Covid-19. Los primeros casos fueron anunciados el 10 de mayo, cuando cuatro indígenas de la etnia Yeral fueron diagnosticados entonces como positivos y confirmados por aplicación de la prueba PCR luego de que regresaran de un viaje a San Gabriel de Cachoeira, ciudad a orillas del Río Negro en el estado Amazonas de Brasil, donde se cree se contagiaron.

Entre el 10 de mayo y el 2 de agosto, se diagnosticaron otros 43 casos de Covid-19 , de los que 26 correspondían a población indígena, de acuerdo con cifras recogidas en el Boletín: Impacto del Covid-19 en Los Pueblos Indígenas de La Panamazonía, una iniciativa de la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (Coica) y la Red Eclesial Panamazónica (Repam) con el fin de visibilizar de manera periódica la situación particular de los pueblos y comunidades indígenas de la Amazonía. En Venezuela el informe se alimenta con los datos recopilados por la Organización de Pueblos Indígenas de Amazonas (Orpia) y Wataniba. Hasta entonces el registro de casos se concentraba en Río Negro, Atures y Maroa.

Entre los meses de agosto y septiembre la cifra oficial de contagios en el estado amazónico se elevó de 43 casos a 571, con un registro de seis fallecidos. Según el boletín número 10 del Observatorio Wataniba-Orpia “entre el 30 de agosto y el 26 de septiembre se tiene conocimiento que los casos con pruebas confirmatorias diferenciados por localidad por las autoridades locales se ubican en los municipios Alto Orinoco, Manapiare y Atures”.

Esa información se fundamenta en la presencia de síntomas clínicos reconocidos por médicos y enfermeros indígenas de los que se tiene registro gracias a la incursión del equipo del Programa Nacional de Eliminación de la Oncocercosis. Hasta entonces la información no era oficial, y tampoco reconocida en los boletines regulares presentados por la Comisión Presidencial para la Prevención del Covid-19.

El propio Gobernador del estado Amazonas, Miguel Rodríguez, se trasladó hasta el Alto Orinoco para verificar la situación, que calificó como «bastante grave». En declaraciones ofrecidas a medios de comunicación locales ese día de la visita, el 2 de septiembre pasado, desde Puerto Ayacucho, Rodríguez hizo referencia a casos de indígenas yanomami en la capital del municipio Alto Orinoco contagiados, que hasta entonces no habían sido reportados. El 7 de septiembre, a través de su cuenta personal en Facebook, afirmó que “luego de cinco días de intenso trabajo, hemos regresado de La Esmeralda (….) donde de acuerdo a cifras preliminares de Pruebas Rápidas PDR, producto de una amplia pesquisa tendríamos un nivel de contagio cercano al 40% (…) ya se tienen 2 PCR positivas, lo que confirma la presencia del Covid-19”.

En comunidades ribereñas del Orinoco, como Mavaca, Mavaquita, Ocamo y Platanal, no se tienen reportes de personas con síntomas, lo que no necesariamente indica que la pandemia está focalizada en La Esmeralda, sino que los sistemas de detección no han llegado a la selva profunda. La intención de la comisión que viajó hasta La Esmeralda era visitar tres sectores del municipio y ampliar el rango de prueba, pero problemas logísticos y de desarticulación con los militares en la zona impidieron el avance del operativo.

En las zonas de difícil acceso no se han implementado protocolos para detectar y tratar la enfermedad, como es el caso del Alto Orinoco, y eso se debe a la casi inexistente infraestructura sanitaria que ha contribuido con la propagación de epidemias fatales entre los pueblos indígenas que habitan la Reserva de Biosfera Alto Orinoco-Casiquiare.

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