Armando.info: Tanto volar para aterrizar en la cárcel

Isayen Herrera
armando.info

Un trabuco de pilotos venezolanos con base en Florida se acercó demasiado a las llamas del poder económico que emanó de aquel chavismo rebosante de petrodólares, y se quemó. Algunos muy respetados y hasta con piruetas heroicas, no pudieron evadir las consecuencias de contar con una oscura cartera de clientes entre las que despuntan los ministros más buscados del chavismo por la justicia internacional.

En septiembre de 2017, el día que el ojo del devastador huracán María entró a Puerto Rico, el piloto venezolano Alejandro Javier Marín vivió una revelación mística. Manejaba hacia la oficina de su empresa de vuelos chárter ubicada en el Aeropuerto de Opa-locka -ciudad del norte del condado de Miami-Dade en Florida- mientras, con toda probabilidad, escuchaba en la radio las noticias sobre los destrozos que el furioso ciclón iba dejando a su paso por territorio boricua. Estaba en camisa y bermudas, casual, pero no relajado, pues decidió convertirse en héroe.

Llenó así el avión privado modelo Hawker siglas N595US de insumos no perecederos y comida para llevar a las víctimas de la isla, junto a su compañero Félix Terán. No había comunicación en la torre de control, era una noche sin luna y le agarró la penumbra tratando de aterrizar en Puerto Rico. Solo con la luz de dos carros que medio alumbraban una pista pequeña logró hacer el aterrizaje. La hazaña llevó a su empresa, My Jet Saver, a figurar en los medios.

El avión N595US administrado por My Jet Saver se dio a conocer cuando se usó para llevar ayuda humanitaria a Puerto Rico. Nunca se dijo públicamente que también era usado para trasladar a funcionarios venezolanos con problemas legales en Estados Unidos.

El huracán María fue una catástrofe de la que Puerto Rico todavía se recupera. Hubo alrededor de 3.000 muertos y la ayuda federal dejó mucho que desear, mientras Washington y el propio gobierno local trataban de minimizar la dimensión del desastre. En medio de la pobre asistencia ofrecida a la isla en las primeras de cambio, contrastó el desprendimiento de ese venezolano, próspero empresario que no tenía nada que ganar y que, sin embargo, corrió enormes riesgos en medio de una aventura casi cinematográfica para llevar la primera ayuda a los damnificados.

La vena altruista es parte de la personalidad de este piloto, quien, arropado por el agradecimiento, no detalló en sus entrevistas el doble propósito que tenía su aeronave, que, así como se había aventurado en el vendaval, solía también viajar a Venezuela, pero sin ayuda humanitaria y atravesando otro tipo de tormenta: la política.

El piloto Alejandro Marín junto a la actriz puertorriqueña Adamari López en el avión N595US, que llevó ayuda humanitaria a Puerto Rico luego del Huracán María. La foto fue publicada por Marín en sus redes sociales.

La anécdota queda hoy más lejos que nunca para Marín, arrestado el 4 de septiembre de este año por mentir respecto a un dinero que retuvo durante una operación encubierta en la que participaba como informante del gobierno federal de Estados Unidos desde enero de 2018. Está acusado de encubrimiento deliberado de información y declaraciones fraudulentas.

La denuncia, que se origina en una corte federal de Nueva York, afirma que el empresario y piloto sustrajo 140.000 dólares de un paquete de dinero en efectivo que sería incautado a una organización criminal internacional y mintió sobre su destino.

De pronto, Robin Hood se volvió el villano. Marín quedó tras las rejas casi dos años después de que un par de colegas, los pilotos Victor Mones y Alejandro León Maal, fueran detenidos en marzo de 2019 junto al piloto Michol Orsini, bajo cargos de violación a la Ley contra Narcotraficantes Extranjeros. Otro de los acusados es el piloto Alejandro Quintavalle Yrady que se encuentra prófugo de la justicia. En ese momento Marín logró escabullirse. ¿Qué pasa con los pilotos venezolanos basados en Florida?

El piloto Víctor Mones está detenido desde marzo de 2019 por burlar la Ley contra Narcotraficantes Extranjeros

La historia de Marín no comenzó como informante encubierto. Estudió en la Escuela Naval de la Armada venezolana en el año 1991. Dejó su carrera militar para convertirse en piloto privado, profesión con la que trabajó para nombres de mucho peso político del ecosistema revolucionario.

En pleno auge de su fama tras el aterrizaje boricua, Marín fue invitado al programa en Miami del escritor peruano Jaime Bayly, donde evadió astutamente comentar sobre la crisis venezolana o su postura política, afirmando con sonrisa inmaculada que era “genéticamente adeco”. Por lo demás, el piloto carga consigo un anecdotario lleno de relatos bondadosos, historias con mucha inyección de adrenalina y selfies mostrando su negocio opulento y exclusivo para público especial.

Alejandro Marín fundó la empresa My Jet Saver en Estados Unidos y administró aviones de vuelos charter.

Pero lo cierto es que Marín formaba parte de un verdadero dream team de pilotos venezolanos residenciados en Miami que movilizaba a funcionarios del gobierno venezolano sancionados por Estados Unidos, acusados de presunta vinculación con el narcotráfico.

Marín fundó con su esposa, María Alejandra Martínez, la empresa My Jet Saver en Opa-locka, en 2012. El matrimonio venezolano intentó hacer un guiño a alguna iglesia cristiana con el significado de Mi Jesús Salvador, un raro juego de palabras con el que bautizaron su empresa de vuelos chárter, que comenzó con una flota de cinco aviones. Ella era la dueña en papeles y él, piloto, buscador de negocios entre sus contactos y prestador de los servicios.

El despegue económico que experimentó entre 2015 y 2017 llamó la atención entre sus colegas de la aviación civil en Florida. En el gremio Marín no gozaba de una imagen de hombre de negocios.

Antes de My Jet Saver, Marín fue empleado de la empresa Dameveca, encargada de obras de ingeniería eléctrica en Venezuela, según datos del Seguro Social de Venezuela, y durante quince años trabajó como piloto de la empresa Darmiven, una editorial con capital de la familia DeArmas, propietaria del grupo editorial bajo el que se reúnen marcas como las del diario 2001, el diario y canal de TV Meridiano, la revista Ronda y la Editorial Primavera.

Marín era un simple empleado, por eso sus colegas se sorprendieron cuando creó la compañía de vuelos charter. Hasta entonces no tenía el perfil de un hombre de negocios.

María Alejandra Martínez, por su parte, provenía de una familia acomodada y es hija de un ex piloto de la línea Aeropostal.

Para cuando puso a funcionar su emprendimiento con cinco aeronaves en Florida, Marín ya estaba listo para gestionarle la certificación RAV 135, un trámite que exige a la empresa no sólo ser dueña de aeronaves sino también contar con pilotos, un manual de operaciones, manual de procedimientos, licencias y personal suficiente. La certificación otorga el derecho a tener una aerolínea de aviones pequeños y exclusivos, cuyos clientes suelen ser very important person (VIP). Para poder lograr esta certificación, Marín compró una operación que ya estaba certificada y cuyo precio pudo haber llegado a 500 mil dólares, según explicaron fuentes del medio aeronáutico consultadas para este reportaje.

Relaciones sospechosas

El perfil de los clientes que muy pronto tuvo My Jet Saver podría explicar ese meteórico ascenso. Según documentos de la Administración Federal de Aviación (FAA por sus siglas en inglés), su cartera de clientes incluyó a Abelardo De La Espriella, ex abogado de Alex Saab, el presunto testaferro de Nicolás Maduro y principal proveedor para su gobierno, que se encuentra detenido en Cabo Verde en espera de una decisión para la solicitud de extradición presentada por Washington. En 2017, De La Espriella cedió a Marín su avión Falcon 50 siglas N504JS -alegando que fue producto del pago de una deuda de un cliente- para que Marín lo administrara y lo volara. Sus fotos inundan la red social de la empresa en Instagram.

En 2017, el abogado colombiano Abelardo De La Espriella le encarga a My Jet Saver la administración de su avión Falcón 50. Junto a él se encuentra María Alejandra Martínez, esposa de Alejandro Marín.

Para ese año también resaltó entre sus clientes el empresario venezolano José Manuel González Testino, acusado actualmente por el gobierno de Estados Unidos por delitos de corrupción, lavado de dinero y pago de sobornos a funcionarios de la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y su filial Citgo. Su  avión Hawker 800 XP con siglas N820JS era otra de las aeronaves administradas por My Jet Saver.

Lea el trabajo completo aquí

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