Armando.info: El contrabando del oro venezolano deja un rastro de corrupción en Guyana

Bram Ebus
armando.info

 

Asociado a las redes de tráfico de mercurio y de otras mercancías ilícitas en el noreste de la cuenca amazónica, el comercio clandestino del metal precioso que se extrae en Venezuela atraviesa las selvas del país vecino del este. A pesar de la pandemia y otros frenos, la producción local muestra un incremento de casi una tonelada, volumen que con probabilidad procede de la Guayana venezolana. Exportadores de escala industrial compran sin distingo el ‘oro de sangre’ a militares corruptos, mineros artesanales y guerrilleros, para luego blanquearlo con envíos a refinerías que lo venden a algunas de las más importantes corporaciones globales.

La informalidad y la corrupción prevalecen en la región del Escudo Guayanés, donde la minería ilegal de oro lubrica los motores de sus economías de selva. En Guyana -antigua Guayana Británica, al este de Venezuela- se observa a agentes de policía con collares y pulseras de oro aún más grandes que las que llevan los propios mineros y, en los minimercados de algunos pueblos, se etiqueta el precio de los productos básicos en gramos de oro.

El negocio es tan poderoso que alimenta una multimillonaria industria clandestina de mercurio. Una investigación sobre la dinámica del comercio formal e informal de mercurio en la región del Escudo Guayanés permitió comprobar a la vez que el oro extraído en Guyana, Surinam e, incluso, Venezuela, circula a lo largo de algunas de las mismas rutas de tráfico. Redes complejas mueven sus riquezas a través de las selvas interiores, por fronteras no supervisadas y los principales puertos del Océano Atlántico Norte.

El noreste del Amazonas se ha convertido en uno de los principales puntos de tránsito del oro venezolano ilegal, según aducen múltiples comerciantes de oro, traficantes y fuentes policiales. Aseguran que se trafica con él en toda la región y se le borran sus orígenes para terminar abriéndose camino a los mercados internacionales y hasta algunas de las mayores empresas multinacionales del mundo.

«Las tiendas de conveniencia de algunos pueblos etiquetan el precio de los productos básicos en gramos de oro».

El oro suele extraerse ilegalmente en Guyana y Surinam, pero no comparte el secreto y la violencia que envuelve a la minería en Venezuela

El oro suele extraerse de manera ilegal en Guyana y Surinam, pero esos lugares no comparten el secreto y la violencia que envuelven a la minería en Venezuela, donde las minas ilegales están controladas por oficiales del ejército corruptos, sindicatos del crimen organizado y grupos rebeldes colombianos. La industria del oro en Venezuela está plagada de abusos de los derechos humanos y violaciones del medio ambiente y, desde la creación del Arco Minero del Orinoco en 2016 -un área de 112.000 kilómetros cuadrados en Venezuela destinada al desarrollo minero-, el oro venezolano se ha enfrentado a una creciente presión internacional.

En marzo de 2019, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac, por sus iniciales en inglés) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a la empresa minera estatal venezolana Minerven y a su presidente, argumentando que el sector aurífero ofrece al “régimen de Maduro” una línea de salvamento para mantenerse en el poder. “Perseguiremos agresivamente a los involucrados en el insensato comercio ilícito de oro de Maduro que contribuye con esta crisis financiera, humanitaria y ambiental”, aseguró el Secretario del Tesoro estadounidense, Steven Mnuchin, en una declaración.

En julio de 2020, el Parlamento Europeo pidió la prohibición inmediata del comercio y la circulación del oro venezolano. “El llamado oro de sangre se extrae y explota en circunstancias ilegales y criminales en detrimento de los derechos humanos y el medio ambiente”, indica la resolución.

Adicionalmente, en julio de 2020, la Oficina de Derechos Humanos de las Naciones Unidas publicó un informe que condena las actividades criminales y los graves abusos de los derechos humanos en las regiones mineras de Venezuela. “Las autoridades deben tomar medidas inmediatas para poner fin a la explotación laboral y sexual, al trabajo infantil y a la trata de personas, y deben desmantelar los grupos delictivos que controlan las actividades mineras. Asimismo, deben investigar, enjuiciar y castigar a los responsables de violaciones, abusos y crímenes en contra de los derechos humanos”, declaró Michelle Bachelet, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

Venezuela exporta parte del oro a las refinerías de sus aliados políticos y comerciales en países como Turquía, Irán y los Emiratos Árabes Unidos. Los compradores en Europa y Norteamérica intentan evitar el sucio oro venezolano para proteger su imagen pública y evitar una repercusión política.

El oro sucio sale de sus instalaciones en barras brillantes estampadas con sus logotipos y se vende a clientes internacionales

En 2019, el gobierno de Donald Trump llegó a prohibir a las empresas estadounidenses la compra de oro venezolano. Pero, ya sea con consciencia de ello o sin conocimiento, el oro venezolano sigue alcanzándolas después de que es lavado en Guyana, Surinam y otros países productores y de tránsito de oro en América Latina, y vendido a las refinerías de oro internacionales. El oro sucio sale de sus instalaciones en barras brillantes estampadas con sus logotipos y se vende a clientes internacionales, que incorporan el metal precioso a nuestros teléfonos, ordenadores, carros y otras tecnologías.

Las prohibiciones y sanciones internacionales han empujado con más fuerza el comercio del oro venezolano a las manos de actores criminales, lo que ha aumentado los ingresos ilícitos y dificultado el rastreo del origen, según afirman expertos y venezolanos involucrados en el comercio de oro. “El gobierno de Estados Unidos tiene que preparar una estrategia, porque cuanto más cierren la puerta, mayor será el margen de beneficios [para el gobierno de Maduro]”, dice uno de los traficantes.

Una ruta anteriormente desconocida, por la que se trafica con oro venezolano, corre a través de Guyana. La antigua colonia británica, vecino de Venezuela al este, es tanto un país de tránsito como de destino, donde traficantes y comerciantes internacionales canalizan el oro ilegal con documentos falsos hacia la cadena de suministro regular.

El oro entra a Guyana por tierra, río y aire. Pequeñas cantidades son trasladadas por refugiados venezolanos que llegan de las regiones mineras del estado Bolívar y traen consigo algunos gramos de oro en lugar de ahorros en efectivo.

Una mujer venezolana explica que antes de salir de la terminal de ferris y chalanas de San Félix, en el estado Bolívar, a orillas del río Orinoco, al sur de Venezuela, la Guardia Nacional venezolana humilla y obliga a hombres y mujeres a desnudarse, agacharse y saltar en cuclillas, en búsqueda de bolsas escondidas con unos gramos de oro. Muchas mujeres venezolanas, a menudo refugiadas y madres solteras, terminan siendo explotadas sexualmente en las regiones mineras de Guyana, donde se les paga con oro.

Pero las cantidades que traen consigo los refugiados y migrantes no compiten con los grandes actores del mercado, quienes mueven cientos de kilogramos de oro sucio por vez.

Un comerciante de oro guyanés, que accedió a una entrevista con la condición de permanecer en el anonimato, admite haber comprado oro venezolano y también afirma que lo traen a Guyana por pistas de aterrizaje clandestinas en la selva. Según el traficante, aviones pequeños vuelan dos veces al mes de Venezuela a las zonas fronterizas de Guyana, transportando unos 200 kilos de oro en cada ocasión. “Nos encontramos con aviones y pistas de aterrizaje ilegales en Guyana”, dice Sam Sittlington, ex asesor de la Unidad Especial contra el Crimen Organizado de Guyana (Socu, por sus siglas en inglés).

Desde los inicios de la crisis económica y humanitaria en Venezuela en 2013, la hiperinflación en el país se ha disparado. Los comerciantes venezolanos que no disponen de efectivo ofrecen el oro a precios de descuento, a veces 40% por debajo de la tasa del mercado, con el fin de obtener divisas. “No hay  que hacer ningún papeleo con ese oro”, dice el comerciante de oro guyanés. “Están hambrientos de dólares, y por eso pueden permitirse dar 200 kilos a crédito”.

Los traficantes también llevan oro venezolano a Guyana a través de Brasil. El traficante guyanés afirma que, hasta hace poco, en Guyana se traficaban alrededor de diez kilos por semana a través de la frontera con Brasil por Lethem, en lo profundo de la selva en el alto río Esequibo, que luego enviaban en vuelos directos a Georgetown, la capital del país sobre la costa norte.

El dinero en efectivo se lleva a través de la frontera a Venezuela o a Brasil mediante transportistas ilegales, según afirman varias fuentes, incluyendo un oficial de inteligencia extranjero y un comerciante de oro de Guyana. Ambos solicitaron el anonimato para hablar libremente. Los transportistas ilegales de efectivo que cruzan de frontera a frontera llevan millones de dólares estadounidenses, libras esterlinas o euros, a la vez. “Incluso si la aduana incautara el dinero, lo devolvería a los transportistas ilegales en un par de días”, dice Sittlington.

Centenas de kilos por semana son traficados en Guyana a través de la ciudad fronteriza de Lethem

Los transportistas ilegales, a menudo jóvenes estudiantes de Boa Vista -ciudad del estado brasileño de Roraima-, traen dinero en efectivo a Brasil hasta tres veces por semana, según el oficial de inteligencia extranjero. “Utilizan muchachos muy jóvenes y les pagan 50 dólares por traerlo”, asegura.

Se desconoce la cantidad total de oro venezolano que circula por Guyana, pero es evidente que una parte termina en manos de algunos de los principales exportadores de oro de Guyana, de acuerdo a fuentes gubernamentales de alto rango, que hablaron para este reportaje con la condición de permanecer en el anonimato. Un especialista en minería, familiarizado con la llegada del oro venezolano a Guyana desde 2018, cree que todos los exportadores de oro de Guyana están involucrados. “No es difícil transportarlo de Venezuela a Georgetown”, dice.

La Junta de Oro de Guyana, que supervisa el refinado y la exportación de oro en el país, es consciente de que el oro venezolano puede estar filtrándose en la cadena de suministros del país pero, hasta ahora, no ha podido ponerle freno. “Hemos recibido informes de que tenemos comerciantes que compran oro proveniente de Venezuela”, dice Eondrene Thompson, gerente general de la Junta de Oro de Guyana (GGB, por sus siglas en inglés). Advirtió que, sin embargo, la junta no tiene pruebas físicas que demuestren que el oro venezolano se trafica en Guyana.

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