Mario Antonio Rodríguez Espinoza, un fugitivo venezolano en la mira de los Estados Unidos

Las recompensas ofrecidas por los Estados Unidos contra figuras del chavismo, han al parecer captado la atención de mercenarios extranjeros, quienes realizarían labores de inteligencia dentro del territorio venezolano para dar con el paradero de objetivos clave para el Gobierno y el Departamento de Justicia estadounidense, según ha dicho una persona familiarizada con el asunto.

Los mercenarios intentarían dar con la captura de algunas figuras de relevancia para trasladarlos a los Estados Unidos, en donde les han sido abiertos casos judiciales en diferentes cortes de la Florida, Texas y Nueva York.

Uno de los objetivos en los que los Estados Unidos han centrado su atención es Mario Antonio Rodríguez Espinoza, nacido el 16 de febrero de 1966, representante de la empresa Inversiones Malamar R, C.A, una compañía que autoridades estadounidenses suponen ha servido como fachada para lavar activos del narcotráfico, la extorsión y de otras actividades delictivas.

El Departamento del Tesoro de los Estados Unidos anunció sanciones en 2018 contra Mario Antonio Rodríguez Espinoza, por haber proporcionado ayuda financiera y tecnológica para supuestas actividades de narcotráfico. Informaciones de inteligencia manejadas por autoridades estadounidenses ubican a Rodríguez Espinoza en una quinta de la Urbanización Altos de Coricar, municipio El Hatillo de la provincia de Miranda, en Venezuela. Estas también suponen que Rodríguez se traslada en varios vehículos Toyota, Porsche Cayene y Mitsubishi, de los han sido reveladas algunas fotografías.

El fugitivo, solicitado por los Estados Unidos, mantendría una oficina de negocios en el Centro Comercial Lido, ubicado en la Avenida Francisco de Miranda, municipio Chacao de la provincia de Miranda, en Venezuela, conjuntamente con Pedro Luis Martín Olivares, exdirector de inteligencia económica de la Dirección General Sectorial de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP), órgano de inteligencia policial transformado en el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN). Ambos contarían con un tercer socio en el área de investigaciones de la inteligencia policial.

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