El narcotraficante “Ñeñe” Hernández dedicó siete meses a la campaña de Iván Duque en Colombia

Por GONZALO GUILLÉN Y JULIÁN F. MARTÍNEZ
lanuevaprensa.com.co

     Desde diciembre de 2017 hasta junio de 2018, el hoy difunto narcotraficante José Guillermo Hernández Aponte, alias “Ñeñe”, estuvo dedicado de lleno a la adquisición ilícita de votos, al menos en cuatro departamentos, para su amigo Iván Duque, actual presidente de Colombia.

La teoría dispersada en redes y medios de comunicación, según la cual “Ñeñe” fue solamente un “fantoche” merodeando la campaña electoral de Duque, no coincide con la cantidad de actividades –conversaciones estratégicas, reuniones, misiones asignadas y componendas– que estuvieron en sus manos. Muchas de ellas –incluso– solicitadas directamente por miembros oficiales de la organización electoral que obtuvo el triunfo en la segunda vuelta del 17 de junio de 2018.

No obstante, ninguna actividad económica o política del narcotraficante está registrada en los anales ni en las cuentas oficiales de la campaña.

Las tareas de “Ñeñe” en la causa de Duque están principalmente probadas en cerca de 17 mil horas útiles de grabaciones legítimas, hechas a uno de sus dos teléfonos celulares por parte de la Dirección de Investigación Criminal e INTERPOL de la Policía Nacional –DIJIN–. Esta división, por petición de la Fiscalía General, lo investigaba como fichado por el homicidio, en 2011, en Barranquilla, del joven Óscar Rodríguez Pomar.

Los policías que hicieron esa tarea y descubrieron por casualidad el fraude electoral, hace pocas semanas fueron apresados, en lo que se considera una venganza del gobierno y la Fiscalía, con lo cual también se busca invalidar judicialmente el acervo probatorio contra el presidente Duque y sus colaboradores electorales.

El 7 de junio de 2018, por ejemplo, Sandra Isabel Aguilar, una empresaria de moda y tecnología en Miami y Bucaramanga, reconoce la importancia de “Ñeñe” en la empresa electoral de Duque y sostiene con él una conversación en la que se oye lo siguiente:

     Ñeñe: ¡Aló!

Sandra Isabel Aguilar: Hola Ñeñe, buenas tardes.

     Ñeñe: ¿Quién habla?

     Sandra Isabel Aguilar: Sandra Isabel. Quedamos de hablar hace días, de que (sic.) me ibas a poner una persona para yo hablar y me quedé esperando.

     Ñeñe: ¿Ah? Es que yo estoy en la finca, mi amor.

     Sandra Isabel Aguilar: Ah, ¿no estás en Bucaramanga?

     Ñeñe: No, yo no estoy en Bucaramanga, yo no estoy en Bucaramanga, o sea yo no he estado en Bucaramanga.

     Sandra Isabel Aguilar: Ah ya. ¿Y sabes una cosa? Mañana va a haber un evento grandísimo en El Cacique, eso se organizando ahí en Tenampa, eso se está organizando. Entonces yo te quería preguntar: ¿cuál es la persona con la que yo debo hablar? Porque me dicen que están los directivos de la campaña y todo y resulta que yo he invitado a unas personas allá, pero yo sí quisiera   hablarme más como de tú a tú con el director de eso.

     Ñeñe: Ay, yo te… déjame yo ahorita te paso, ahora te paso, ahora te paso… déjame desocuparme aquí en la oficina una cuestión y ya te llamo.

     Sandra Isabel Aguilar: Por favor, es que es mañana a las 4 el evento.

Tenampa Cacique, discoteca de Bucaramanga en donde Sandra Isabel le pidió al Ñeñe enviar a un directivo de la campaña de Duque para adquirir votos del recién derrotado Sergio Fajardo.

Esta conversación es consecuencia de otra anterior, publicada por La Nueva Prensa, en la que Sandra Isabel Aguilar ofrece facilitar la compra de votos del electorado que tuvo en la primera vuelta el derrotado antioqueño Sergio Fajardo, del Partido Verde. (Ver aquí).

En la noche del 11 de junio, siete días antes de la segunda vuelta electoral, “Ñeñe” Hernández fue asaltado en una sucursal de la hamburguesería El Corral, en la avenida Pepe Sierra, de Bogotá. Se encontraba en el lugar con su esposa, María Mónica Urbina; María Claudia Daza, “Cayita”, secretaria privada del senador Álvaro Uribe Vélez (jefe y mentor de Duque), así como de su hermano y socio, José Gregorio Hernández Aponte, alias “Goyo”, quien se hallaba en Bogotá porque tenía la misión de recoger “unas cajas” y llevarlas al candidato Iván Duque.

Una grabación lícita de la DIJIN, captada al día siguiente (12 de junio) contiene este diálogo entre “Ñeñe” y un hombre que se identifica como “esposo de María Teresa”. “Ñeñe”, le cuenta que durante el asalto estaba acompañado por “Goyo”, María Mónica, “Cayita” Daza, y alguien más llamado Rafael:

     Hombre desconocido: Oiga me enteré que anoche tuvieron un inconveniente.

     Ñeñe: Nosotros llegamos de Valledupar y llegamos ahí al aeropuerto y yo no traje arma, ni llamé al chofer, ni el carro blindado, sino que estaba un hermano [“Goyo”] recogiendo unas cajas ahí de Iván Duque, una encomienda. Y nos siguen de aquí a la casa y nos fuimos ahí a El Corral a comer y como que nos venían siguiendo, pero los hijueputas venían era pendiente de los relojes, no venían pendientes de más nada.

     Hombre desconocido: Sí me contaron. Es que me contó el oficial ahí del aeropuerto ahorita.

     Ñeñe: Ajá.

Un día más tarde, 13 de junio de 2018, el narcotraficante “Ñeñe” Hernández ya ha regresado a Valledupar y sostiene otra llamada, esta vez con alguien a quien llama “primo Carlos Juan”, con quien habla sobre el asalto del 11 y de las “cajas” para Duque:

     Ñeñe: Yo pensaba que era otra vuelta, marica. Y yo de marica, de confiado, me hubiera ido hasta… y dudé dos veces Carlos Juan porque yo me venía [su regreso a Valledupar] al día siguiente…

     Primo Carlos Juan: Ajá.

     Ñeñe: Y yo dije, hijueputa, no, no. Le dije, no, no. No me lleve ninguna pistola. Y ni llamé al pelao que anda conmigo en Bogotá porque Goyo iba a recoger una encomienda al aeropuerto que le habían llevado, que le habían mandado, para llevársela a Duque.

     Primo Carlos Juan: Ajá.

     Ñeñe: Y yo, bueno, me voy con Goyo. Marica y cuando nos siguieron del aeropuerto, huevón.

 

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