La cuenta en Suiza de Juan Carlos I con $100 millones, de los que Corinna Larsen se quedó con 65 millones, tenía al rey Felipe VI como segundo beneficiario

El rey emérito de España, Juan Carlos I, se habría reunido en secreto con Corinna Larsen a 11 días de una carta que implicaba a Felipe VI como beneficiario de una cuenta en Suiza con 100 millones de dólares

Según un reporte del medio español El Confidencial, el rey Juan Carlos viajó en secreto a Londres en marzo de 2019 para reunirse con su antigua amante Corinna Larsen. El encuentro se produjo solo 11 días después de que la aristócrata alemana remitiera una carta a Felipe VI para informarle de que, entre 2008 y 2012, figuró como segundo beneficiario de una cuenta en Suiza que llegó a albergar 100 millones de dólares. El primer beneficiario del depósito fue don Juan Carlos. La misiva y la reciente publicación de informaciones sobre esa cuenta terminaron provocando que Zarzuela emitiera un comunicado histórico para anunciar que el actual jefe del Estado ha decidido renunciar a la herencia de su padre y dejarle sin asignación presupuestaria.

La cita de España entre el Rey emérito y Corinna no había trascendido hasta ahora. Se produjo el 16 de marzo de 2019, según han confirmado a El Confidencial distintas fuentes próximas al encuentro. El monarca se desplazó a Londres para tratar de abrir un canal de comunicación con su expareja. La relación se había roto abruptamente siete años antes con el accidente de Botsuana, el episodio que forzó a don Juan Carlos a renunciar al trono después de 39 años de reinado. Durante el tiempo que convivieron, Corinna accedió a abundante información sobre las empresas, fundaciones y testaferros que presuntamente había utilizado el Rey emérito durante años para esconder un patrimonio millonario, y las justicias española y helvética estaban empezando a llamar a su puerta para tratar de acceder a esos datos.

El primer movimiento lo hizo Corinna. El 5 de marzo de 2019, su despacho de abogados, Kobre & Kim, envió una carta al jefe de la Casa del Rey, Jaime Alfonsín, en la que pedía a Felipe VI que pusiera fin a la campaña de acoso físico y mediático que aseguraba estar sufriendo. En un tono educado, Corinna culpaba a Zarzuela de estar detrás de las informaciones que la relacionaban con el presunto pago de comisiones ilegales por la adjudicación del AVE a La Meca y que también intentaban implicarla en el caso Nóos; reprochaba al monarca que hubiera utilizado al entonces director del CNI, Félix Sanz Roldán, para intentar intimidarla, y le atribuía los problemas que estaba teniendo con la Justicia suiza por las noticias falsas que se publicaban sobre ella.

Fuentes próximas a la empresaria alemana aseguran que la carta no era un “chantaje” ni buscaba “abrir una negociación” con Felipe VI. El propósito, aseguran, era que la Casa del Rey pusiera fin a los supuestos ataques de los que era objeto Corinna y accediera a iniciar con sus abogados un “canal de diálogo sincero” para afrontar coordinadamente el proceso judicial que ya estaba en curso en Suiza y reaccionar del mismo modo ante las solicitudes de colaboración que le estaban llegando, de entre otras instancias, de la Fiscalía Anticorrupción española.

Sin embargo, la misiva incluyó un dato que hizo saltar todas las alarmas en palacio. Los abogados de Corinna recordaron a Felipe VI que él personalmente había figurado como segundo beneficiario en los estatutos de una entidad panameña administrada por testaferros, Lucum Foundation, que hasta 2012 controló una cuenta en el banco suizo Mirabaud que recibió 100 millones de dólares (64 millones de euros) de Arabia Saudí. El primer beneficiario de Lucum y de la cuenta fue don Juan Carlos. Los últimos 65 millones de dólares que quedaban en el depósito fueron precisamente donados por este a Corinna en septiembre de 2012. Sobre el particular, algunos internautas han criticado el asunto en las redes.

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