La relación de Juan Guaidó con Freddy Superlano y otras figuras causa disidencia en la oposición | La Torre de Venezuela

Cocky de la Torre
La Torre de Venezuela

La figura de Juan Guaidó está encontrando voces críticas dentro de la propia oposición venezolana por distintos motivos. Uno se debe a los vínculos que mantiene el líder político con personas señaladas por corrupción o que por alguna razón han estado en el centro de la controversia. Algunos se han quejado por ejemplo por haber visto al diputado Freddy Superlano, aupando a Guaidó en Miami, cuando se recuerda que protagonizó un escándalo con prostitutas en Colombia, mientras la oposición organizaba el ingreso de ayuda humanitaria a Venezuela en febrero de 2019. La firma de Freddy Superlano apareció luego en documentos que avalaban la buena conducta del empresario Alex Saab y de su asociado Carlos Lizcano Manrique, mientras la Comisión Permanente de Contraloría de la Asamblea Nacional de Venezuela investigaba la trama de corrupción y sobreprecio con los alimentos de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), que apuntó a la responsabilidad de Saab y Manrique.

Freddy Superlano asistente a evento de Juan Guaidó en Miami, febrero 2020

Sergio Monsalve (@sergioxxx), comunicador social y documentalista, señaló: “La prensa colombiana informó sobre este tipo, miembro de la Asamblea Nacional y del equipo de Guaido que fue envenenado el año pasado en la frontera colombiana por prostitutas, su asistente fue asesinado, ahora está en Miami promoviendo la manifestación de Guaidó, ¿qué demonios es esto? startup q fracasó.”.

Daniel Pratt (@depr001), ex-editor de panfletonegro.com, ha descrito al líder de la oposición venezolana, como un “vendedor de humo”, dudando que represente una alternativa política para Venezuela, mientras que otros lo han calificado en las redes como «empleado de Derwick», firma relacionada con varias tramas de corrupción en el país sudamericano; esto a raíz de una reunión que sostuviera Wilmer Guaidó con el magnate venezolano Alejandro Betancourt (propietario de Derwick) y el abogado estadounidense Rudy Giuliani, en la finca de Betancourt en España.

Daniel Pratt

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