El desafiante cántico iraní que promete venganza tras el asesinato de Qassem Soleimani

El clima de guerra echa raíces en la población del asesinado líder militar iraní Qassem Soleimani. Al grito de «¡Heydar, Heydar!», que significa «león», una multitud vitorea el cántico de un poeta que promete venganza contra Estados Unidos e Israel.

«Terror, hipocresía y corrupción se unen contra nosotros. Los arrogantes se preparan para una guerra mundial contra nosotros».

Según la web marcainformativa.com, el cantante es Haj Mahmoud Karimi. Cierra los ojos y canta un poema de guerra, mientras los espectadores, en un centro religioso de Irán, parecen jurar venganza.

Una multitud de hombres, jóvenes todos, activos, enfurecidos, balancean sus brazos en lo que se percibe como un canto de dolor. Y de guerra.

«Podemos oir las satánicas voces de los imperialistas judíos saliendo de las gargantas de los saudíes», dice la voz sonora del poeta, mientras alude a sus vecinos, aliados con Estados Unidos, país al que se refiere como el Gran Shaitán. En la cultura árabe, Shaitán es el nombre que se le da a un ángel maligno, y esa voz se traduce frecuentemente como «el demonio», pero puede referirse a cualquiera de los seres que se rebelaron contra Alá. Su significado equivale a la palabra Satán en nuestro idioma.

La música y la escena van ganando tensión, mientras se acusan a takfiríes y wahabíes, dos variantes del islamismo, de ser aliados al país gobernado por Trump.

«Nuestro enemigo no puede dormir bien. Pronto escucharán a los Huseyní, al espíritu de la resistencia y al legado de Jomeiní», avanza el cántico, mientras la multitud delira.

«No nos amenacen con guerras», clama Karimi, adelantando: «Vuestra tranquilidad será perturbada».

El poema musical asegura que sus espadas «les responderán en las batallas» y que borran la palabra «rendición» de la lógica de su pueblo, que asegura: «Estamos listos para confrontar; para destruir a nuestros opresores están nuestros ababils». Los ababils son aves milagrosas citadas en el Corán, que fueron enviadas por Alá para atacar a sus enemigos frustrando sus designios.

Pero luego la oda abandona la metáfora diciendo: «Nuestros misiles apuntan a Tel Aviv». Y de hecho, el vocablo «Heydar», que vitorea la multitud y el cantante es también el nombre de un misil aire tierra iraní, con un alcance de unos 12 kilómetros, capaz de atacar unidades blindadas.

El canto ingresa en sus estrofas finales al anunciar que pronto se escuchará «en La Meca la voz del Imán Mahdí». Alude a un mesías, un salvador «oculto», que según la religió islámica vendrá a gobernar el mundo árabe luego de un tiempo de opresión.

Por eso Karimi profetiza desde su voz musical: «La era de los opresores terminará y la bandera de shia se izará», aludiendo al profeta Aly Heydar Karrar, mítico por su espada y su licha liberadora para el islam.

Y entonces vuelve a desafiar a sus vecinos, al decir: «Pronto escribiremos ya heydar karrar en la bandera de los saudíes».

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