Los negocios del empresario Carlos Gill en España opacados por sus vínculos con la corrupción en Venezuela

Una fortuna latinoamericana irrumpió en 2018 en el mercado residencial de lujo español. Se trató de Carlos Gill Ramírez, empresario paraguayo de nacimiento, pero venezolano de adopción, que compró a Platinum Estates la promoción de alto ‘standing’ General Oráa 9, según informara el año pasado El Confidencial de España.

La venta fue la primera desinversión que llevó a cabo el fondo asiático en España y se enmarcó dentro de la política de rotación de activos que ha puesto en marcha en su primer fondo español.

Para Gill, la adquisición fue solo el primer paso dentro de sus planes de crecimiento en España, donde constituyó la sociedad Sari Holdco con la vista puesta en seguir protagonizando operaciones que le permitieran crear su propio emporio inmobiliario.

Tras obtener todas las bendiciones del Ayuntamiento de Madrid, las obras de esta promoción de lujo se encuentran ejecutadas casi al 70% y permitirían transformar este edificio de 1926 en 10 viviendas de alto ‘standing’, con entre 348 y 409 metros cuadrados cada una, y dos áticos de 500 metros cuatros con 250 metros de solárium y piscina privada, cuyos precios de venta han oscilado entre 3,6 y 10 millones de euros por vivienda.

Desde que Platinum adquirió esta promoción a la catalana Renta, en 2014, siempre se ha dicho que iba dirigida a compradores latinoamericanos interesados en contar con una vivienda en el barrio de Salamanca. Sin embargo, lo que nadie se atrevió a aventurar es que sería también un empresario del otro lado del Atlántico quien terminaría haciéndose con todo el proyecto, con la vista puesta en finalizarlo y sacarlo al mercado.

Nacido en Paraguay, en julio de 1956, con apenas seis años Carlos Gill tuvo que trasladarse con su familia a Venezuela, donde terminó siendo cónsul honorario de su país natal. Tras estudiar Odontología en la Universidad Central de Venezuela, el empresario participó en importantes reestructuraciones como las de Banco Unión, Mercedes-Benz Venezuela, Grupo Corimón, Banco Capital, Banco Canarias de Venezuela y Bancentro Banco Comercial.

Actualmente es presidente de Grupo Corimón, corporación venezolana de pinturas, productos químicos y envases flexibles, que presume de ser el mayor conglomerado de este tipo en todo el subcontinente y que cotiza en la Bolsa de Valores de Caracas.

Además, en 2015, Gill compró el paquete de control de Ferroviaria Oriental, sociedad que opera los ferrocarriles del este de Bolivia, y, meses después, hizo lo mismo con la red occidental del país, al adquirir al chileno Luksic la Ferroviaria Andina. Entre sus operaciones más recientes destaca la compra de Bridgestone Firestone Venezuela.

Relaciones con el chavismo

Carlos Gill es asociado con Wilmar Castro, ministro para Agricultura Productiva y Tierras del gobierno chavista en Venezuela. Asimismo está relacionado con Adrián Velásquez Figueroa, ex-jefe de seguridad de Hugo Chávez y esposo de Claudia Patricia Díaz Guillén, ex-tesorera de la nación. España ha negado la extradición de Adrián Velásquez y Claudia Patricia Díaz a Venezuela, donde la pareja es acusada por delitos de blanqueo de capitales.

Jaime Bayly, periodista peruano en Miami, denunció en junio pasado que Carlos Gill Ramírez recibió un pago irregular de 30 millones de dólares de Adrián Velásquez, empresario relacionado con el gobierno de Hugo Chávez, quien fuera detenido en España y solicitado en extradición por Venezuela, acusado de corrupción y blanqueo de dinero.

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