Ex-embajador Calderón Berti a PanAm Post: «Nuestros grandes errores han sido responsabilidad de Leopoldo López» | Venezuela

Orlando Avendaño
PanAm Post

El lector quizá no creerá que jamás había hablado con él. Solo lo vi una vez y me lo presentaron. Entonces Humberto Calderón Berti era el embajador. Ahora es el exembajador.

Fue designado el 29 de enero de este año para representar al Gobierno interino de Juan Guaidó ante la República de Colombia, quizá el país más importante para Venezuela luego de Estados Unidos, y duró solo diez meses. Sin embargo, su destitución el 27 de noviembre no impresionó. Todos la esperábamos. Tardó en ocurrir.

Dije justo en un evento hace unas horas que la destitución de Calderón Berti y su declaración ante la prensa fue un parteaguas en este proceso que ya luce demasiado consumido. Con un gesto de decencia y franqueza que necesitábamos todos los venezolanos, luce probable que Calderón represente ese símbolo de dignidad que aglutine a la sociedad civil, a esa que rechaza tajantemente los vicios que nos arrastraron a esta tragedia.

Quise entrevistarlo desde que publicamos el artículo sobre el desvío de fondos por parte de unos enviados del Gobierno de Juan Guaidó y jamás pudo concretarse. Insistí. Necesitaba conversar con quien se veía inmerso en un escándalo que nos acorralaba a ambos. La respuesta fue negativa por varios meses. Pero ya no más. Humberto Calderón Berti sacó las municiones y las anda soltando. Tiene buena puntería y no duda en disparar. Es el momento.

El prestigioso político, exministro, exdiputado, experto petrolero y geólogo venezolano habló con el PanAm Post sobre esas historias que, discretamente, han definido el desarrollo del Gobierno interino de Guaidó. La corrupción. Hablamos principalmente de corrupción. De principios y ética. También de su percepción, ahora, gracias a su independencia recién adquirida, mucho más franca, sobre el rumbo que lleva el presidente de Venezuela, los partidos que lo rodean y quien, según Calderón Berti, está realmente detrás de él.

«Han quedado en evidencia», dice el exembajador sobre los contrastes éticos que guarda con el Gobierno interino de Guaidó y el partido político Voluntad Popular. «Yo no iba a renunciar porque eso es reconocer que había cometido un error», blande quien no tiene problema en subrayar: «Yo no les iba a dar el gusto a ellos de irme. Eso no lo iba a hacer nunca. Yo sabía que la relación iba a ser incómoda, sabía que las cosas no estaban bien, pero yo quería ponerlos a ellos en evidencia».

Aqui la conversación, larga y desordenada, sobre lo fundamental. Pasamos por el caso de Cúcuta, cuánto dinero se malversó, quién lo manejó; también por el caso de Monómeros y el empecinamiento de un líder político venezolano en meterle la mano a la filial de Pequiven. Se refirió a los errores que ha cometido la oposición venezolana este año y dio algunos consejos a quien aspire liderar la causa por el rescate de la libertad de Venezuela.

Primero que nada, Don Humberto, gracias por la entrevista, por la integridad y por la muestra de decencia en su rueda de prensa de ayer. Creo que el país necesitaba eso.

Esa es mi obligación. Y yo no había querido hablar contigo antes para no contaminar lo que se estaba haciendo, ni que la gente fuese a pensar que yo tenía la mano metida en esto. No es que yo esté en contra que esto se sepa, no. Se iba a saber tres días más tarde, porque tú lo publicas el día 14 y yo lo llevé a la Fiscalía el día 18, y no lo hice antes porque estaba quebrantado. Pero el 18 estaba yo en la Fiscalía entregando esto. Eso se iba a saber de todas, todas. Y la denuncia era sobre lo mismo que tú dijiste, de manera que yo no tenía ningún interés en esconder nada. Yo respeto muchísimo a los medios de comunicación y a la prensa que está en el derecho de informar y, el ciudadano, en el derecho de saber qué es lo que está ocurriendo.

Esta es la primera vez, de hecho, que usted y yo hablamos. Que hablamos sobre el tema. Mucha gente, factores dentro del Gobierno interino —y lo han sugerido públicamente… han dicho que usted ha estado detrás de esto, de lo que nosotros hicimos. ¿Qué piensa al respecto?

Bueno, tú eres el mejor testigo de si yo he estado o no estado.

Mira, yo eso no lo voy hacer, nunca lo hecho, ni lo iba hacer. No porque yo quiera esconderlo, sino simplemente porque iba a ir a la Fiscalía y no iba yo a filtrar la información. Ahora, el problema allí fue que en lugar de enfocarse el tema central de por qué eso ocurrió, se centraron en que había habido una filtración, una cuestión sin sentido y absurda.

Claro…

Porque se iba a saber de todas maneras, yo lo iba a hacer 4 días más tarde. El informe de auditoria me lo entregaron el sábado 15; el mismo día se lo envié a Guaidó, a Leopoldo López y a Julio Borges. Leopoldo López estaba al tanto de esto 2 meses antes de que se publicara, de manera que yo no escondí absolutamente nada.

Yo quiero tocar dos temas en profundidad con usted: primero el caso de Cúcuta, porque tengo información que me gustaría cotejarla en esta conversación con usted; y, segundo, el caso de Monómero. Pero antes de eso, hablaba de esta narrativa que se ha creado sobre que —de alguna manera— usted estuvo detrás de la investigación para perjudicar al Gobierno interino, a Guaidó. Han salido tesis de que usted quiere asumir una presidencia interina. Hace tres días lo involucraban a usted con Mikel Moreno y Padrino López. Ayer salieron periodistas diciendo que lo de usted era ego porque lo que quería era la presidencia. ¿Qué responde a eso?

Bueno, vamos por parte. En primer lugar, a ti te consta, porque tú fuiste la persona que publicó eso, que la información no salió de mí.

Sí, claro…

En segundo lugar, la investigación la empecé yo y por una razón: porque había un rumor en las redes, comentarios insistentes en las redes no solamente de los militares sino de la gente que hace vida en Cúcuta. Publicaban muchas cosas hasta que un día, me contactan unas personas importantes del Gobierno de Colombia y me dicen que quieren hablar conmigo. Vienen y me muestran una información que me pareció delicada y dije esto no debe ser, entréguenme mas información, me entregaron alguna información adicional, eso yo lo puse en manos de un funcionario de la embajada.

(Interrupción de llamada telefónica).

¡Ah! Lo primero es que a ti te consta que yo no tuve nada que ver. Yo te había visto a ti un día. Nos dimos una mano y nos presentaron. Yo te dije, «mucho gusto, ¿cómo estás?», más nada. ¿El segundo tema era… cuál era?

Se ha creado esta especie de campaña, que claramente tiene un propósito, de desprestigiarlo y neutralizarlo, imagino yo que para que se diluyan las denuncias. Publicaron en El Nacional y en otros medios, artículos involucrándolo a usted con Mikel Moreno y Padrino López…

Ajá, espérate. Vamos por parte: yo no conozco a Mikel Moreno ni al general Padrino López, nunca he hablado con ellos, jamás en mi vida. Yo no he participado en ninguna intentona. Yo no participé en la hazaña militar del Puente de Altamira.

Claro… Ellos son los que tienen que explicar.

Quienes tienen que explicar son ellos, los que aparecieron allí, no yo. ¿Qué voy a explicar yo? Eso es una conjetura y una manipulación, que expliquen ellos porqué lo hicieron y quiénes estaban involucrados, porque los rumores fueron muchos y nunca hubo una explicación de cómo había surgido aquello.

Yo tengo algunas informaciones que recibí, pero que me las reservo, de alguien que sí participó, que pasó por aquí por Bogotá, el general Cristopher Figuera. No diré nada, pero él me relató todo y los que aparecieron en el puente son parte de los que estaban en la cuestión. Yo no tuve nada que ver con eso. No me invitaron a eso.

Además, es muy torpe involucrarlo con eso para tratar de desprestigiarlo, cuando fueron otros los que realmente estuvieron involucrados. También hay quienes dicen que lo de usted ayer fue un gran acto de ego para minar la presidencia de Guaidó y apuntalarse usted.

¿Cuál ego puede tener una persona de 78 años que cuando Guaidó no había nacido, ya yo era ministro de Petróleo? Cuando la mayoría de los dirigentes actuales no habían nacido, yo había sido ya presidente de INTEVEP, Director de Reversión, Ministro de Petróleo, Presidente de Petróleos de Venezuela. Qué ego puedo tener yo en ese sentido, por favor, lo que pasaba es que yo estaba observando muchas cosas.

Si yo no hubiese participado en el Gobierno interino, yo no me entero de las cosas. Y a lo mejor hubiese estado confundido.

Pero yo quiero aclarar porque es bastante importante: los tres aspectos fundamentales que me distanciaron de ellos —y que ellos están en cuenta porque yo se los dije— fueron: el caso Cúcuta, que desde el primer día cuando me lo dijeron, se lo informé a Leopoldo López, el primer día, ¿me entiendes? Y él está en cuenta absolutamente de todo. En honor a la verdad tampoco trató de influir en mí para que no hiciera nada, no voy a decir ahora una mentira producto de todo esto, porque no acostumbro a decir mentiras. En segundo lugar la investigación se hizo de una forma seria y responsable.

Lo que yo sí quiero aclarar, Orlando, y que es muy importante, es que ellos están en cuenta de mi punto de vista sobre eso. Primero sobre lo de Cúcuta, desde el primer momento estuvieron enterados, Leopoldo, Julio Borges y gente que pasó por aquí, vinculados con los partidos políticos con quienes yo me reuní y les mostré la información que tenía. O sea, yo nunca lo oculté.

Lo otro fue lo de Monómeros. Yo fui quien planteó en sus inicios el tema de Monómeros. Yo, nadie más. Ellos ni sabían que eso existía, y yo adelanté todas las gestiones de forma muy discreta, porque así era que había que hacerlo para evitar que el régimen pudiera torpedear la operación de control de la empresa. Desde el comienzo trabajé en esto con el procurador José Ignacio Hernández y con Leopoldo López de una manera seria y profesional con unos asesores que tengo, un abogado especialista en esos temas y un petrolero que también domina la materia.

Cuando llegó el momento de designar a la Junta Directiva, Leopoldo López me pidió que elaborara una lista; yo no soy petroquímico, soy petrolero, así que me asesoré con mis compañeros de Petróleos de Venezuela —que algunos son petroquímicos— y me dieron una lista que fue la que yo pasé. Lo único que valía para integrar esa lista eran los méritos profesionales y la trayectoria moral y ética. Se la entregué a Leopoldo. Después vino la mano tenebrosa y metieron gente allí por razones de tipo político.

A mí me pareció que eso no era conveniente, pero aún así, la mayoría de los integrantes de la Junta Directiva eran profesionales y comenzaron a trabajar de una vez. Y tan profesionales que la empresa de 50% que estaba produciendo, pasó a producir 100%. Pero no estaba produciendo 50% porque la habían destruido, eso no es verdad; la empresa estaba funcionando, pero por las medidas OFAC, tenía restricciones financieras muy grandes, no tenía acceso a dólares para comprar materia prima ni podía hacer operaciones internacionales.

Yo trabajé en el levantamiento de las sanciones junto a la gente de Washington, trabajó mucho en eso creo que Vecchio y el propio procurador. La empresa se recuperó. Ahora, ¿qué ocurre?, a mí me parecía que no era pertinente, que no era un buen mensaje al país, ni a mis compañeros del sector petrolero, que se politizara aquello. Que hubiese cuotas de partidos allí de los 4 partidos que forman parte del G4.

¿Cuándo terminó mi responsabilidad? Yo fui a Barranquilla, los juramenté para darle formalidad a su designación y más nunca volví a aparecer salvo en una reunión (te explico, la oficina de la embajada es mitad de Monómeros y la otra mitad se la cedieron a la embajada para poder funcionar). Un día, estando yo en mi oficina, se me acerca alguien de la directiva de Monómeros y me dice que por favor vaya a la reunión de ellos. Yo le digo que no tengo nada que hacer allí, pero me insiste diciendo que es solo un momento. Cuando abrimos la puerta de la reunión de Monómeros, cuál será mi sorpresa que quien esta dirigiendo la reunión era Manuel Rosales.

A mí me pareció que aquello no era normal, que no tenía nada que ver allí, los únicos que debían estar allí eran los ejecutivos de Monómeros con los miembros de la Comisión de Energía y Minas de la Asamblea Nacional. Yo me senté y vi que a la gente la estaban atropellando, injuriando y maltratando sin necesidad.

¿Manuel Rosales los maltrataba?

No, no. Manuel Rosales no habló mientras yo estuve allí, fueron otros.

Aquello no me gustó y cuando vi que hacían reclamos porque no habían atendido a personas que ellos habían enviado y cosas por estilo, yo dije… «Esto no es conmigo, yo no voy a quedarme aquí avalando esto con lo que no estoy de acuerdo». Me paré, me fui y más nunca supe nada de eso, yo me desentendí del tema. Fue el segundo, ellos sabían que yo estaba molesto y el tercer aspecto fue el relacionado con los diálogos. Cuando yo me entero de los diálogos —¡porque nadie lo sabía, ni siquiera Julio Borges sabía que eso se estaba adelantando!—.

El Gobierno de Colombia se enteró por la prensa.

¡Claro! Y el Gobierno colombiano es nuestro principal aliado internacional.

Bueno, a mí Almagro me dijo en la cara (y ya uno no sabe ni qué cara poner por la vergüenza) que también se había enterado por la prensa. Almagro, nuestro gran aliado…

Eso no es normal. Es un acto de descortesía y falta de solidaridad con quienes son nuestros aliados. Yo nunca he planteado que se le pida permiso a Colombia o a los Estados Unidos para hacer las cosas, no. Pero hay algo que es fundamental, Orlando, por cortesía se tienen que compartir cuestiones fundamentales con ellos.

La decisión siempre debe ser de los venezolanos, no tengo duda en eso de ninguna especie, pero por lo menos hay que consultarles, pedir su opinión. Y a mí, por el cargo que yo tenía aquí —que me permitía acceso a todos los niveles importantes de este país— me consta personalmente, no me lo contaron, me consta la molestia que aquí hubo en ese sentido. Francamente una gran molestia. Y yo se los dije, se los comuniqué por escrito. Al presidente Guaidó le mandé una nota que no me respondió, pero se la mandé.

¿Eso fue en cuál mes?

Eso fue cuando estaban los diálogos andando, sería como en agosto

Ya había ocurrido lo de Cúcuta, ya había un distanciamiento entre ustedes, ¿no?

Ya había ocurrido lo de Cúcuta y lo de Monómeros. Y yo les digo que a mí me parece que no es natural, que no es propio hacer esas cosas al margen y sin consultar con los aliados fundamentales.

¿Qué sería del proyecto este sin el apoyo de Colombia, Estados Unidos y Brasil aliados fundamentales y de la comunidad internacional en general? ¡Se va al traste! Yo lo que hice fue actuar responsablemente. Ahora, ¿por qué ellos se enteran de mi postura? Porque antes de eso fui un día a la televisión con Idania Chirinos y me pregunta sobre eso y, de una manera delicada, prudente, dije que yo lamentaba que el régimen se estuviera aprovechando de la buena fe de la oposición y que la estuvieran engañando, manipulando y mangoneando.

Puedes buscarlo en los archivos. Esa fue la expresión que utilicé. Esa es una expresión muy española y que se utiliza mucho aquí también, es decir guaraliando… mareando a la gente.

Y que yo no creía en eso, porque lo que había demostrado el régimen hasta ahora era que buscaban ganar tiempo. Y yo no estaba de acuerdo con aquello… Bueno, eso los terminó de indignar. Eso marcó la diferencia. Ahora, ¿tú ves normal que yo, embajador en Colombia, desde el mes de junio hasta la semana pasada, nunca tuve un contacto con el presidente interino?

¿Eso a usted no le parece, no solamente anormal, sino además inaceptable? Es decir, siendo Colombia un aliado fundamental el hecho de que el presidente no tuviera relación con usted y que hoy se sepa, ¿no es motivo suficiente para exigirle la renuncia a Juan Guaidó?

Yo no quiero entrar en esas profundidades…

Pero es que a mí me parece eso inaceptable.

¿Qué fue lo que atenuó todo eso? La presencia de Julio Borges aquí en Bogotá con quien tengo una relación profesional y personal excelente. Yo creo que lo que le hicieron a Borges incluyéndolo en mi carta de remoción, fue una trastada.

¿Borges no estaba al tanto de su destitución?

No… Borges me había dicho a mí en dos o tres oportunidades que esta gente estaba molesta conmigo y que ellos querían que yo me fuera. Yo le dije: «Cómo no, yo me voy cuando ellos quieran, pero yo no voy a renunciar». Y no iba a renunciar porque eso es reconocer que yo había cometido un error. Y yo no lo iba a hacer. Le dije lo mismo que le dije hace muchos años a Lusinchi, al ministro de Energía y Minas de Lusinchi, que siendo yo presidente de Petróleos de Venezuela y me vino a ver y preguntó: «¿Usted qué va hacer?» Le dije que no entendía la pregunta. «¿Usted va a renunciar?», me preguntó. Le dije, «no, porque renunciar significaría que yo cometí un error, una falta, que hice algo indebido». «Entonces, ¿qué hacemos?», me insistió. «Bueno, lo que ustedes quieran hacer, si quieren destituirme, me destituyen, pero sean ustedes». Convocaron una asamblea y me destituyeron. Perfecto no pasó nada.

Estos me mandaron la carta… Está bien, yo me voy y no tengo resentimiento, qué voy a tener yo resentimiento.

Ya va, aquí hay algunos puntos que no quiero dejar pasar. Primero, ¿usted cree que esos tres impasses: Cúcuta, Monómeros y los diálogos fueron los que produjeron al final la destitución de su cargo?

Yo aspiro que sea eso. ¿Qué más pudo haber sido?

Lo otro es que usted dice que Julio Borges no avaló su destitución.

Borges se enteró de la carta porque yo se la mostré. Él no lo sabía.

¿Y no piensa usted que Borges debería de denunciarlo? Esto es inaceptable… ¡Lo están involucrando!

Eso es asunto de él. Lo que yo te estoy diciendo es que él se entera (Julio estaba en Panamá) cuando llegó aquí en la noche. Le muestro la carta y me dijo que no había sido consultado. ¿Y por qué lo hicieron? Para comprometerlo, sabían que venía un aguacero y que a él le cayera parte del chaparrón.

Claro, claro…

Eso está hecho con toda la alevosía y maldad del mundo. Y yo se lo dije a Julio. Pero cada quien es como es, yo no voy a decirle qué es lo que él tiene que hacer, porque él es adulto. Es mi amigo y nada de estas intrigas va a alterar esa amistad. Yo sé que hay gente que critica mucho a Julio Borges, pero ,¿por qué lo critican? Porque él ha sido el gran articulador de la política internacional de Venezuela… ¡Él ha sido! Mientras otros anda por ahí dando discursos y hablando pistoladas, Borges está haciendo cosas efectivas. Todos los apoyos internacionales quien los ha tejido ha sido fundamentalmente Julio Borges, y el régimen lo sabe. Por eso es que el régimen aúpa y promociona todas esas campañas de desprestigio contra Borges. Hay que ser bien tonto para no darse cuenta que eso es así.

Ahora, el otro punto es que muchos se preguntan, es una de las mayores inquietudes —ante su gesto de decencia irrebatible—: ¿por qué Humberto Calderón, quien vio cómo se fue degradando y corrompiendo el proceso, continuó ahí? ¿Si ellos jamás lo hubieran destituido, usted simplemente hubiera seguido?

Yo no les iba a dar el gusto a ellos de irme. Eso no lo iba hacer nunca. Yo sabía que la relación iba a ser incómoda, sabía que las cosas no estaban bien, pero yo quería ponerlos a ellos en evidencia. Que ellos le explicaran al país, cosa que todavía no han hecho, por qué las razones de mi destitución.

Lo que invocan en la comunicación es que van a reestructurar la política exterior. Eso no se lo creen ni ellos mismos. ¡Eso no es verdad! ¿Por qué tienen que acudir a una mentira? Yo no soy hombre de mentiras. Yo estudié en el colegio La Salle de Barquisimeto, ahí me formé y lo que más castigaban los hermanos de La Salle, era la mentira. Yo me formé así. Cuando mis hijos comenten una falta y me dicen la verdad, yo los perdono rápidamente. Me molesto mucho cuando me mienten porque no creo que el ser humano debe andar con la mentira por delante y el dirigente político mucho menos. La gente dice… «Bueno, es que eso es ingenuidad». ¡Esa es la manera de ser de cada quien y yo con 78 años en las costillas —como dicen— no voy a cambiar, yo soy así y así me voy a morir!

¿Usted cree que hay unos contrastes éticos y morales muy grandes entre su persona y lo que se ha convertido el Gobierno interino?

Han quedado en evidencia. Lo que pasa es que la reacción frente a lo de Cúcuta, en lugar de haber sido apoyarme a mí, premian a quien mandaba el dinero. Lo ponen en la comisión de estrategia.

¿De quién habla?, ¿de Sergio Vergara?

¡Claro!

¿Era él quien mandaba el dinero?

Era él quien mandaba el dinero.

¿Por orden de Juan Guaidó?

Quien recibía el dinero era su cuñada.

¿Por orden de Guaidó?

Bueno, me imagino, yo no sé.

Mira, Orlando, yo quiero aclarar algo: yo no sé cuánto mandaron; yo no sé de dónde salieron los recursos; yo no sé si fue todo lo que me dijeron que habían mandado lo que efectivamente mandaron.

Lo que, si te sé decir es que en el hotel donde vivían en Cúcuta, el Hilton Hampton, en un mes se gastaron cien millones de pesos, 30 mil dólares…

Increíble…

Bueno, hay que comer más de lo que yo como, ¿ah? ¡30 mil dólares! Me enteré posteriormente. Ese dinero no lo reportaron ellos que lo habían recibido.

Lea la entrevista completa aquí

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *