Los extraños negocios de la aerolínea Plus Ultra y Camilo Ibrahim en Venezuela y las sospechas de su nexo con la corrupción

Ni los voceros de la empresa, ni el gobierno chavista que celebró ampliamente la llegada en 2018 a Venezuela de la compañía “española”, hablan de los socios venezolanos que están en la operación de Plus Ultra Líneas Aéreas.

Según un reporte de Roberto Deniz en la web de periodismo de investigación Armando.info, antes de conectar con sus vuelos desde Caracas a Madrid y con la isla de Tenerife, en el archipiélago canario, Plus Ultra fraguó una sociedad con inversionistas venezolanos poco conocidos, pero relacionados al emergente grupo empresarial de Camilo Ibrahim Issa, un venezolano de origen árabe que controla la actividad en Venezuela de la marca española Zara, el más conocido entre sus tantos negocios de retail, y que posee otras inversiones en España y el Caribe.

Acerca de la aerolínea se mencionan varias cosas en las redes, Como por ejemplo lo dicho por Sebastian Sölter – @SebastianSolter -, quien el 8 de septiembre pasado señaló:

“Nop… plus Ultra es una aerolínea, que acumula demandas por miles y quebrará sin pagar nada como ya lo hizo con Air Madrid el mismo tipo (Julio Martínez Sola y Fernando González Enfedaque) aún vuelan parece.”

Rodolfo José Reyes Rojas y Raif El Arigie Harbie, según registro, entraron a la junta directiva de Plus Ultra a comienzos de 2017 y tienen una participación “ligeramente superior” al 50%, según admiten, a través de la sociedad española Snip Aviation SL, de la que Rodolfo Reyes es el propietario. Roberto Roselli Miele, también venezolano, de 43 años, es el apoderado de la compañía.

Para que Plus Ultra escogiera como ruta a un país con cinco años consecutivos de contracción económica y que adeuda casi 4.000 millones de dólares a las líneas aéreas, según la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), la presencia de los venezolanos parece determinante.

Constituida en Madrid en 2011 por ex-directivos de la fracasada Air Madrid, su nombre rescata el lema latino plus ultra que significa “más allá”, empleado por el Rey Carlos I de España y V de Alemania, y que está inscrito en el escudo español como recuerdo del afán expansionista que tuvo el imperio español en el s. XVI. En 2015 comenzó a volar hacia algunos destinos de Latinoamérica, pero sin consolidarse en el competido sector del transporte aéreo.

El 21 de septiembre de 2019, Arquimedes Suarez M. – @Archieccs – afirmó en Twitter:

“Se sabe que la aerolínea es de bolitracaleros, más cumplen a cabalidad con las normativas europeas en lo que respecta a transporte de carga. No pueden llevar más que maletas abordo de sus vuelos, porque la autoridad europea no ha venido a Venezuela a auditar su sistema de carga.”

La relación de Rodolfo Reyes y Raif El Arigie con Camilo Ibrahim Issa, en cambio, está cimentada desde hace tiempo. En el caso de Reyes se remonta a cuando era directivo en Bencorp Casa de Bolsa junto a Luis Alberto Benshimol, uno de los principales operadores cambiarios de esa época en el mercado local y cuyo nombre salió a relucir en la investigación de los Panamá Papers relacionado a una firma de Leonardo González Dellán, ex presidente del hoy liquidado Banco Industrial de Venezuela (BIV).

Reyes, incluso, fue detenido en mayo de 2010 en el marco de la razzia que contra las casas de bolsa ordenó Hugo Chávez. El Gobierno de Venezuela culpaba a esas entidades financieras de disparar la paridad cambiaria en el mercado “paralelo” de divisas que funcionaba al margen de las tasas oficiales. El ahora socio de Plus Ultra fue acusado de “simulación de operaciones bursátiles”, estuvo 50 días preso y dos años con régimen de presentación, pero tiempo después la causa fue sobreseída.

De su etapa en Bencorp Casa de Bolsa nació la relación con los negocios de Camilo Ibrahim, especialmente cuando lo asesoró financieramente en 2007 para la adquisición de la operación de Zara en Venezuela. “En esa relación de cliente y asesor financiero terminamos de socios y, bueno, la vida nos ha llevado a ser grandes amigos”, admite Reyes.

Aunque de bajo perfil, su nombre sonó nuevamente en otro escándalo cuando, en agosto de 2017, Luisa Ortega Díaz, la fiscal general destituida por Nicolás Maduro, lo vinculó a la trama del negocio de los Comité Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) de los colombianos Alex Nain Saab y Álvaro Pulido Vargas. De esa conexión no hay rastros y tanto Rodolfo Reyes como Raif El Arigie la niegan. Sí está documentada la que mantienen con Camilo Ibrahim a través de empresas en Venezuela y Panamá. Los tres son investigados por la comisión de contraloría de la Asamblea Nacional, según informó el diputado Freddy Superlano. Los empresarios insisten en que no participan en el negocio de los CLAP y que han respondido a las peticiones del parlamento.

Antes de llegar a la junta directiva de la aerolínea, Rodolfo Reyes y Raif El Arigie compartieron directorio en compañías ligadas a Camilo Ibrahim. En SFCO Properties S.A, registrada en Panamá en abril de 2015, Reyes y El Arigie destacan como directivos junto a Mohamed Ibrahim Ibrahim, familiar y socio de Camilo Ibrahim en la filial venezolana de Phoenix World Trade Inc, la firma panameña con la que maneja el negocio de retail. Reyes, además es director de Textiles Zanzibar, la empresa que sustituyó a Zara Venezuela, toda vez que el grupo español Inditex dejó en manos de Camilo Ibrahim la suerte de la marca y el negocio en Venezuela.

Los datos de la extinta Comisión de Administración de Divisas (Cadivi) revelan que entre 2004 y 2012 las empresas Phoenix World Trade Inc, Phoenix World Trading y Zara Venezuela, ahora Textiles Zanzibar, recibieron liquidaciones por casi 70 millones de dólares. Tras un 2013 de dificultades, en 2014 las tiendas venezolanas de Zara fueron noticia al verse abarrotadas de clientes luego de que el grupo acordara con el Gobierno la obtención de divisas en el sistema complementario Sicad, más caro que el preferencial pero más atractivo que la tasa del mercado paralelo, a cambio de reducir sus ganancias. Pero el que está alrededor del sello de Zara no es el único vínculo de los ahora directivos de Plus Ultra con Camilo Ibrahim.

Raif El Arigie y Camilo Ibrahim formaron parte de Pentech Ingenieros 05, una compañía venezolana dedicada al desarrollo de proyectos industriales y energéticos. Esta empresa pertenece a la española Pentech International SL, a la cual Camilo Ibrahim ha representado en Caracas. En su sitio de internet, Pentech se describe como una “organización multinacional con casa matriz en España”, pero la mayoría de sus proyectos los ha desarrollado para el Gobierno venezolano. Además de la web oficial de la compañía, así lo muestra también el Registro Nacional de Contratistas (RNC), que enumera más de diez contratos con la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y otras compañías públicas como Venezolana de Teleféricos o la fallida Empresa de Pulpa y Papel (Pulpaca).

Las perspectivas de Plus Ultra han sido tan favorables que anunciaron la compra de tres aviones. Julio Martínez, vicepresidente de la aerolínea, lo dijo en abril de 2018 durante el evento de presentación del proyecto a la prensa venezolana. El directivo aseguró que la “compañía española” realizó un “estudio muy severo sobre Venezuela” y que no duda del “éxito” que tendrá. “Tanto es así que ya hemos fletado o hemos comprado, mejor dicho, tres aviones más que se incorporan el año 2019 para volar todos los días a Caracas desde Madrid”. Es el plan de expansión de la empresa y, al menos hasta diciembre de 2018, uno de esos tres aviones ya había sido para completar una flota de cuatro Airbus A340-300. No obstante, para algunos los A340-300 de la aerolínea Plus Ultra son aviones vetustos y chatarra voladora.

Algunos piensan que Camilo Ibrahim, dueño de la franquicia de tiendas de la española Inditex en Venezuela, tendría sociedad con los narcoempresarios Alex Saab y Álvaro Pulido, acusados en los estados Unidos por lavado de dinero e incluidos en la lista de personas especialmente designadas de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC), por sus negocios de corrupción en Venezuela.

Estos empresarios harían un «take over» (toma de control) de las operaciones del aeropuerto de Maiquetía, una de las principales terminales aéreas de Venezuela. Algunos sospechan que a través de la línea aérea pudiera estarse movilizando oro, diamantes y grandes cantidades de dinero en efectivo. Piensan también que debe investigarse si los aviones han sido utilizados en el traslado de estupefacientes.

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