Carlos Gill, el empresario mimado del MAS en Bolivia con poder en medios y transporte

De acuerdo con una investigación de fiscalización que presentó el senador y candidato a la Presidencia por Bolivia Dice No, Oscar Ortiz, el magnate venezolano-paraguayo, Carlos Enrique Gill Ramírez, es el “empresario favorito” del gobierno del MAS, porque es el intermediario para la llegada de firmas transnacionales a Bolivia, se beneficia con la adjudicación de contratos a subempresas de las cuales es accionista. Además, es el mayor accionista de las dos redes de ferrocarriles en Bolivia que, en 14 años, Evo Morales no nacionalizó y es dueño de varios medios de comunicación denominados “paraestatales”.

Según la web eldiario.net, Ortiz, en su informe titulado “Carlos Gill Ramírez: el empresario favorito del MAS”, hace una relación de los vínculos y negocios que tiene el empresario paraguayo-venezolano con las obras estatales en el gobierno de Evo Morales.

“Carlos Gill Ramírez hace cuantiosos negocios con el MAS gracias a las adjudicaciones directas con las cuales lo favorece este gobierno. ¿Qué es lo que hace este empresario? Un modus operandi que hemos identificado claramente: por un lado él trae empresas extranjeras, les hace las gestiones para que se adjudiquen contratos muy grandes y después estas empresas lo subcontratan a él o a sus empresas para que puedan hacer todas las obras civiles en Bolivia. Como son contratos adjudicados sin competencia, con contratos por montos cuantiosos y obviamente lo que le pagan a él son contratos muy elevados”, explicó Ortiz.

El político opositor en su informe asegura que en Bolivia Carlos Gill Ramírez es dueño de los periódicos paceños La Razón y Extra; participa accionariamente en la empresa Cotienne S.A., subcontratada para la construcción de la red de teleféricos en La Paz y El Alto y, también, en la construcción de obras civiles para la Planta Separadora de Líquidos de Río Grande y la instalación de 13 radares de la empresa Thales Air Systems S.A.S. Él se autodefine como el “ideólogo e impulsor” del tren bioceánico ya que posee el 50 % en el capital social de las Empresas Ferroviarias Andina y Oriental (las únicas empresas capitalizadas durante los años 90 que no fueron  nacionalizadas por el gobierno del Presidente Morales Ayma), a partir de las cuales ha desarrollado una red de inversiones en Brasil, Argentina y Paraguay para cubrir el área que ocuparía el tren bioceánico.

Al respecto, el legislador por Santa Cruz recordó que, desde que Gill Ramírez compró las empresas editoras de La Razón y El Extra, ambos medios han modificado con claridad su línea editorial, asumiendo una postura claramente pro oficialista.

En su condición de socio del 50 % de las dos principales empresas ferroviarias del país, Andina y Oriental (únicas empresas capitalizadas durante los años 90 que no fueron nacionalizadas por el gobierno del presidente Evo Morales), Carlos Gill Ramírez ha desarrollado una red de inversiones en Brasil, Argentina y Paraguay, con el propósito de cubrir el área que ocupará el tren bioceánico que, a través de líneas férreas, unirá los puertos brasileños del Atlántico con peruanos y chilenos del Pacífico. El megaproyecto es activamente apoyado por el Gobierno de Bolivia.

Ortiz detalló que producto de esta nueva investigación se ha podido verificar una vez más que las subcontrataciones se suman a las contrataciones directas como mecanismos de favorecimiento para empresarios cercanos al gobierno del MAS, entre ellos Gill Ramírez.

“A este modus operandi acude como negociador principal Carlos Gill Ramírez como representante de grandes compañías extranjeras para adjudicarse contratos millonarios con el Estado, contratos que posteriormente retornan en beneficio del empresario, bajo la figura de subcontrataciones a las empresas nacionales en las que Carlos Gill Ramírez declara tener participación. Adicional a esta maraña de relaciones comerciales, también se pueden encontrar vínculos de los altos directivos y del propio Gill Ramírez con autoridades del entorno del presidente Evo Morales”, detalló el legislador.

Respecto a las megaobras en La Paz, como la red de teleféricos, el propio empresario ha manifestado públicamente ser socio de la empresa Cotienne S.A, pese a que no figura en la estructura societaria, y ha hecho gala de que su empresa es subcontratista de Garaventa, a cargo de la construcción de las líneas de teleféricos de las ciudades de La Paz y El Alto, y también de Teleféricos Doppelmayr Bolivia S.A., filial en Bolivia del Grupo Doppelmayr/ Garaventa, al cual el propio Gill Ramírez habría representado en sus negociaciones previas con el Estado boliviano para hacerse cargo del proyecto del teleférico paceño.

En el Sistema de Contrataciones Estatales (Sicoes) figura la adjudicación a la empresa Cotienne S.A., por contratación directa, obras por más de 13 millones de bolivianos con la Empresa Estatal de Transporte por Cable “Mi Teleférico”; otras en el sector gasífero y la construcción de 22 estaciones satelitales de regasificación por más de 162 millones de bolivianos en el marco del Proyecto de la Planta Separadora de Líquidos de Río Grande, y, la misma situación, para la adquisición de 13 radares de última generación de la empresa Thales Air Systems S.A.S., parte de un pull de empresas que son sucesivamente subcontratadas hasta concluir beneficiando a la empresa Cotienne S.A.

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