El Ring de Prensa América @AmericaPrensa, 6 de noviembre de 2019 | Colombia – Venezuela

Alex Saab, el narco-empresario del Cartel de Bogotá que arrastró a su ex–esposa y madre a sus corruptos negocios

El narcoempresario Alex Saab Morán participó en robos millonarios a contratos de alimentos subsidiados para los pobres de Venezuela, que constituyen la mayor parte de la población. Un mercado que supera los 20 millones de personas.

El empresario de origen palestino, Alex Saab, tiene doble nacionalidad colombo-venezolana, y ha tenido residencias en Colombia: en  Bogotá y Barranquilla, mientras que en Venezuela en el exclusivo Caracas Country Club.

Comida en mal estado, a punto de vencerse, mala calidad, paraísos fiscales, transportes ilícitos y una lujosa casa hacen parte de la historia por la que el empresario barranquillero Alex Saab pasó de ser un próspero contratista del gobierno venezolano a un objetivo de las autoridades colombianas, norteamericanas e internacionales. Los turbios negocios, como testaferro supuestamente del gobierno chavista encabezado por Nicolás Maduro, le han generado el rechazo de la elite de su ciudad natal, quien lo expulsó de un club, desprecio que Saab no lograría superar.

Meses atrás las autoridades colombianas incautaron 400 toneladas de alimentos en mal estado en el puerto de Cartagena, que iban a ser enviadas de forma irregular a Venezuela para ser repartidas en los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap), que subsidia comida a los más pobres de Venezuela. Sin embargo gracias a los contactos que Saab conservaría en Colombia y se cree también que a las influencias de su abogado Abelardo de La Espriella, no se ha sabido más del engorroso incidente.

Abelardo de La Espriella

Con el operativo, el entonces gobierno de Juan Manuel Santos, que le habría permitido mucho a Saab, gracias a su vinculación con Piedad Córdoba, Gustavo Petro y cabecillas de las FARC, reveló fines electorales en la repartición del alimento y una gigantesca red de lavado de activos que involucraba empresas en por lo menos nueve países, que estarían realizando desfalcos multimillonarios en los que participaron varios funcionarios del gobierno de Maduro.

Saab convirtió en socias y hasta cómplices de sus negocios a su ex-esposa Cyntria Certain Ospina y a su propia madre Rosa Morán Aguancha.

«En la investigación hay evidencias de posibles delitos de corrupción, lavado de activos y enriquecimiento ilícito», dijo entonces el ex-presidente Juan Manuel Santos, hoy en tela de juicio por sus acuerdos con la guerrilla. En ese momento se empezó a escuchar más alto el nombre de Alex Saab, quien tiene doble nacionalidad colombo-venezolana, como uno de los empresarios que habría participado en los desfalcos.

Por sus cuestionamientos, el Country Club de Barranquilla rompió la credencial de socio de Saab y lo expulsó junto a toda su familia, sometiéndolos al rechazo y convirtiéndolos en parias dentro de la sociedad barranquillera.

Así que Saab decidió comprar cinco casas en el exclusivo barrio El Golf y construir una impresionante mansión de pisos de mármol importados, dos canchas de tenis, zona húmeda y dispositivos de seguridad, valuadas en 7.447.274 dólares, un comportamiento solo equiparable al de nuevo ricos o al de narcotraficantes con complejos sociales. Se dice del empresario que lo afectaría su obesidad, baja estatura, alopecia y supuesta disfunción eréctil. Pero más allá de ello, sus problemas con Cynthia Certain, su ex-esposa, habrían llegado a grado tal que Saab la habría sorprendido en brazos de otro hombre, tras abandonarlo.

Para entonces, la ex-fiscal venezolana en el exilio, Luisa Ortega, había señalado a Alex Saab como testaferro de la supuesta fortuna oculta del presidente Nicolás Maduro; que habría crecido gracias a los negocios de Saab con los CLAP. Sin embargo el empresario respondería con amenazas a cada acusación. Mientras, su rastro era seguido por agentes de la ley de los Estados Unidos, del Mossad israelí, la Procuraduría de México y las autoridades de Colombia.

Algunos suponen que la ex-fiscal pudo haber recibido cientos de miles de dólares en sobornos para no investigar a Alex Saab, cuando era Fiscal General de Venezuela en funciones y que cuando Saab no quiso seguir comprando su silencio, comenzaron las denuncias, por parte de quien antes lo había protegido.

Éxodo colombo-palestino

La mansión que construyó el empresario en Colombia fue valuada entonces por las autoridades en 7.447.274 dólares. Las investigaciones encontraron lavado de activos por 125 millones de dólares, por la reventa del alimento dañado por 112% más de su valor real. Y hasta se rastrearon nexos con el grupo terrorista Hezbolá y otros grupos terroristas islámicos.

Todos los negocios se hicieron usando inicialmente como fachada la empresa de confección de ropa Shatex S. A., registrada en 1998 por la ex-esposa de Saab, Cynthia Certain Ospina, quien huyó de Colombia al desatarse la polémica.

La empresa importaba y exportaba ropa a países como Baréin, Corea del Norte, Taiwán, India, China, Hong Kong, Pakistán, Australia, Venezuela y Ecuador. Pero los textiles supuestamente enviados nunca llegaban a las compañías receptoras.

Finalmente Saab fue expulsado del club de su ciudad natal y es investigado hoy por las autoridades de Estados Unidos, Israel, México y Colombia.

Saab huyó de Colombia en 2017, tras lo cual realizó un recorrido por Berlín – Alemania, Rusia, Turquía e Italia, donde viviría su actual esposa y menor hija. También fue visto en Antigua, isla donde tiene un negocio fantasma de casas prefabricadas que dice vender en Caracas y a Turquía. Todavía Saab mantendría vigente el pasaporte diplomático que le emitió Antigua, al parecer con la mediación del gobierno chavista. En Turquía y México continúa el negocio de exportación a Venezuela de alimentos del Clap, justo cuando Maduro afianza relaciones con estos últimos países.

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