Armando Info: Empresas grandes y fantasmas detrás de las exportaciones de cereales a Venezuela desde México

ANDREINA ITRIAGO
MIRIAM CASTILLO
Armando Info

Corporaciones gigantes de Europa o emprendimientos casi desconocidos de Panamá conforman una red de ‘traders’ que participan en el negocio de dar de comer a Venezuela sin exponer ni sus reputaciones ni sus operaciones. Firman contratos con el Estado venezolano para riesgosas transacciones en las que podrían tener un barco fondeado durante mucho tiempo, algo que ha ahuyentado a los jugadores tradicionales e incrementado el valor de la materia prima que importa el Estado. México es el canal que con frecuencia escogen para tercerizar sus envíos.

A las 5:16 horas del 3 de septiembre de 2015 llegaron al muelle 27 de Puerto Cabello, en las costas del litoral central de Venezuela, 30.000 toneladas de maíz provenientes de México. El cargamento había sido ordenado por la Corporación de Abastecimiento y Servicios Agrícolas (Casa), una empresa del Estado venezolano creada para importar y distribuir productos alimenticios, una misión que tras su liquidación a finales de 2016 asumió la también estatal Corporación Única de Servicios Productivos y Alimentarios (Cuspal).

Ese fue el primero de al menos cuatro envíos que hizo la mexicana Comercializadora Columbia al principal puerto de Venezuela, en el período comprendido entre 2014 y principios de 2018, según revela una sistematización de informes de la Cámara de Comercio de Puerto Cabello hecha por Armando.Info.

Sin embargo, el proveedor de datos de comercio global Import Genius reporta una relación comercial mayor de Comercializadora Columbia, así como de otras mexicanas, con Venezuela. Pero, a pesar de su importancia como proveedora,  ni esta ni las demás empresas mexicanas son las que firman los contratos con la Corporación Venezolana de Comercio Exterior (Corpovex).

Entre 2016 y principios de 2019, Comercializadora Columbia hizo 26 envíos a Venezuela por un total de 757.500 tonelada, principalmente de maíz, aunque también de trigo, este último, un rubro tradicionalmente de importación en Venezuela. Que las casi tres decenas de envíos se hicieran desde México no es sorpresa. Según el Sistema de Información Arancelaría Vía Internet (Siavi) de México, Venezuela se convirtió en el principal destino de exportación de este país para los dos cereales, entre otros productos. La manera en la que lo hicieron, sin embargo, sí entraña novedades.

Si bien la participación de traders es natural en estas operaciones, distintos factores, asociados principalmente a la demora esperada de pagos por parte del Estado venezolano, que centraliza las compras de materia prima, han alejado a los actores tradicionales y han fomentado la aparición de nuevos participantes, al tiempo que han generado un sobreprecio proporcional a los riesgos.

En el caso puntual de Columbia, son terceros los que han obtenido significativos contratos con Corpovex y posteriormente les han comprado a esa empresa la mercancía que finalmente envía a Venezuela. Esos terceros suelen ser empresas internacionales con poco rastro, en las que figuran los nombres de algunos venezolanos. Pero también aparecen empresas más establecidas y de renombre cuya figuración, sin embargo, adopta otras modalidades y no deja de ser llamativa.

Un istmo de oportunidades

La mitad de los traders que aparecen como signatarios de los contratos con el Estado venezolano cuya mercancía, sin embargo, la terminó proveyendo  Comercializadora Columbia están registradas en Panamá. Button Coral SA y Farfala Overseas Corp son dos de ellas.

Registrada en febrero de 2014 en Panamá, Button Coral debutó el 31 de mayo de 2016 con el primero de once envíos de semillas de maíz a Venezuela desde el puerto de Sinaloa, en México, a través de la Comercializadora Columbia.

Poco antes, en octubre de 2015, según consta en el Registro Público de Panamá, Reinaldo Ranni Nania, un venezolano que había probado suerte con varias empresas de distintos ramos y registradas en los Estados Unidos –todas inactivas ahora-,  ingresó a la junta directiva de Button Coral. Ahí se mantuvo hasta agosto de 2016, cuando la empresa realizó el tercero de sus envíos a Venezuela, por casi 90.000 toneladas de semillas de maíz.

El nombre de Ranni Nania irrumpió así abruptamente entre los actores venezolanos que se dedican a los commodities. Algunos empresarios del sector recuerdan al hombre de 43 años de edad, ligado a una docena de empresas locales con otras actividades, por exhibir lujos y tener una de varias oficinas en el mismo centro empresarial en Caracas en el que la estatal Corpovex tiene las suyas.

Pero más llamativa fue la actividad de Button Coral durante el año 2017: hizo  ocho envíos de 30.000 toneladas de semillas de maíz cada uno. Fue casi uno por mes.

El caso de Farfala Overseas es similar. Fue registrada en diciembre de 2011, también en Panamá; en 2015 incorporó a venezolanos a su junta directiva y nada más en los meses de junio y agosto de 2017 hizo cuatro envíos a Venezuela, de 30.000 toneladas de semillas de maíz cada uno, a través de la Comercializadora Columbia. El quinto y último del que se tiene registro, hasta mediados de mayo de 2019, se hizo el 2 de enero de 2018.

Como ellas, a otras shelf companies panameñas las sacaron de las gavetas con la única intención de ganar contratos con el Estado venezolano. Lo lograron en un momento en el que nadie quería asumir los riesgos de ser contratado por el Estado venezolano.

Desde Europa

El más reciente de los 25 envíos de Columbia a Venezuela registrados por Import Genius data del 14 de febrero de 2019. En esa transacción, de 30.000 toneladas de trigo, aparece como consignataria o contratada la empresa italiana Casillo Commodities Italia Societa Per Azioni (SpA), del denominado Casillo Group.

De acuerdo con información del sitio web del reconocido conglomerado italiano, la empresa se ocupa del comercio internacional de cereales, principalmente con mercados de la parte más occidental del mundo árabe.

“Los países del norte de África, Cuba y Venezuela son los principales importadores y nuestros clientes”, especificó Francesco Casillo, propietario del grupo, en una entrevista concedida al diario italiano La Repubblica en 2016. De hecho, ese 14 de febrero de 2019, y también durante 2017 y 2018, Casillo aparece como quien pagó por la mercancía enviada a Venezuela a través de la Comercializadora Columbia.

Casillo, sin embargo, ha tercerizado sus envíos principalmente a través de otra empresa mexicana, NG Logística, ligada a una tercera de este país: Gradesa, uno de los principales grupos del sector alimentario en México.

Import Genius registra diez envíos de NG Logística a Venezuela, entre 2016 y el 28 de enero de 2019, fecha en la que salió el más reciente. Juntos suman poco más de 215.000 toneladas de trigo, principalmente, aunque también hay algo de maíz.

En nueve de ellos figura Casillo Commodities Italia SpA como consignatario. En el otro, que fue el primer envío, hecho el 24 de agosto de 2016, aparece Glencore Grain BV como quien paga por la mercancía enviada a Venezuela a través de NG Logística.

Glencore Agriculture, de acuerdo con información de su website, es “líder mundial en el abastecimiento, manejo, procesamiento y comercialización de productos agrícolas”. Oriunda de los Países Bajos, con operaciones en más de 35 países y más de 13.000 empleados, es el brazo en el negocio de alimentos de la mayor comercializadora mundial de commodities, Glencore, de origen suizo.

Al ser consultada por vía de correo electrónico acerca de esa única transacción con Venezuela, la empresa se limitó a decir que había sido ella quien había vendido el trigo a NG Logística, y que no había participado en la venta posterior de los productos que esta hizo a Venezuela, aunque aparezca como consignataria de la mercancía en la información de puertos.

Aunque menos conocido, no menos curioso es el caso de la portuguesa Inglewood Sociedade de Serviços Internacionais Lda, que también ha sido consignataria de cargamentos de Comercializadora Columbia.

Constituida en septiembre de 2011 en la isla de Madeira e inscrita en el Registro Nacional de Contratistas (RNC) venezolano en junio de 2016, Inglewood se dedica principalmente a la prestación de consultoría económica, administrativa, contable y de gestión de empresas, según su ficha en el RNC.

Sin embargo, entre su amplia gama de actividades, también reseña el apoyo técnico de consultoría a la creación, desarrollo, expansión y modernización de empresas industriales, comerciales, agrícolas y de servicios a nivel nacional e internacional; la importación, exportación y comercialización de materiales y máquinas y todos los equipos para la construcción civil, para los sectores agrícola, pecuario, pesquero y forestal, piezas de recambio, equipos inalámbricos, de material eléctrico y electrónico, de material informático, de productos alimenticios de ropa y calzado, de cosmética y perfumería.

Para el año 2016, la empresa solo reporta en el RNC haber prestado servicios previos en las áreas de informática y de planificación, y la distribución de componentes y suministros electrónicos, así como de accesorios eléctricos y de iluminación. Nada relacionado con el sector agrícola. Sin embargo, un mes después de su inscripción en el RNC, según fuentes cercanas a la empresa, ganaron un primer concurso que los llevó a firmar, en octubre, el primero de dos contratos que han tenido con Corpovex, por un total de 150.000 toneladas de trigo.

No fue sino hasta este reciente 2018 cuando la compañía especificó que se dedica a importaciones y exportaciones «de granos y suelos», según revela información disponible en el portal del proveedor de bases de datos LexisNexis. La empresa, entre cuyos dueños y junta directiva no habría ningún venezolano ni contacto con funcionarios del Estado venezolano, según las mismas fuentes allegadas, reportó una venta anual durante 2017 de poco más de 51,6 millones de dólares, con un solo empleado en nómina.

Lea el trabajo completo aquí

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

+ 79 = 81