El Ring de Prensa América @AmericaPrensa, 4 de noviembre de 2019 | Colombia – Venezuela

Narcoempresario Alex Saab lavó dinero en Colombia con su ex-esposa Cynthia Certain

Detalles de una investigación contra el grupo empresarial de Alex Saab, muestran cómo el empresario de origen colombiano movió entonces negocios por US$135 millones, mediante operaciones ficticias de comercio exterior desde 2004 con su sociedad Shatex. A eso se le añade una investigación en su contra de la DEA.

Por una filtración de la Policía, Alex Saab logró huir de Colombia en 2018, horas antes de ser detenido. Meses antes, la Fiscalía y la Dijín de Colombia abrieron una investigación por lavado de activos contra Alex Saab Morán, señalado de ser contratista del chavismo y testaferro de Nicolás Maduro. Desde que se dio a conocer la noticia, su controversial abogado Abelardo de la Espriella ha sostenido que la familia Saab es inocente y que se trata de una campaña de desprestigio, por lo que denunció que funcionarios judiciales habían intentado extorsionarlos. Sin embargo, con la captura del contador y el revisor fiscal de las sociedades del Grupo Saab, trascendieron los detalles que provocaron la huida de Colombia del empresario barranquillero hacia Venezuela, donde se nacionalizó, convirtiéndose en prófugo de la justicia colombiana.

En contra de Alex Saab, sus hermanos Amir y Luis Alberto, y su atractiva ex-esposa Cynthia Certain, existían órdenes de captura. Se iban a ejecutar, pero se frustraron cuando los investigadores se enteraron de que el empresario había salido de Colombia horas antes. Sus hermanos apagaron celulares y desaparecieron del mapa. La razón fue que el patrullero Eddie López, un analista de interceptaciones del grupo de la Dijín que le seguía la pista, entregó a Mario García Palacio, mano derecha de Alex Saab, la información clasificada por medio de chats y videollamadas sobre cómo, cuándo y en qué momento las autoridades iban a realizar las capturas.

Cynthia Certain

Mientras el abogado de los narcoempresarios, Abelardo De la Espriella manifestó en un comunicado que había denunciado al investigador Eddie Pinto por un intento de extorsión, pues supuestamente él fue quien se acercó a los hermanos Saab por intermedio de una de sus abogadas para pedirles $500 millones, el patrullero le reveló a la Fiscalía que fueron ellos quienes lo buscaron. Eddie Pinto aceptó cargos ante un juez por los delitos de cohecho —es decir, soborno— y violación ilícita de comunicaciones o correspondencia de carácter oficial, y empezó a colaborar con las autoridades judiciales para esclarecer los hechos en los que está envuelto.

Los primeros capturados por las presuntas irregularidades del grupo Saab por medio de nueve sociedades fueron Devis Mendoza y Robinson Ruiz Guerrero, contador y revisor fiscal de Shatex S.A., empresa que funcionó como centro de operaciones para mover negocios de exportaciones e importaciones fingidas por US$135 millones. En la audiencia de imputación de cargos, la Fiscalía explicó que se manipularon contabilidades y registros financieros de las empresas de los Saab. Que con operaciones ficticias de comercio exterior se lavaron $25.000 millones, recursos que en su mayoría llegaron desde Venezuela en 2007 y salieron de Colombia a cuentas en el exterior de sociedades de papel. Un juez definiría si les impondría o no una medida de aseguramiento en un centro carcelario a Ruiz y a Mendoza.

Entre las pruebas de la Fiscalía existiría un oficio que la DEA envió a las autoridades, en el que señaló que una fuente humana había entregado información sobre actividades ilegales de Alex y Amir Saab. Según la agencia norteamericana, existía información sobre negocios irregulares de los dos hermanos de ascendencia palestina y sobre la creación de empresas fachada para lavar activos mediante exportaciones e importaciones ficticias. Asimismo, la DEA alertó sobre la posibilidad de que sus actividades económicas sirvieran para financiar a grupos terroristas. Agregó la comunicación de que Alex Saab era una persona que viajaba constantemente a Venezuela, donde mantiene negocios con el ELN y disidentes de las FARC.

Shatex S.A., centro de lavado

Shatex S.A. fue una empresa creada por Alex Saab y su familia el 9 de octubre de 1998, meses antes de que Hugo Chávez llegara al poder en Venezuela. La firma fue liquidada el 5 de abril de 2016. Sin embargo, a lo largo de casi 20 años, sufrió numerosas transformaciones que complejizaron su estructura societaria. Empezó siendo una sociedad limitada dedicada a la industria textil, pero en junio de 2004 se transformó en sociedad anónima. En 2014, cuando ya no registraba operaciones, pasó a ser sociedad anónima simplificada. Así se mantuvo hasta que entró en liquidación. Para las autoridades, fue la empresa matriz del grupo Saab desde la cual se montó la operación de lavado.

Según análisis de operaciones de comercio exterior de Shatex, desde el 15 de abril de 2007, el grupo Saab decidió cambiar su objeto social y empezar a importar y exportar productos textiles y de construcción, al punto de que no solo se negociaron textiles, sino que se importaron hasta reactores nucleares. En menos de un año, la empresa creció el 923 % con respecto al 2006, a pesar de que entre 2004 y 2006, Shatex presentó “una desaceleración económica; es decir, que sus ingresos tuvieron una baja en promedio al -33 %”, señalaron los investigadores. En pocas palabras, mientras en el año 2006 sus ingresos fueron por $2.292 millones, en 2007 fueron por más de $23.400 millones.

Los informes contables explican que de los $71.509 millones que Shatex reportó como ingresos, el 2007 fue el punto máximo, seguido de 2008 con $20.000 millones y 2009 con más de $15.000 millones. “Para los años 2010 en adelante, la empresa no registra declaraciones de renta, por lo que se infiere que cesan actividades comerciales (…) Se puede concluir que Shatex fue utilizada entre 2007 y 2009 para realizar operaciones comerciales inusuales que no iban acordes con su crecimiento económico”, puntualiza el análisis de Policía, que evidenció además que $62.000 millones de los ingresos, el 82 %, fueron producto de exportaciones que tenían como destino el mercado venezolano.

Otra conclusión de los investigadores es que las ventas internacionales en la contabilidad de Shatex no coinciden con las cifras de declaraciones de exportaciones ante las autoridades. Algo similar a las cifras de importaciones, pues los reportes de compras en India, China, Brasil, Panamá y Venezuela, consignados en bases de datos del mercado cambiario colombiano, no encajan con las declaraciones de IVA del grupo Saab ante la DIAN. Mientras los primeros registros señalan que Shatex realizó pagos por algo más de $35.000 millones, en su declaración para pago de impuestos señaló que sus compras no superaron $9.900 millones. Para la Fiscalía, es muestra de que entre 2004 y 2011 se habrían lavado activos por más de $25.000 millones con importaciones ficticias.

“Shatex sacó de Colombia $25.304 millones bajo el concepto de pago de importaciones anticipadas, para dar apariencia de legalidad a la operación cambiaria, teniendo en cuenta que dichas compras nunca ingresaron por las aduanas. Al rastrear los pagos internacionales, se observó que la mayoría de los beneficiarios de los giros enviados al exterior por Shatex no se cruzan con los que aparecen en las Declaraciones de Importaciones”, concluyó un informe de peritos. Es decir, el grupo Saab, al parecer, alteró los registros y la información que presentaban a las autoridades aduaneras y entregó información en la que aparecían empresas extranjeras que ni siquiera existen en el papel.

Al revisar los registros de proveedores internacionales de la firma de Saab, la Fiscalía recibió una respuesta de la Interpol de Panamá en la que quedó advertido que solo una de las ocho empresas con las que Shatex hizo negocios posee registros oficiales; las otras siete no existen. Para las autoridades, muchas aparecen como clientes de Shatex alrededor del mundo, pero en realidad eran fachadas para justificar envío de dinero desde Colombia a cuentas que Saab tenía en el exterior. Un ejemplo sería la Comercializadora Nantes, que tenía cuentas en Panamá y en la que aparecía como representante legal Julio César Ruiz, socio de Alex Saab, quien hizo parte de la junta directiva de Shatex.

No incluir $25.000 millones en las declaraciones de IVA sería también evidencia de que Saab manejó una doble contabilidad para ocultar su patrimonio de las autoridades colombianas y de esta manera evitar el pago de impuestos. “La empresa manipula saldos de la contabilidad, mostrando dos realidades financieras diferentes. Una ante el Estado y otra ante el sector financiero. Al cruzar las declaraciones de renta de los años 2007 y 2008, entregadas por la DIAN a la investigación, y las declaraciones de renta de los años 2007 y 2008, entregadas por Shatex a las entidades financieras para adquirir productos financieros, son totalmente diferentes”, se lee en el informe clave del caso Saab.

Los años 2007 y 2008 fueron los más productivos para Shatex y, según la Fiscalía, en las declaraciones de renta presentadas en esos años, existen diferencias de más de $40.000 millones por justificar. Estas movidas no solo le han acarreado sanciones a Shatex por infracciones cambiarias, sino que existen otras pesquisas penales que salpican a la sociedad. Una es una denuncia que interpuso Bancoldex por el delito de estafa y otra por el delito de omisión de agente retenedor o recaudador del IVA. Además, en la Dirección contra el Crimen Organizado de la Fiscalía también hay un expediente en el que indagan sobre financiamiento de la familia Saab al terrorismo islámico.

En el análisis se revisaron nexos con otras sociedades colombianas que son de Saab, o al menos sus gobiernos corporativos se repiten. Es decir, tanto en las juntas directivas, como representantes legales o revisores fiscales aparecen Luis Alberto Saab, Amir Saab, Cynthia Certain Ospina, Julio César Ruiz y hasta Rosa Morán, la mamá de Alex Saab. Varios de ellos también tienen orden de captura. Esas empresas son Saab Certain & Compañía, liquidada en 2014; Jacadi de Colombia S.A., en liquidación desde 2016, con las mismas dinámicas de crecimiento que Shatex; Saafartex S.A. —hoy Textiles Importados Andinos— y Saafartex Internacional S.A.S., Comercializadora Nantes, Global Energy Company S.A.S., Inversiones R & V S.A.S.; y Vendig Capital S.A.S.

La Fiscalía colombiana confirmó que por las cuentas de estas empresas se movió dinero producto de corrupción en Venezuela y el grupo Saab intentó legalizar estas acciones mediante operaciones de comercio ficticias. Además, varias de estas aparecen también reportadas por la DEA como posibles sociedades por las cuales Saab  lavó activos. Finalmente, los investigadores reportaron que, en 2014, cuando Shatex ya no reportaba ingresos, Saab tomó la decisión de vender la empresa a Gastón Urueta Ariza. El argumento era que Urueta aseguraba tener capacidades para que el Gobierno venezolano pagara una deuda que tenía con Shatex y había sido imposible de recuperar.

La Fiscalía colombiana también lo investigó por irregularidades de contratación pública en Venezuela, donde habían tenido negocios con el Gobierno hasta 2018 por cerca de US$1.000 millones. Saab y su socio Álvaro Pulido (antes Germán Rubio) están detrás de un entramado societario con el que habían facturado para entonces más de $200 millones y que ahora es mucho más, esto importando cajas de alimentos para los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP). Asimismo, también llevaron medicinas desde India hasta Venezuela.

La investigación del expediente Saab en Colombia se centra en algunos de sus familiares que se han beneficiado de sus negocios. A su vez, buscan determinar si Saab financió campañas políticas como la de Gustavo Petro, y si sus dineros lavados provenían desde Venezuela. Sin embargo, no se descartan otros frentes de investigación paralelos. Los abogados defensores de Saab han insistido públicamente en su inocencia y en que todo ha hecho parte de un plan de desprestigio contra el narcoempresario,  conocido por sus lujos, aviones privados, encuentros con scorts, excesos y excentricidades.

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