Por esto en los Estados Unidos investigarían a José Antonio Oliveros, propietario de Banco Activo en Venezuela

José Antonio Oliveros es dueño en Venezuela del Banco Activo y tiene investigaciones abiertas en República Dominicana, Puerto Rico y la fiscalía de Curazao en colaboración directa con el FBI, según medios venezolanos.

José Antonio Oliveros Febres-Cordero, dueño del Banco Activo de Venezuela ha sido foco de las investigaciones judiciales por la presunta comisión de delitos como apropiación indebida, violación a los derechos fiduciarios, estafa, robo y corrupción, entre otros. Oliveros inició su carrera profesional en el banco venezolano Banesco, propiedad de Juan Carlos Escotet, de donde salió tras haber sido implicado en supuestas operaciones de apropiación de fondos. Además, hay que recordar cómo su nombre apareció en los Papeles de Panamá.

Según un reporte de medio Diario16, a finales de la primera década del siglo XXI, Oliveros no dudaba en jactarse de la gran amistad que le unía a Baldo Sansó, el cuñado del entonces todopoderoso Rafael Ramírez, ministro y presidente de Petróleos de Venezuela (PDVSA) y, gracias a esas relaciones, logró un meteórico ascenso ya que Sansó le otorgó más de 20 millones de dólares de PDVSA para la compra del Banco Activo. Según la prensa venezolana, el banco pudo haber sido utilizado por la trama de Ramírez para el desvío de fondos de la industria petrolera.

Tras la muerte de Hugo Chávez, Oliveros ha jugado con dos barajas, puesto que, según distintos medios venezolanos, ha realizado negocios con los bolichicos (jóvenes empresarios que hicieron fortuna con el chavismo) afincados principalmente en España y presuntamente ha financiado a opositores exiliados. Un ejemplo lo encontramos en su relación con la familia del líder opositor venezolano Leopoldo López. Según informa el diario Por la Noticia, cuando Leopoldo López fue alcalde de Chacao el Banco Activo de Oliveros financió la compra de vehículos para el transporte público.

Oliveros, además, fue cliente y amigo de Matthias Krull, quien en la actualidad se encuentra encarcelado en Estados Unidos por blanqueo de dinero de PDVSA. Según la prensa venezolana, Krull era la persona que presuntamente abría las cuentas de Oliveros en Suiza a las que llegaba el dinero que había sacado de sus propios bancos.

Las diferentes investigaciones de la justicia de su país obligaron a Oliveros a huir de Venezuela tras la imposición de medidas cautelares como la prohibición de salir del país y el embargo de sus cuentas. En su fuga pudo llevarse objetos de gran valor que fueron adquiridos con los fondos del Banco Activo como, por ejemplo, una vajilla que perteneció a Simón Bolívar. En la actualidad vive con su esposa, Ana Teresa Neri Bonilla en República Dominicana en una lujosa mansión que paga el banco. Desde ahí se traslada en los aviones de su propiedad a sus centros de trabajo en Madrid, Miami, Puerto Rico o Nueva York.

Por otra parte, Oliveros está siendo investigado por presunta corrupción y estafa en la intención de compra del Gyro Bank en la Isla de Curazao, en donde estaría supuestamente involucrado en el pago de sobornos al presidente del Banco Central de esa isla, por 1,5 millones de dolares para la concesión del mismo. En esta investigación participa el FBI, ya que, presuntamente, se utilizaron fondos de un banco americano para corromper a un funcionario extranjero, según la información obtenida por el diario Por la Noticia. A pesar de que la compra fue autorizada, la recomendación del presidente del Banco Central de Curazao fue que no se autorizara, dado que existían elementos que vinculaban la relación de Banco Activo y José Antonio Oliveros con el Gobierno de Venezuela.

El cuñado de Oliveros es Jorge Neri Bonilla, empresario venezolano afincado en Madrid, quien, según la prensa de Venezuela y la documentación que obra en poder de Diario16, fue la mano derecha de Baldo Sansó, el cuñado de Rafael Ramírez y uno de los cabecillas de la asociación que sacó de Venezuela más de 40.000 millones de dólares.

Oliveros, además del Banco Activo, tiene negocios y empresas en España, además de un gran patrimonio inmobiliario, según refiere la prensa venezolana. Incluso, fuentes cercanas a Oliveros confirman que al banquero le une una relación de amistad con la presidenta del Santander, Ana Patricia Botín. El diario Por la Noticia expone algunas de ellas: la empresa Inversora Salamanca 2014 SRL es la propietaria del Edificio Margarita, en la calle Somera 5, en la lujosa zona de La Florida en Madrid, donde actualmente tiene sus oficinas corporativas la multinacional de la alimentación McDonald’s. Otra empresa de Oliveros, Inversiones Turpial SLU es propietaria de un apartamento en la Calle Ortega y Gasset de Madrid valorado en dos millones de euros y que está hipotecado por el propio Banco Activo, hecho que se repite con la propiedad que tiene en la calle Jorge Juan de Madrid, valorada en más de 4 millones de euros, a nombre de Gorlio Enterprises. Casualmente, estas últimas propiedades se encuentran cercanas a la dirección en la que tiene domiciliadas sus empresas el cuñado de Oliveros, Jorge Neri.

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