El Ring de Prensa América @AmericaPrensa, 08 de octubre de 2019

Tragedias y traqueteros marcan la agenda del abogado Abelardo De La Espriella

Apenas horas después de finalizada una reunión entre el archiconocido abogado colombiano Abelardo De La Espriella y el ex-presidente panameño Ricardo Martinelli, en la que estuvo también el equipo legal próximo al ex-gobernante, constituido por los abogados Sidney Sittón y Luis Eduardo Camacho Castro, se produjo el sorpresivo asesinato, en la aparente modalidad de sicariato, de Francisco Grajales, un ex-capitán retirado de la Policía Nacional de Panamá, muy allegado a Martinelli y esposo de una abogada perteneciente al equipo de defensa del ex-presidente.

El capitán retirado, quien también era abogado,  se encargaba al parecer de acompañar a Martinelli a caminar y a hacer ejercicios cuando estaba preso y enjuiciado por un caso de escuchas ilegales. Sin embargo, poco se ha mencionado que el hoy occiso tenía un amplio prontuario por tráfico, tenencia y presunto consumo de drogas.

Sicarios lo esperaron muy temprano en su residencia, ubicada en el sector Las Acacias, Don Bosco, en Ciudad de Panamá, donde lo ejecutaron propinándole dos disparos, uno de los impactos en el cráneo, que le produjeron la muerte instantánea.

 

Parece evidente que los sicarios pudieron haber conocido sus hábitos diarios y horarios de actividades, por lo cual se han llegado a plantear varias hipótesis, tales como: 1- Problemas entre traficantes de drogas, 2- Venganza en contra de Martinelli, 3- Crimen de Estado y 4- Relación con la visita de De La Espriella.

Partiendo de la cuarta hipótesis, es importante recordar que Abelardo De La Espriella es el abogado en Colombia del ex-presidente Álvaro Uribe y del ex-vicepresidente Germán Vargas Lleras. Abiertamente se identifica con la derecha colombiana, mostrándose como un feroz opositor de la izquierda colombiana y venezolana.

Pero las tendencias ideológicas de De La Espriella no son impedimento para ser también abogado de los empresarios Alex Saab y Álvaro Pulido, ambos de origen colombiano, nacionalizados venezolanos, prófugos de la justicia en Colombia y los Estados Unidos, quienes han sido acusados de ser testaferros de Nicolás Maduro y de su esposa Cilia Flores. Saab y Pulido estarían también requeridos por la DEA y por una Corte Federal del Sur de la Florida, pues entre otras menudencias, son señalados también de participar en una red que enviaba dinero en efectivo a Venezuela en contenedores de alimentos exportados desde México por Saab y Pulido, como pago por cargamento de droga enviados desde Venezuela para el Cartel de Sinaloa. Asimismo ambos empresarios son relacionados con disidentes de las FARC, miembros del ELN y grupos fundamentalistas islámicos, así como con la explotación y contrabando desde Venezuela y a través de Colombia, de oro, coltán y diamantes, además de tener importante participación en el mercado negro cambiario en Caracas. Saab y Pulido han estado también asociados con la venta de petróleo  venezolano en el Mediterráneo, Medio Oriente y Asia, apareciendo en algunas ocasiones vinculados a la empresa estatal rusa ROSNEFT.

Son razones suficientes para que muchas cosas alrededor de Saab y Pulido puedan resultar llamativas. Ambos empresarios forman parte desde el mes de julio pasado de la lista de sancionados por el Departamento del Tesoro estadounidense y la OFAC, acusados de estar implicados en lavado y legitimación de capitales.

En una reciente oleada de incluidos en la lista de la OFAC destacaron varios familiares de Alex Saab y Álvaro Pulido (quien antes tenía por nombre Germán Rubio), los cuales a través de una veintena de empresas registradas en Italia (casualmente uno de los destinos preferidos de De La Espriella), así como otras registradas en Panamá, movilizaban millones de dólares provenientes de negocios corruptos en Venezuela.

El gobierno y el sistema financiero de Panamá abrió los brazos a estos capitales, que todavía reposan en sus cuentas bancarias, así como a otros centenares de millones de dólares provenientes de los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, dinero que ha contribuido a mantener en pie a Panamá como un centro bancario internacional.

Y para colocar la guinda del pastel, el diario «La Estrella de Panamá», uno de los más conocidos del país centroamericano, dio marcha atrás a la publicación de una lista de empresas panameñas sancionadas por el Departamento del Tesoro estadounidense, propiedad de testaferros de Saab y Pulido. Algunos han visto como posibles motivos, el que accionistas del diario han sido parte anteriormente y por otras razones, del «club de perseguidos» del Tesoro y de la OFAC, aunque también se ha asegurado que De La Espriella pudo haber intervenido para que la decisión editorial así se tomase.

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