«Boliburgués» Wilmer Ruperti pagó 1.85 millones de euros para defender al exgeneral chavista Hugo Carvajal

Sabrina Martín
PanAm Post

Wilmer Ruperti, el magnate que pagó la defensa de los narcosobrinos de Nicolás Maduro, es también quien pagó el bufete de abogados que asesoró a Hugo Carvajal, exjefe de Inteligencia y hombre clave del chavismo; antes de ser detenido en España.

Un reportaje publicado por el diario español ABC, revela que la firma legal del exjuez Baltasar Garzón recibió de Ruperti el pago de 1.85 millones de euros en 2016 para que asesorara a Carvajal. Posteriormente se conoció que el magnate obtuvo un millonario contrato con la estatal pertrolera Pdvsa.

La compañía panameña de Ruperti, Maroil Trading pagó tal cantidad de dinero por un contrato cuyo objetivo era elaborar «un informe independiente sobre el origen, desarrollo, consistencia (…) sobre las investigaciones abiertas en Estados Unidos de los casos que afectan a quien fuera director de los servicios de inteligencia de Venezuela, Hugo Carvajal».

En 2016 Estados Unidos reclamaba la captura del general retirado por narcotráfico y otros delitos. Tres años después, el exjefe de la inteligencia Carvajal se encuentra detenido en Madrid, a la espera de que se resuelva la petición de la justicia norteamericana.

Explica el ABC que el contrato no buscaba contratar un abogado para Carvajal, sino diseñar una estrategia para su defensa ante las acusaciones de Estados Unidos.

Lo curioso de este contrato, es que luego de que Ruperti pagara tal suma por diseñar la defensa de Carvajal, recibió un contrato con la estatal petrolera Pdvsa de 138 millones de dólares. La adjudicación era para «remover una gran cantidad de coque de petróleo».

Ruperti es un empresario, inversionista y magnate del transporte marítimo venezolano, fundador de Global Ship Management, compañía naviera líder en el transporte petrolero en Venezuela.

La empresa que dirige posee contratos con la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), para la distribución del crudo en el resto de la región.

El empresario además es el único accionista y presidente del Canal I, televisora en la cual invirtió al menos US$ 21 millones.

Ruperti ha mantenido estrechos vínculos con el Gobierno venezolano desde que lo presidía Hugo Chávez. Durante el paro petrolero en 2002, alquiló una flota de buques petroleros rusos para descargar el crudo porque el país estuvo a punto de quedarse sin gasolina.

Ruperti consolidó su relación con el fallecido expresidente luego de adquirir algunas armas que pertenecieron al libertador Simón Bolívar en una subasta por US$ 1.7 millones.

En febrero Ruperti se convirtió en el primer empresario en sufrir las consecuencias implementadas por las sanciones del Departamento del Tesoro de EE.UU., sus cuentas bancarias en este país y en Suiza fueron congeladas por haberse enriquecido a expensas del empobrecimiento de Venezuela.

Ruperti, un «empresario bondadoso» con todas las facciones políticas

En el año 2012, el diputado de Primero Justicia, Juan Carlos Caldera, fue grabado recibiendo un paquete del empresario boliburgués ligado al chavismo, Wilmer Ruperti; días después el diputado salió a «defenderse» argumentando que era un «apoyo» a su campaña para convertirse en alcalde de Sucre. Wilmer Ruperti fue además, el «padrino empresarial» de Francisco Morillo, otro boliburgués recientemente señalado de poseer negocios con la familia de Henry Ramos Allup. De esta misma forma, ayudó a Chávez con sus poder económico durante el paro petrolero del 2002, y pagó por defender a los narcosobrinos de Maduro.

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