El Ring de Prensa América @AmericaPrensa, 02 de septiembre de 2019 | Venezuela

Alex Saab, el capo del oro, coltán y petróleo venezolano que tiene mucho en común con el ELN y disidentes de las FARC

Los fiscales de Estados Unidos acusaron al opaco empresario Alex Saab y a funcionarios venezolanos de conspirar en un multimillonario esquema de corrupción, una prueba de cómo miembros de élites extranjeras facilitaron la corrupción rampante y manifiesta en el gobierno de Maduro, que ayudó a sumir a Venezuela en una gran crisis económica.

Contra Alex Nain Saab Morán, notorio empresario de origen colombo-palestino, nacionalizado venezolano, se mantienen investigaciones abiertas por numerosos delitos en varios países. Saab ha sido inculpado por cargos de lavado de dinero que lo acusan de sacar de Venezuela alrededor de US$350 millones, según cálculos conservadores. El esquema de corrupción incluía coimas (sobornos) a funcionarios del gobierno de Nicolás Maduro en relación con un contrato concedido por el gobierno en 2011 para la construcción de viviendas de bajo costo que en realidad nunca se construyeron, según anunció el Departamento de Justicia de Estados Unidos el pasado 25 de julio.

Los fiscales alegan que Saab y su socio Álvaro Pulido Vargas (antes Germán Rubio) aprovecharon la tasa de cambio controlada por el gobierno venezolano para obtener dólares estadounidenses a un precio favorable. Se cree que ahora Saab y Pulido estarían comprando grandes cantidades de dólares y euros en efectivo en la frontera colombo-venezolana del estado de Táchira. Posteriormente sobornaron a los funcionarios públicos que facilitaban los pagos usando documentos falsos para materiales de construcción que nunca se importaron, declara el pliego acusatorio. Saab y Pulido fueron investigados por el Ministerio Público venezolano, el cual incluso ordenó su captura, allanó sus oficinas e incautó sus pasaportes. Se asegura que tales medidas fueron ejecutadas tras negarse a pagar sobornos ofrecidos a funcionarios corruptos, pero quedaron sin efecto después que los empresarios se propusieran ponerle coto al caso, ofrendando al menos $ 1 millón para que la fiscalía, gobernada por la entonces fiscal general Luisa Ortega Díaz y su esposo el diputado chavista Germán Ferrer, dieran carpetazo al tema.

Para aprovecharse del antiguo órgano de control de divisas de Venezuela, conocido como CADIVI (Comisión de Administración de Divisas), Saab y Pulido Vargas usaron presuntamente un solo embarque de materiales de construcción para enviar múltiples facturas falsas identificadas como nuevos embarques, señalaron los fiscales.

Los sobornos se repartieron entre los funcionarios de la CADIVI, responsable del pago en dólares estadounidenses por bienes importados a Venezuela, y entre los funcionarios de la autoridad tributaria venezolana y de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), comandada entonces por el general Néstor Reverol, que verificaron y tomaron fotografías de los bienes importados y comprobaron que toda la importación cumpliera los requerimientos, según las autoridades.

Los fiscales sostienen que las ganancias obtenidas por Saab y Pulido-Vargas de esa manipulación se desviaron posteriormente fuera de Venezuela hacia cuentas offshore de las que eran titulares o estaban bajo su control, prosigue el pliego de cargos.

Saab y Pulido Vargas enfrentan hasta 40 años de prisión por lavado de dinero y conspiración para cometer lavado de dinero.

Ambos empresarios mantendrían mucha actividad en Venezuela, visitando con frecuencia Ciudad Bolívar, Puerto Ordaz y otras localidades en el estado Bolívar, supervisando personalmente la compra y explotación de oro a pequeños mineros, material que después es fundido y exportado por distintas vías, con respaldo de funcionarios del Banco Central de Venezuela. También visitarían la ciudad de Puerto La Cruz, estado Anzoátegui, para acudir a las oficinas de Pdvsa Guaraguao y coordinar el embarque y envió de petróleo al exterior, que es vendido a través de su socio Miguel Silva Pérez. También harían visitas a otros despachos de Pdvsa en la zona oriental de Venezuela.

Cada vez hay más acerca de ellos

El caso contra Saab y Pulido-Vargas pone de relieve cómo los servidores públicos de la administración del presidente de Venezuela Nicolás Maduro han buscado alianzas no solo con la élite de Venezuela, sino también con operadores de fuera del país. Esas alianzas permitieron a funcionarios corruptos aprovechar las oportunidades que les permitieron sustraer y eventualmente lavar dineros públicos. También incluyen vínculos con movimientos extremistas en Palestina y otras zonas de Oriente Medio, como Hezbolá y Hamas, en los que participaría Saab junto al ministro chavista Tareck El Aissami, acusado por los Estados Unidos de mantener contactos con organizaciones narcotraficantes y terroristas.

Alex Saab y Álvaro Pulido también participarían en la explotación de oro y coltán en Venezuela, codo a codo con disidentes de las FARC e integrantes del ELN.

La dupla tejió una intrincada red de empresas de papel que suscibieron acuerdos comerciales con el gobierno. El primero de ellos fue un plan del gobierno para construcción de vivienda. Luego de ese contrato, Saab y Pulido-Vargas entraron al negocio de alimentos con el programa de Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) del gobierno venezolano.

Saab fue acusado posteriormente de hacer parte de una red criminal, que incluía a empresas en México y Panamá, que enviaban a Venezuela paquetes de ayuda alimentaria con víveres no aptos para el consumo con precios inflados. El negocio de alimentación con sede en Hong Kong, de propiedad de Saab, que mostraba todos los indicios de ser una empresa ficticia, suministró como mínimo 11,5 millones de cajas CLAP, según una hoja de cálculo del Ministerio de Alimentación de Venezuela, como informó Associated Press.

Saab también tiene nexos con Adrián Perdomo Mata, director de la minera estatal de Venezuela, Minerven. Perdomo Mata ha sido director de firmas ligadas a Saab y Pulido-Vargas.

Los nombres de ambos también aparecieron en una investigación realizada en 2016 sobre empresas de papel que presuntamente recibieron más de US$11,5 millones del ente de control de divisas de Venezuela a tasas inferiores al promedio. Para acceder a ese dinero, Saab y Pulido-Vargas supuestamente se aliaron con jóvenes emprendedores que conforman la élite económica venezolana.

Saab desvió las enormes sumas de dinero fuera de Venezuela, usando sus muchas empresas y operaciones en otros países, como Ecuador, México, Panamá, Turquía y Hong Kong. Además, las autoridades de México, Panamá, Colombia e Israel investigan a empresas vinculadas a Saab y Pulido-Vargas por sospechas de lavado de dinero, fraude en importaciones y exportaciones, sobrefacturación, venta de alimentos de baja calidad y evasión de sanciones.

Las alianzas entre élites criminales internacionales y funcionarios del gobierno venezolano se han vuelto comunes y generalizadas. En julio de 2018, la operación “Fuga de dinero” reveló cómo una red de miembros de la élite venezolana y banqueros internacionales, de Alemania, Portugal, Uruguay y Colombia presuntamente blanquearon más de US$1.000 millones de la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA).

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