La corrupción deja sin vida nocturna a los venezolanos

A los venezolanos les quedan pocas opciones nocturnas de recreación y diversión segura. En los pocos destinos turísticos que pueden ofrecer seguridad, algunos de ellos aseguran que “si no los agarra el chingo, los agarra el sin nariz”, en mención a los problemas con los que se topan en distintas oportunidades.

Esto, según señalan, está sucediendo en lugares como Caracas, Anzoátegui y Nueva Esparta. Si los dueños de los locales de recreación no pagan sobornos en dólares a todos los niveles; municipales, regionales y nacionales, ellos y su clientela son asediados, siendo sometidos a redadas dentro de restaurantes, bares y discotecas.

A los funcionarios corruptos que exigen los sobornos no les importa la tranquilidad de quienes se divierten sanamente y los ingresos que estos generan, de los que viven cientos de familias venezolanas. Algunos de los asiduos a la vida nocturna lamentan que situaciones así no suceden ni siquiera en otros países más restrictivos, como Cuba.

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