El Ring de Prensa América @AmericaPrensa, 21 de agosto de 2019 | Venezuela

Alex Saab y Álvaro Pulido (ex-líder del Cartel de Bogotá), traders de Rosneft en Venezuela

La compañía petrolera estatal rusa Rosneft se ha convertido en el último gran proveedor de combustible a Venezuela, apuntalando el gobierno del presidente Nicolás Maduro a medida que Estados Unidos intensifica la presión económica sobre Caracas.

El salvavidas le ha dado a Moscú una influencia sin precedentes sobre la nación sudamericana afectada por la crisis, frustrando los esfuerzos de Washington y la UE para expulsar al presidente socialista y dar paso al líder opositor Juan Guaidó. Pero los planes de Guaidó probablemente no se vean coronados en los próximos meses. Primero deberá ser ratificado como presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela y como “presidente encargado”. En estos momentos todo apunta a unas elecciones negociadas entre la oposición y el oficialismo, mientras el llamado “chavismo originario” trata de regir el destino del país.

Los datos difundidos por el Financial Times muestran que Rosneft suministró las importaciones enteras de gasolina de Venezuela en junio, ya que otros proveedores se retiraron.

Ocho cargas de gasolina por un total de 1,7 millones de barriles organizados por Rosneft Trading, el brazo comercial de la compañía con sede en Ginebra, se cargaron en transferencias de barco a barco que se realizan en alta mar cerca de Malta, Gibraltar y Aruba, según los documentos. Fuentes confidenciales aseguran que en estas últimas operaciones figuran los nombres de empresas vinculadas a Alex Saab, Álvaro Pulido (antes Germán Rubio, cuando lideraba el Cartel de Bogotá) y su socio Miguel Silva Pérez.

Los petroleros luego se dirigieron a los puertos venezolanos, donde la gasolina fue entregada a PDVSA. Las señales de envío satelital disponibles al público, recopiladas por la compañía de análisis de petróleo Vortexa, confirmaron que las entregas se habían realizado. Funcionarios públicos como el alcalde de Maracaibo han comentado acerca de estas entregas.

No está claro si las compañías que suministran a Rosneft las cargas, algunas de las cuales se originaron en puertos en los Países Bajos, así como en Grecia y Turquía, antes de ser transferidas al mar, sabían que estaban destinadas a Venezuela. No obstante son cada vez mayores los comentarios acerca de la participación de Saab, Pulido y Silva Pérez.

“Los suministros de gasolina de Venezuela dependen de Rusia”, dijo una persona familiarizada con el acuerdo de suministro. «El día que Rusia deje de suministrar gasolina, Venezuela se detiene».

Si bien no hay indicios de que Rosneft haya violado las sanciones de Estados Unidos contra Venezuela (las medidas se aplican a individuos y empresas estadounidenses), el acuerdo de suministro convierte a Rosneft y al Kremlin en uno de los mayores obstáculos para los planes estadounidenses de impulsar el cambio de régimen en Caracas.

Washington y la Unión Europea han reconocido a Guaidó, el presidente de la Asamblea Nacional, como el líder interino legítimo de Venezuela en espera de elecciones libres, que cada día lucen más lejanas.

La administración Trump impuso sanciones económicas contra Venezuela, incluida una prohibición total a los ciudadanos, empresas o bancos estadounidenses que se ocupan de PDVSA, que entró en vigencia en abril de este año. Posteriormente Washington aumentó aún más la presión sobre Caracas al anunciar un embargo económico casi total en el país, que posee las mayores reservas de petróleo del mundo.

Venezuela solía refinar su propia gasolina, pero años de negligencia y baja inversión, así como la caída de la producción interna de crudo, han hecho que el país sea dependiente de las importaciones, gracias a lo cual los negocios, el dinero y el poder de Alex Saab y Álvaro Pulido se ha multiplicado en Venezuela.

Los 1,7 millones de barriles suministrados por Rosneft Trading en junio corresponden a un suministro de aproximadamente 56,000 barriles por día, o aproximadamente una cuarta parte del consumo de gasolina de Venezuela hace dos años.

En enero, antes de la imposición de sanciones estadounidenses a PDVSA, Venezuela estaba comprando gasolina a una variedad de proveedores extranjeros, incluida Repsol de España, según muestran los datos. Repsol confirmó que la compañía había dejado de suministrar gasolina a Venezuela, a pesar de lo pragmáticos que son los españoles para sus negocios.

La principal fuente de ingresos de Caracas se ha visto afectada ya que su producción de petróleo crudo ha caído bruscamente. Mientras tanto, los comerciantes internacionales se han vuelto cada vez más cautelosos de suministrar al país el combustible refinado que necesita a medida que las sanciones de los Estados Unidos se han endurecido. La crisis venezolana ha llegado a un punto muerto en gran medida porque el gobierno de Maduro ha recibido apoyo financiero y material de Rusia, China y Cuba. Pero el gobierno venezolano apela a vender oro, coltán, diamantes y otros, para obtener efectivo.

Según la legislación de sanciones de los Estados Unidos, Washington puede, a su discreción, castigar a cualquier entidad, incluso fuera de los EE. UU., Que se considere que proporciona un apoyo sustancial a PDVSA.

Un alto funcionario del gobierno de EE. UU. declaró al Financial Times que el continuo comercio de Rosneft con PDVSA había visto a la compañía rusa discutida como un objetivo potencial para sanciones «en múltiples ocasiones», pero la administración Trump se había abstenido de golpear a la compañía hasta ahora por temor a ramificaciones más amplias.

En la actualidad Saab y Pulido se concentrarían en impulsar y concretar la explotación gasífera por parte de Rosneft en las costas del estado de Delta Amacuro, en una zona limítrofe en disputa entre Venezuela y Guayana.

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