Líos de faldas en órganos del poder judicial venezolano se hacen sentir en las redes

Denuncias que han llegado a las redes acerca de clanes que se han conformado en el poder judicial venezolano, advierten que personas LGBT influirían en la toma de decisiones, tanto administrativas como judiciales. Algunas de las denuncias abarcan a las cortes de la provincia de Anzoátegui, zona oriental de Venezuela, pero también a la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) en Caracas a la que pertenecen los magistrados Calixto Ortega, Juan Mendoza, y Luis Damiani Bustillos.

Magistrados Calixto Ortega, Juan Mendoza, y Luis Damiani Bustillos

Se ha asegurado que las quejas han provocado indignación y preocupación, tanto por quienes están en contra de situaciones así, como por aquellos involucrados, a algunos de los cuales se les acusa de participar en aquelarres sexuales.

Acerca del magistrado Juan Mendoza se ha asegurado que una juez de su círculo más cercano, supuestamente partícipe de esos aquelarres, “mandaba y comandaba” en algunos órganos tribunalicios, provocando celos en la hoy ex-esposa del magistrado, quien mantenía altercados con la juez frente al personal de la institución, pues la primera de ambas suponía que la relación entre el magistrado y la juez rebasaba la amistad.

Otro asunto mencionado en las redes es sobre el ex-diputado y magistrado del TSJ venezolano Calixto Ortega, cuyo sobrino, Calixto Ortega Sánchez, es actualmente presidente del Banco Central de Venezuela. Se asegura que su paso por ambas instituciones ha estado empañado por líos de faldas y quejas de intercambio de favores, supuestamente carnales, para la obtención de cargos en el poder judicial de la provincia de Zulia.

Magistrados Luis Damiani Bustillos y Gladys Gutiérrez

Algunos miembros de los clanes LGBT influyentes se apoyarían en su amistad con los mencionados magistrados del máximo tribunal venezolano, que es presidido por Maikel Moreno.

Algunas referencias sobre el magistrado Luis Damiani Bustillos, señalan que fue Jefe de Despacho de la magistrada Gladys Gutiérrez. A ambos les adjudican una intima amistad que se remontaría a la época cuando Gutiérrez era procuradora y Damiani Rector de la Universidad Bolivariana de Venezuela, lo cual permitió que se suscribiera un convenio entre el órgano académico y la Procuraduría para que fuesen admitidos los estudiantes y egresados de la universidad como empleados de la Procuraduría General de la República de Venezuela.

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