PanAm Post: Los empresarios del hambre que manejan los hilos del oficialismo y la «oposición»

Emmanuel Rincón
PanAm Post

Para hacerse rico solo hace falta construir una necesidad, monopolizarla, y luego suplirla; si formas parte del Estado es mucho más sencillo, puedes aprovecharte de las necesidades esenciales del ser humano. Por ejemplo, el hambre, algo que ningún ser humano puede eludir. Entonces la explotas, conviertes la comida en un privilegio reservado para pocos, la transformas en tu arma de dominación social, y a su vez, sacas mucho dinero por ello. Negocio redondo, implantas una tiranía con ciudadanos famélicos y moribundos mientras te haces rico.

El director de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), José Graziano da Silva, señaló que al menos 21,2 millones de venezolanos pasan hambre bajo el mando del régimen socialista, lo cuál sería el equivalente a decir que toda la población de Chile pasa hambre, por citar un ejemplo. Este es apenas el prólogo de una destrucción anunciada, explica la migración masiva, el caos social, la desesperación y la muerte generalizada que azota a los venezolanos; pero este accidente no ha sido casual, ha sido diseñado, un plan ejecutado por las directrices cubanas para someter a un pueblo a la sumisión.

Desde principios de la década del 2000 Hugo Chávez comenzó a intervenir en los precios de ganadería y agricultura, empezó a establecer límites a los productores para “beneficiar al pueblo”. El tiro le salió al revés al destruir la capacidad de financiamiento de los mismos, sus empresas quebraron y dejaron de producir, la comida empezó a desaparecer, entonces aparecieron las famosas intervenciones de haciendas y empresas, pero el Estado seguía aplicando la misma lógica de producir a pérdida. Durante un tiempo lo pudieron maquillar gracias a los ingresos del petróleo. Al destruir la empresa nacional, fueron al mercado exterior a importar lo que antes se producía en Venezuela con dólares preferenciales, muchos se hicieron ricos con ello, vieron en el hambre de los venezolanos un negocio lucrativo: acabado el dinero del Estado, y habiendo sumido a PDVSA en una quiebra virtual, se acabó el negocio de los dólares preferenciales, y pasamos a una nueva etapa que evolucionó hasta degenerar en las famosas Cajas CLAP, una humillante caja de cartón con productos de baja calidad y sin controles sanitarios con la que deben conformarse miles de venezolanos.

La pobreza como política de Estado

El negocio del hambre en Venezuela ha involucrado a diferentes actores, desde miembros del Gobierno a empresarios nacionales y extranjeros. Recientemente, el Departamento de Estado de EEUU sancionó a los hijastros de Nicolás Maduro, Walter Gavidia Flores y sus hermanos Yosser Daniel y Yoswal Alexander. También aparecen en la lista José Gregorio Vielma Mora, exgobernador del Estado Táchira (una de las cabezas al mando en la represión de las protestas del año 2014, que dejó un saldo de 43 muertos), Alex Saab (empresario colombiano), Álvaro Enrique Pulido, Emmanuel Enrique Rubio, Isham Alí Saab Certain, Shadi Nain Saab Certain, y María Andrea Staudinger Lemoine. El Gobierno de México también ha iniciado investigaciones sobre los casos de corrupción de alimentos, pues la mayoría de los que aparecen en las cajas CLAP provienen de ese país. En ese sentido, investigadores acusan a unas 25 compañías de enviar alimentos de baja calidad a venezolanos hambrientos, con un aumento de precio del 100%.

En octubre, la división del crimen organizado de la Fiscalía General de México anunció una multa de 3 millones de dólares a las compañías que envían alimentos a Venezuela; las mismas habrían obtenido por parte del Gobierno venezolano contratos por 700 millones de dólares

Estos grupos no han sido los únicos que se han beneficiado del hambre de los venezolanos, en la lista aparecen diversos personajes con vínculos estrechos no solo con el régimen de Maduro sino también con miembros de la oposición venezolana.

Los empresarios del hambre y su vínculo con la oposición

El 13 de mayo del 2019 el Washington Post publicó un reportaje en el que advertía que quien había estado detrás de la liberación de Leopoldo López el 30 de abril, junto al hoy militar exiliado Cristopher Figuera, era César Omaña (médico de profesión), a quién llaman un «hombre de negocios». Este César Omaña planeaba, con la aprobación de Leopoldo López, establecer un Gobierno donde la figura de Maikel Moreno y Vladimir Padrino siguiera en el poder junto a Juan Guaidó. El médico, además, sostiene una relación muy cercana con María Gabriela Chávez, la hija del difunto expresidente, según fuentes cercanas a su entorno, lo cual confirmó un artículo de Al Navío.

A César Omaña el portal de investigación Armando.Info lo apodó el “doctorcito”, en una trama de corrupción develada el 1 de septiembre del 2018. Según el reportaje, en compañía de los Bonnie y Clyde de las importaciones agrícolas (Adolfo Navas y Mariela Pereira), crearon una maraña de casi 70 empresas entre Panamá, Estados Unidos y otros países, con las cuales importaban productos a Venezuela a través de Agropatria. En Estados Unidos los han acusado de “negocios de transmisión de dinero sin licencia”, de “infracciones federales y penales” y, además, varios de sus bienes inmuebles han estado bajo demanda de confiscación, siendo la empresa Techno Farm Corp una de las principales.

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