Así llega a Europa el oro de sangre venezolano

Una refinería con un alto nivel de seguridad en Amberes, Bélgica figura en la lista de sospechosas.

Cuando se observan las barras del preciado metal —que usan bancos, joyeros y fabricantes de dispositivos electrónicos— no hay forma de decir de dónde proviene ni cuánta sangre se derramó para extraerlo.

Pero según los documentos filtrados por la Aduana de Aruba, el oro venezolano —en su mayor parte extraído ilegalmente y que apoya al régimen cada vez más autocrático en Caracas— está llegando a la cadena mundial de suministro de oro y termina en Estados Unidos, Europa y el Medio Oriente. Aruba es un antiguo mercado para este oro.

Según un reportaje del medio estadounidense El Nuevo Herald, gracias a reglas anticuadas, el preciado metal por el Caribe y llega a grandes refinerías a miles de millas de distancia, que a veces lavan inadvertidamente ese “oro de sangre”, oscureciendo el devastador impacto y los crímenes que rodean sus orígenes.

Washington ha estado aumentando la presión sobre Venezuela en momentos que intenta sacar al gobernante Nicolás Maduro del poder. Como parte de ese esfuerzo, en marzo, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos implementó sanciones contra la compra de oro a la minera estatal venezolana, Minerven.

Pero expertos piensan que las sanciones podrían tener un efecto perverso y que probablemente aumenten el tráfico de minerales por parte de bandas delictivas y grupos armados. Esto significa que Estados Unidos podría haber hecho un favor a organizaciones como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y disidentes de las FARC, dos organizaciones colombianas, ambas en la lista de entidades terroristas de Estados Unidos. Mientras tanto, el oro venezolano sigue llegando a los mercados internacionales, incluido Estados Unidos.

Los países por donde pasa el oro, muchas veces naciones que exportan grandes cantidades del metal pero que no tienen depósitos propios, son un paso intermedio clave para oscurecer su origen.

Las islas caribeñas holandesas de Curazao y Aruba pertenecen a esta categoría.

Según fuentes gubernamentales y documentos filtrados, al menos 130 toneladas métricas de oro salieron de Curazao y unas 30 toneladas métricas salieron de Aruba entre 2014 y 2018, el 90% del total procedente de Venezuela. Aunque ese oro importado parece tener los documentos en orden, autoridades de las islas dicen que su origen es dudoso en el mejor de los casos.

Esos documentos también confirman que el oro está entrando a las islas procedente de Venezuela en vuelos privados, a veces yendo de una isla a otra, lo que oscurece incluso más la ruta.

Al final, el oro se envía en vuelos comerciales a refinerías en Estados Unidos, los Emiratos Árabes Unidos, Suiza y Bélgica, sin ninguna indicación de que fue extraído en Venezuela.

Y una vez que se mezcla con el oro de otros países, es prácticamente imposible saber su origen.

Es difícil saber quién compra este oro venezolano procedente del Caribe holandés. Pero documentos filtrados de la Aduana de Aruba identificaron a una empresa en Dubai y dos comerciantes de oro en el llamado Distrito del Diamante de Amberes, uno de los más importantes del mundo.

Una de esas empresas es Tony Goetz NV, uno de los comerciantes de oro más prominentes de Bélgica y el único que tiene una planta de fundición en el país. Según los documentos aduaneros, la firma compró 46 libras (21 kilos) de oro en diciembre de 2016.

Sylvain Goetz

El dueño de la Sylvain Goetz, muestra que procesa alrededor de 220 libras de oro por día. Señala una fila ordenada de lingotes de oro que esperan porque le graben el sello de la compañía y dijo: “No hay nada mejor que esto. Es oro puro”.

Al preguntársele por la importación de oro del Caribe holandés, dice que no sabe si el envío de 2016 realmente se concretó. Goetz reconoce que su empresa compró oro en las islas hasta hace tres años, pero que ya no compra oro e Venezuela o el Caribe holandés, precisamente porque el origen es muy difícil de determinar.

En 2017, el gobierno venezolano pidió a Goetz que refinara unas tres toneladas de oro. Pero en una carta al Banco Central de Venezuela, la compañía negó la solicitud, citando la falta de documentos adecuados y transparencia.

Argentor Essayeurs, otro comerciante de oro belga a pocas cuadras de distancia en el Distrito de los Diamantes, también apareció en los documentos filtrados de la Aduana de Aruba. Entre enero de 2016 y diciembre de 2017, la compañía importó oro del Caribe holandés por valor de $6 millones. El director Gianni Proost no niega que la empresa comerciaba a través de Aruba y Curazao, pero dice que dejó de hacerlo hace aproximadamente un año.

“La empresa a la que le comprábamos el oro indicó que provenía de Guyana y Colombia, pero cuando vimos informes sobre el oro venezolano y empezamos a hacer preguntas, sus respuestas evasivas no me convencieron y detuvimos las compras”, dijo Proost. “Todo esto es todavía muy poco transparente”.

Alain Goetz

Un caso más claro es el de GoetzGold en Dubai. La compañía es propiedad de Alain Goetz, el hermano menor de Sylvain Goetz. Según los abogados de ambas empresas, las firmas en Dubai y Bélgica están completamente separadas.

Los documentos aduaneros muestran que entre octubre de 2017 y octubre de 2018 GoetzGold compró 24 toneladas de oro al Banco Central de Venezuela.

Un abogado de GoetzGold dijo en un correo electrónico que cada envío de oro desde Aruba y Curazao proviene “de distribuidores legales y certificados y también es revisado por las autoridades aduaneras”. Pero la compañía no dijo si había comprado oro venezolano.

La cantidad de oro enviado a Bélgica y Dubai es nada comparada con la enviada a Suiza, donde se refina alrededor del 75% del oro del mundo. Según la Aduana suiza, el país importó 88,383 libras (40,090 kilos) desde Curazao entre enero de 2015 y abril de 2019, con un valor aduanero de 1,292,336,974 francos suizos, unos $1,300 millones.

Las cuatro refinerías suizas más grandes pertenecen a los participantes más poderosos de la industria del oro. Uno de ellos, Valcambi, no respondió a preguntas, diciendo que cualquier respuesta contendría “información sensible de la empresa”.

Otra, Argor-Heraeus, dijo que se apega a las leyes suizas e internacionales sobre el comercio de oro, y añadió que está “comprometida con la transparencia, la sustentabilidad y el respeto a los derechos humanos”. Sin embargo, no respondió a preguntas específicas sobre el oro procedente de Venezuela, Aruba y Curazao.

Las otras dos firmas, PAMP y Metalor, dijeron que no están comprando oro a estos países.

Los Países Bajos son signatarios de varios tratados y directrices de la ONU que rigen la cadena de suministro de oro y que tienen como objetivo evitar los abusos a los derechos humanos en las minas y mantener el oro “de conflictos” fuera de la cadena de suministro global. En 2017, un llamado “por acto sobre el oro”, supervisado por el Consejo Económico Social de los Países Bajos, reunió al Estado, las corporaciones y las organizaciones no gubernamentales para acordar un código de comportamiento voluntario que garantice que las empresas adquieran tanto oro como posibles de fuentes éticas.

Y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), un bloque intergubernamental de 36 países, incluidos los Países Bajos, proporciona directrices a los miembros sobre la lucha con los minerales provenientes de zonas de conflicto.

Cuando se trata de oro venezolano, “la violencia política, los informes sobre la venta de reservas de oro en violación de las sanciones, la participación de grupos armados en la región minera y el tráfico transfronterizo de oro son razones para una diligencia debida más estricta”, expresó la organización en un correo electrónico, añadiendo que las empresas deben pensar dos veces antes de comprar oro venezolano.

A pesar de estas iniciativas, se ha acusado a los Países Bajos de no abordar suficientemente su papel en el comercio del oro venezolano que contribuye a las violaciones de los derechos humanos.

Ronald van Raak

Ronald van Raak, miembro del parlamento holandés, se sorprendió de que el oro venezolano se lave a su paso por Aruba y Curazao.

“Aunque tienen gobiernos autónomos, los Países Bajos son responsables de la buena gobernanza en las islas”, dijo. “No podemos, como reino, condenar las violaciones de los derechos humanos del gobierno de Maduro y a la vez permitir que las élites corruptas [venezolanas] se enriquezcan a través del mismo reino”.

Las aerolíneas

Uno de los participantes clave en este juego global de oscurecer el origen del oro son las aerolíneas comerciales que transportan el mineral.

A unas 5,000 millas de las minas ilegales de oro en Venezuela, una parte significativa de ese oro llega por avión al Aeropuerto de Schiphol de Amsterdam, después de haber pasado por las zonas de tránsito en el Caribe.

Directivos de Royal Dutch Airlines (KLM) declinaron ser entrevistados, pero indicaron en un correo electrónico que “no están de acuerdo con la caracterización de que grandes cantidades de oro llegan a los Países Bajos en vuelos de KLM procedentes de Curazao”.

Posteriormente, el portavoz de KLM reconoció que “hubo tres envíos en 2018 y dos en 2019, que pasaron por canales oficiales y se completaron con la aprobación de todas las autoridades”. Debido a la “naturaleza sensible de los envíos”, la aerolínea, en la que el estado tiene una participación mayoritaria, se negó a decir más.

Sin embargo, los funcionarios de la Aduanas holandesas dicen que las aerolíneas comerciales enviaron mucho más oro que eso. En un correo electrónico, la agencia dijo que desde 2015 hasta 2018 se hicieron un total de 310 envíos de oro desde la Zona Franca de Curazao a Schiphol, para un total de 36,086.5 kilos (79,000 libras), por valor de casi $1,500 millones. La mayoría fue a Suiza y Turquía, dijo. Las estadísticas de los envíos procedentes de Aruba no estaban disponibles.

En 2021 entrará en vigor una nueva legislación más estricta en la Unión Europea sobre el comercio del oro, que exigirá a las empresas activas en el sector que informen sobre el origen del metal que importan. Pero esto será difícil de cumplir porque el oro extraído de la selva venezolana a menudo se transporta a los países vecinos y se envía a través del Caribe, lo que oscurece su verdadero origen.

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