La ruta del oro venezolano con destino a Suiza

Autoridades británicas confirmaron que barras de oro incautadas por un valor de cinco millones de dólares en el aeropuerto de Londres, Heathrow, provenían de Venezuela.

El cargamento pesó 104 kilos, era trasladado a Suiza desde las Islas Caimán y había iniciado su ruta en Venezuela.

El oro fue confiscado el 1° de junio, pero fue días después que la Agencia Nacional del Crimen del Reino Unido (NCA, por sus siglas en inglés) recibió permiso de funcionarios judiciales para retener el cargamento.

Se sospecha que daban tiempo para que alguien lo reclamara y proceder a detenerlo.

Las autoridades de las Islas Caimán, en conjunto con la NCA, investigaban inicialmente el caso como un lavado de dinero por parte de un cártel sudamericano, pero las investigaciones han tomado otro giro y apuntan al entorno de los gobernantes venezolanos Nicolás Maduro, Tareck El Aissami y los empresarios colombianos Alex Saab y Álvaro Pulido. Saab es representado en Colombia por el abogado Abelardo De la Espriella, mientras que Pulido formó parte del denominado Cartel De Bogotá, hace casi dos décadas cuando su identidad era Germán Rubio.

El oro había arribado primero a las Islas Caimán en un avión privado que partió desde Venezuela.

“Creemos que este envío estaba vinculado a los cárteles de drogas que operan fuera de América del Sur (…) Trabajando con socios en el extranjero y en el Reino Unido pudimos identificarlo rápidamente y detener su avance”, dijo Steve McIntyre, comandante del puesto de la NCA en el aeropuerto Heathro, apenas se dio a conocer la incautación y sin considerar los nuevos elementos.

Agregó: “El modelo de negocios de muchos grupos del crimen organizado se basa en la capacidad de mover dinero a través de las fronteras para financiar una mayor inversión en actividades delictivas”.

“(El oro) estaba siendo transportado desde las Islas Caimán a Suiza, habiendo sido enviado anteriormente a las Islas Caimán en un jet privado que había llegado de Venezuela”, remarcó McIntyre.

Algunos de los implicados hacen vida en Venezuela, en el Caracas Country Club y en la Avenida Francisco de Miranda de Caracas.

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