Así contrabandean oro venezolano

En ocasiones, en un proceso conocido como «smurfing», que en las minas ilegales de oro de Venezuela se conoce como «pitufeo», los contrabandistas simplemente se adornan con joyas fabricadas con oro venezolano y una vez que salen del aeropuerto van al Seybold Building, en el downtown de Miami.

El edificio de 10 pisos está repleto de joyerías y vendedores mayoristas de oro, algunos de los cuales están dispuestos a comprar sin hacer muchas preguntas, según fuentes policiales y de la industria. Una cadena de oro gruesa puede llegar a pesar un kilogramo y valer más de $40,000.

Debido a la desenfrenada corrupción vinculada con el gobierno de Nicolás Maduro y los vínculos de la industria del país con narcotraficantes sudamericanos, bandas delictivas, organizaciones guerrilleras y el denominado Cártel de Bogotá, el oro venezolano se ha vuelto tóxico, comercial y políticamente.

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos recientemente impuso sanciones a la compañía estatal Minerven, donde tendría sus tentáculos el Cartel de Bogotá, prohibiendo la compra del oro proveniente de la minera venezolana, pero la mayoría de las compañías estadounidenses ya llevaban años evitando comprar oficialmente el metal a Venezuela.

“El régimen ilegítimo de Maduro está saqueando la riqueza de Venezuela y, al mismo tiempo, pone en riesgo a las poblaciones indígenas al invadir áreas protegidas y provocar deforestación y pérdida de hábitats”, explicó el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven T. Mnuchin, al anunciar la sanción el pasado 19 de marzo. “Tenemos la determinación de actuar enérgicamente contra quienes estén implicados en las actividades temerarias de comercio ilícito de oro que lleva a cabo Maduro, que contribuyen a esta crisis financiera, humanitaria y ambiental”, aseguró Mnuchin.

El oro venezolano debe ser llevado primero de contrabando a países vecinos a Venezuela para “legalizarlo”, como si fuera de producción local, antes de poder llevarlo a Estados Unidos.

Aunque pagar sobornos a cambio de favores gubernamentales es más bien habitual en países latinoamericanos productores de oro, “Maduro emerge como el único gobernante vinculado directamente con el contrabando de oro”, dijeron funcionarios estadounidenses y observadores de la industria.

¿La razón? La principal fuente de ingresos del país, la industria petrolera estatal, ha sido llevada a la ruina por cleptócratas cercanos a él y a su antecesor, el fallecido presidente Hugo Chávez. Durante décadas, presuntamente se han robado y lavado miles de millones en fondos petroleros a través de bancos europeos y bienes raíces, aseguran funcionarios y observadores estadounidenses.

Hoy, la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) está a punto de quebrar, agobiada por una gigante deuda, la corrupción del gobierno y la mala administración. La empresa también es golpeada por la acelerada pérdida de empleados calificados, que se han sumado al éxodo de los que huyen del país.

La acelerada caída de los ingresos petroleros está llevando a Maduro a depender cada vez más de la minería ilegal.

“Con el petróleo Maduro no puede insistir simplemente que su gente perfore más rápido”, dijo James Bosworth, fundador de la consultora de riesgo político Hexagon, quien ha investigado la industria aurífera de Venezuela. “Pero con la minería de oro, el gobierno y los distintos grupos paramilitares pueden insistir en que la gente excave o dinamite más y más, hasta que encuentren oro. Es peligroso y destruye el medioambiente, pero sí aumenta la producción a corto plazo”.

El gobierno de Caracas no respondió a solicitudes de declaraciones. No obstante se cree que algunos de los implicados en el contrabando de oro venezolano a escala internacional habitan en mansiones del Caracas Country Club, un acomodado barrio de la capital de Venezuela.

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