La escandalosa historia de Antonio Chambra, los CLAP y el «superguiso» con la comida en Venezuela

La historia del empresario venezolano Antonio Chambra y sus “guisos” con los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) y la ex-fiscal General de Venezuela Luisa Ortega Diaz, contada por Nazarena Brito del Frente Libertad

Nazarena Brito
Frente Libertad

El triki-traki que reventó más duro que un tumbarrancho y que entremezcló a corruptos de la oposición con el Gobierno. Sobreprecios, comisiones, acaparamiento, especulación, contrabando, transacciones de dinero con el narcotráfico, despilfarro, tensiones con otros países y mucho más…

Venezuela cuestionó las acusaciones contra un grupo de empresarios mexicanos que provee alimentos a un programa creado por Nicolás Maduro ante la escasez, al considerarlas un «atropello» y un «intento de obstaculizar» los esfuerzos con los que el REGIMEN intenta superar la crisis alimentaria reciente.

La historia, que pica y se extiende, comienza así. Antonio Chambra, dueño de Traki, encabeza y es la pieza clave de un gigantesco entramado de corrupción que habría organizado, llevando a cabo desde la práctica de extorsiones fiscales hasta convertirse en un vulgar hambreador sin escrúpulos, según han ido revelando versiones oficiales e investigaciones extraoficiales. Este sujeto fue perdiendo el control de personal de su entorno, fue sapeado y además infiltrado.

Chambra es el testaferro de muchos de los negocios secretos de la ex fiscal Luisa Ortega Díaz, antes y después de su conversión a opositora. En una oficina de El Rosal, a poca distancia del Hotel Marriot, su empleado Julio Brito y su asistente Gioconda procedían con las extorsiones a particulares y a empresas investigadas o por investigar, por parte de la Fiscalía. El esposo de Gioconda cuadraba las sumas de dinero, monto o precio de cada extorsión.

Sobre los negocios turbios relacionados con las cajas Clap, no es que se aprovecharon sino que lo organizaron y promovieron, siendo socios en esas operaciones de la misma Luisa Ortega, con la empresa Sorrento que les registró Giuseppe Yoffreda Yorio en la Corporación Venezolana de Comercio Exterior (Corpovex). Este personaje, por cierto, también tiene un largo prontuario, su propia lista de acusaciones por corrupción. Antonio Chambra ganaba dinero así como inmunidad. Por eso nunca era investigado.

Luisa Ortega Díaz (der.)

George Antar, encargado de las compras turbias y del trajín con los alimentos, es el yerno de Chambra, esposo de Nadia Chambra y presidente de la lavadora que lleva por nombre Deportivo La Guaira Fútbol Club, desde la cual opera en la Torre D&G de Las Mercedes.

La ventas de las tiendas Traki se hacen en bolívares (devaluados), no tenían dólares, pero los conseguían del narcotráfico y las extorsiones. Con esas divisas enredaron a Osmel Sousa, le llegaron a mujeres bonitas, y con las muchachas igualmente hacían su negocio, pues lo que no podían poner a su favor con dinero, lo lograban con alguna miss. El Zar de los Guisos Clap enganchaba al Zar de la Belleza en sus planes. Eso explica la razón por la cual en coordinación y complicidad con Antonio Morales (de Sudeban) llegaron a regalar camionetas a más de una miss y modelo ¿Despilfarro o estrategia? Asunto que no se caló Anabella Bono, por lo que se alzó, sapeó y se liberó, desatando un escándalo en las redes sociales al revelar una lista de misses que estarían vinculadas con la Fundación (del otro pana) Diego Salazar y, a su vez, con el desfalco en PDVSA.

Antonio Chambra (primero de izquierda a derecha), Osmel Sousa (tercero de izq. a der.)

En la frontera con Colombia cuadraban la obtención de los dólares con los narcotraficantes por medio de transferencias que le giraban a China.

Otro oficialista pillo, aquí y en el exterior, de nombre Benjamín Rosales, es pieza relacionada a las jugadas de Chambra y a la directiva de una compañía en Miami que es la casa matriz de un conglomerado de empresas de Paraguay, que actuaron en una millonaria estafa a la Corporación de Servicios Agrícolas (CASA) por la adquisición de carne en 2013.

Pero Antonio Chambra fue más allá, no soportaba el éxito y crecimiento de Zara, la cadena de tiendas española -operada en Venezuela por Phoenix World Trade Inc-, que suple a compradores con poder adquisitivo mayor a los de Traki. Peleó con los directivos de Zara, con Camilo Ibrahim a la cabeza, ordenó investigarla e igualmente los extorsionó.

Qué revelan investigaciones extraoficiales y pesquisas oficiales?

En los Estados Unidos las empresas involucradas en los guisos de Chambra se llamarían Estyle Investiments IWE, Tiki´s Logistica LLC y A&S Express Logistics INC.

En Panamá: Luanda Import & Export y New Sunny Electronics.

En Uruguay, Sorrento S.A.

La operaciones en México las maneja Eduardo Escalante, más guisos con Andrés Rangel, por medio de las marcas Millión Rice y Special Nutrients.

En este momento los venezolanos aguantan la pela, pasando hambre y haciendo magia, tampoco hay medicamentos y el Gobierno no tiene fondos suficientes para pagar todas las deudas, pero la fortuna del dueño de Traki es cada vez mayor, en medio de la grave crisis económica que se vive.

¿Cómo hacen? Un ejemplo. Pues papel de bobos hacemos todos con el malandreo de Antonio Chambra y las vueltas sus mafiosos. En este momento los depósitos de ciudad Traki en El Recreo, incluso los ascensores, aunque han tenido movimientos extraños con gandolas, están hasta el techo de resmas de papel bond que no ofrecen a la venta, que esconden e incluso mudan de tienda en tienda.

Sus compras gigantes de papel de oficina impulsan el precio del mismo y ellos terminan teniendo en hojas de papel en blanco, más dinero que en billetes de curso legal de denominación intermedia. Cambian, lavan dólares por papel para escribir y fotocopiar, pero a precios de laminita de oro, como las que ofrece el Banco Central.

Esta organización mafiosa, relacionada con el Gobierno y políticos de oposición, con el narcotráfico internacional, con la corrupción a gran escala, no es detenida. Quiere continuar desfalcando con el programa Clap, hambreando al pueblo y se disfraza de simpática y popular. Pero una pantaleta barata no puede comprar el silencio y un refinado como Sousa no será quien los pueda protejer de la Justicia, que tarde o temprano llega. Los policías gringos y criollos van por Chambra y Antar y Luisa Ortega ya no es la Fiscal.

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