Las aventuras de Norka Luque y el expolio en Venezuela (Sexta Parte)

Los venezolanos recuerdan los malos días pasados de la ex diputada del Psuv Iroshima Bravo quien, según un trabajo de la periodista venezolana Elizabeth Fuentes y quizás queriendo parecerse más a Jennifer Lopez, se cambió el nombre a Jennifer Bravo, adicta pocos años atrás a recitar ante la cámaras el catecismo chavista frente a cualquier circunstancia que se le atravesara. La agresiva comunidad venezolana en Miami y uno que otro anticastrista asomado, se plantaron un buen día a las 11 de la mañana frente al Spa Pure Med, en Doral  y armados de pancartas, enchufes y extensiones de cables de luz, hicieron una cadena humana para protestar contra los «enchufados» que, como Iroshima,  viven holgadamente en el exterior gracias a sus conexiones con el gobierno de Venezuela, el culpable de que millares de venezolanos sobrevivan en Florida el destino amargo del exilio autoimpuesto, según escribiera Elizabeth Fuentes.

Apenas se destapó el escándalo, los reporteros de NTN24 que se acercaron al local para buscar una respuesta de los propietarios sobre la presencia de la chavista en su empresa, fueron recibidos airadamente, al extremo de que las dueñas  del Spa llamaron a la policía para evitar que cubrieran la información. Era demasiado tarde porque resulto innegable no solo  que  Iroshima entrego su  tarjeta de presentación con el logotipo del Spa, aunque con su «nuevo» nombre Jennifer Bravo, donde está escrito su correo electrónico,  [email protected], sino que ella fue la vocera del local en la entrevista que le hiciera el canal,  El Venezolano TV y donde habla como si el local era  suyo.

Pero tanto se alborotó el avispero sobre este asunto, que al escándalo del Spa, se le unió otro, por puro azar.

Resulta que, como queda registrado oficialmente, las propietarias del Spa son Visnu Ferreira y Niurka Mustafa, ambas venezolanas.  Niurka es hermana de  Yamal, de quien Maria Conchita Alonso  asegura es un hombre de mucha confianza del ex-gobernador de la provincia de Bolívar, Francisco Rangel Gómez.

Pero en la búsqueda de mayores datos, alguien confundió a Niurka Mustafa con Norka Luque y salto otra liebre. Porque Norka Luque es la ex esposa del general Pedro Martínez  y madre de Norka Martínez, la joven cantante venezolana que contrató nada menos que a Emilio Stefan – quien cobra millones por eso- para que le produjera un disco, la  misma cantante que fue contratada por VENEVISION para presentarse en el Miss Venezuela. Y asegura más de un periodista, invitado a la rueda de prensa que dio  la cantante en un restaurante italiano de Las Mercedes-Caracas, el asunto terminó siendo un suculento almuerzo regado con Champagne Rose que culminó a las diez de la noche.

¿Y de donde salió ese dineral? Pues de la empresa de la mamá, Distribuidora Officetech 3652, de la cual Norka Luque es la única accionista, empresa que negociaba con Mercado de Alimentos S.A. (MERCAL) y los Ministerios de la Defensa y de Infraestructura, desde la compra de computadoras hasta  sacapuntas, como se evidencia en el Registro Nacional de Contrataciones de Venezuela (http://rncenlinea.snc.gob.ve/planilla/index/470445?anafinan=N&anafinanpub=Y&login=N&mostrar=INF).

Que tan bien le ha ido a Norka Luque negociando con el gobierno venezolano, que se ha dedicado, día tras día, a colocar  fotos   suyas en Instagram narrando lo maravilloso que la pasa viviendo en «mi París  amado» ( de hecho, su Twitter  es  @Paris_Love 16),  lo rico que es ir de tapas en Madrid, lo mucho que la descansa  visitar un Spa en South Africa   y cuánto ama a Italia, siempre con ella en primerísimo plano, mientras otra de sus hijas, Verushka Martínez Luque, grita desde su Facebook todo el dinero que se puede dilapidar en Londres, Cortina D´Ampezzo,  New York, Las Vegas, Miami y Paris, dos de las ciudades donde tienen bienes inmuebles a su nombre, como consta en los registros públicos oficiales.

“De allí que, si algún venezolano indignado quisiera seguirle el trote a las Duque Martínez, el asunto les va a resultar excesivamente costoso.  Y no solo para el bolsillo sino para el equilibrio emocional porque solo visitar su vida de privilegios a través de Internet, puede generarnos una úlcera gástrica y, gracias a personas como éstas, en Venezuela no hay medicinas”, dice Fuentes.

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