Egli Ramírez, tío del ex-ministro venezolano Rafael Ramirez, creó «Pudreval»

Egli Ramírez tío de Rafael Ramírez fue el fundador de la vagabundería de PDVAL. El primero de agosto de 2008 compareció ante el Registro Mercantil II de Caracas e inscribió una sociedad anónima que tenía por objeto toda actividad de producción, abastecimiento, y comercialización nacional y/o internacional de alimentos.

Con el expediente número 28 del tomo 15-A nació PDVAL. Administrada por Egli Antonio Ramírez Coronado portador de la cédula de identidad número V.- 3.522.568. Egli Ramírez nunca fungió como presidente pero siempre estuvo en el organigrama y era el manda más. Egli quien se desempeñaba como presidente de PDVSA Agrícola convenció al sobrino, Rafael Ramírez, quien era el presidente de PDVSA de lucrarse a expensas del dinero de los venezolanos.

Egli Antonio es Ingeniero Agrónomo y siempre le ha gustado estar como la nata sobre la leche. En la era a la cual los hampones del Siglo XXI denominaron la cuarta república, el “toñeco” de los Ramírez Coronado al ser el menor, fue uno de los causantes del desfalco de FEDEAGRO en las instalaciones del estado Portuguesa…

Y a Egli Antonio además le gustaba deleitarse con las mieles del “imperio estadounidense”, por lo que disfrutó en grande en suelo norteamericano mientras estudiaba su post grado en el pueblo de Davis. Egli muchas veces llevó a la familia a compartir con el ratón Mickey y aprendió de las comodidades en el primer mundo.

Así fue como Egli se erigió como el negociante en Miami de la compra de los 8.000 contenedores con 160.000 toneladas de alimentos. Los cuales fueron a parar a Puerto Cabello en donde se pudrieron. Porque Egli no los quería distribuir en los Mercal, simplemente facturó, cobró y repartió con su querido sobrino. Desde entonces la población llamó “Pudreval” al hecho abominable de estafar con la comida de los pobres más de 100 millones de dólares.

A Rubén Meléndez el viejito impotente también le toca su tajada

Rubén Meléndez llegó a la familia Bastidas y por su mediocre desempeño profesional tuvo que pegarse a la mata de PDVSA. Rubén se casó con una de las primas de Rafael Ramírez. Todavía sigue en la nómina de la estatal petrolera, porque a diferencia de los otros familiares que abandonaron el país como las ratas saltan de los barcos, el imposibilitado Meléndez es un obrero de quinta que le tocó bailar con la más fea.

Pero el sexagenario felón también se llevó su tajada del robo descarado de PDVAL. Meléndez ayudó en la tramoya del escandaloso hurto, no por su intelecto sino porque se enteró del negocio y pidió su arreglo monetario. Ahora hasta sus compinches lo llaman con el remoquete de “el sapo eunuco”.

Germán Carías Hijo

Miami Al Día

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