Venezolano Héctor Dager Gaspard en esquema de corrupción que llegó a Suiza

Según el testimonio de Euzenando Azevedo, un buen día conoció a Héctor Dager Gaspard en Caracas, en el estacionamiento de las residencias Valle Alto. Apenas estaba estrenando uno de los apartamentos de ese edificio situado en la avenida principal de Valle Arriba, cuando uno de sus nuevos vecinos lo abordó para hablar de negocios. “Él se presentó”, contó a los fiscales del caso. “Me estaba esperando en el garaje y dijo que sabía que teníamos dificultades y que podía ofrecerme la solución”.

Y así fue, en menos de dos semanas Odebrecht recibió más de 6 millones de dólares que el gobierno venezolano le debía desde hacía dos años. “Para mí fue una sorpresa”, resumió. “Siempre demostró que tenía un acceso privilegiado con los presidentes de Edelca (Electrificación del Caroní)” o como llaman los venezolanos, todo un “enchufado”.

Ese fue el inicio de una relación comercial en la que Odebrecht giró a Dáger Gaspard el 2% de cada una de las facturas que rápido conseguía liquidar. “Unos 28 millones de dólares”, que Azevedo aseguró entregar entre los años 2006 y 2009 a ese abogado de bajo perfil que siempre supo moverse a lo interno del andamiaje chavista sin tan siquiera hacer ruido.

Las comisiones quedaron apuntadas a nombre de “Lombriz” en el llamado Departamento de Operaciones Estructuradas, el eufemismo que empleó la empresa brasileña para evitar presentarla como su unidad de sobornos y comisiones. Despojado del seudónimo, sin embargo, en Suiza figura el nombre de Dáger, quien luego sería conocido como “El Virrey de Odebrecht en Venezuela”, en 13 cuentas bancarias receptoras de depósitos provenientes de las offshore de la llamada caja dos de Odebrecht.

Tres de esas cuentas bancarias incluso indican una relación entre Dáger y nada más y nada menos que el propio Euzenando Azevedo.

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