Armando Info: El eslabón entre el Deportivo Táchira y el gigante brasilero JBS

Roberto Deniz
Armando Info
29/01/2017

A mediados de 2013 Jorge Alfredo Silva Cardona trabajaba como técnico administrativo del Seniat. Tres años y medio después se ha convertido en el timón del Grupo JHS, la fachada que se levantó a la sombra del millonario negocio entre los regímenes de Hugo Chávez y Nicolás Maduro y la compañía brasilera JBS. Este conglomerado es propietario del Deportivo Táchira y comienza a ser conocido como un jugador de renombre en el cada vez más exclusivo negocio de la importación de alimentos básicos en Venezuela. El exempleado de la oficina de tributos parece tener el know how que se necesita para triunfar en una economía de puertos.

Jesús Hombre Salvador (JHS). Tres palabras que pueden ser el lema de una iglesia cristiana, pero no. En esta historia, el monograma cristiano JHS es la seña de identidad de un conglomerado empresarial que está obrando el milagro de crecer en una economía que se hunde y espanta a las trasnacionales. El Grupo JHS es el flamante dueño del Deportivo Táchira –quizás el club con más solera en el fútbol venezolano–, de varios equipos de ciclismo tachirenses, de al menos seis empresas dedicadas a servicios tan disímiles como el aduanero y la producción avícola, de instalaciones industriales en nueve estados del país y hasta de un instituto de beneficencia.

La versión oficial cuenta que son “empresarios venezolanos de origen andino, apostando a la soberanía alimentaria” y que están “comprometidos con la importante labor de brindar servicios logísticos y aduaneros, así como desarrollar la producción de alimentos a nivel nacional”. Pero solo ha sido después de la compra del club de fútbol andino a la familia Kabchi, oficializada en octubre de 2016, que JHS y Jorge Alfredo Silva Cardona, el hombre detrás del emporio, han salido del anonimato.

A Silva se le ha visto, cual presidente de clubes similares de Suramérica o Europa, firmando los contratos con nuevos fichajes y patrocinadores, asistiendo a preventas publicitarias de medios de comunicación, polemizando con jugadores rebeldes y acompañando al equipo en duelos internacionales, como el del 23 de enero ante el Deportivo Capiatá de Paraguay, por la primera fase de la Copa Libertadores. Ese día, incluso, recibió en pleno campo un reconocimiento a nombre del equipo aurinegro, una organización que acaba de cumplir 43 años de historia y que este fin de semana inicia su andadura en el torneo venezolano de primera división.

Ni Silva, de apenas 30 años de edad, ni sus negocios tienen tanto recorrido. En los círculos empresariales se sabe poco de él y de sus cada vez más emergentes empresas. “Hemos visto que es un grupo capacitado financieramente (…) Es una buena posibilidad entregar a estos nuevos inversionistas”, explicó José Kabchi, ex directivo del Deportivo Táchira, el día que presentó a Jorge Silva ante los jugadores y cuando el traspaso del club estaba prácticamente cerrado.

Silva se describió como “nativo del Táchira, pero ahora mismo radicado en Caracas” y como “presidente del Grupo Empresarial JHS”. A los futbolistas aquel nombre debió decirles poco, aunque llevaban meses luciendo en sus uniformes el logo de JHS porque el grupo ya era el principal patrocinador. Ese día Jorge Silva no aludió a su pasado como “técnico administrativo” del Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat) –organismo estatal encargado de la recaudación tributaria– como consta en la decisión 114-2012 del Juzgado Superior Contencioso Tributario de la región Los Andes. En el Seniat confirman que Jorge Silva estuvo en la institución desde febrero de 2008 hasta su renuncia en agosto de 2013, año de la génesis para el Grupo JHS.

 

Silva, en su breve presentación ante los futbolistas, tampoco explicó cómo sus empresas se han terminado beneficiando de las compras millonarias del Gobierno venezolano a la compañía brasilera JBS S.A, considerada la mayor exportadora de carne del mundo y perteneciente al holding brasilero J&F Investimentos. Quizás no sea una historia que interese a los deportistas, pero sí a quienes se preguntan cómo es que un técnico administrativo de la oficina nacional de tributos ha trocado en empresario próspero.

La fundación de un emporio

Dos meses después de la renuncia de Silva al Seniat, el 20 de noviembre de 2013, se registraron en Caracas dos de las seis empresas del grupo: Aves JHS 2013 y Servicios JHS 2013. Los papeles del registro mercantil muestran que sus primeros accionistas fueron Jorge Alfredo Silva Cardona y Víctor Hugo Sánchez Núñez, en una, y el propio Jorge Silva y Ángel Andrés Moreno Carrillo, en otra. También revelan que ambas empresas tuvieron como primera sede principal el edificio residencial Pórtico Del Este, ubicado a pocos metros de la emblemática Torre La Previsora, en Caracas. Que las dos nacieron con un pequeño capital y que finalmente Jorge Silva terminó como único accionista a los pocos meses de fundadas.

El expediente mercantil de Servicios JHS 2013 revela que se trata de una compañía cuyo objeto va desde “brindar servicios profesionales de asesoría financiera, contable, impositivas y administrativas especializadas”, prestar “servicios independientes y asesoría con relación a la gestión logística nacional e internacional y la entrega de mercancías”, a la “realización y asesoramiento de operaciones o actividades aduaneras de importación y exportación y trámite aduanero de todo tipo de mercancía”, así como a “la compra, venta, importación, exportación, distribución y comercialización al mayor de todo tipo de mercancía, tanto nacional, como importada, tales como productos cosméticos, artículos de belleza, artículos de uso e higiene personal para damas y caballeros (…) Venta y comercialización de vehículos automotores nacionales e importados nuevos o usados”.

En menos de dos años el capital de Servicios JHS 2013 pasó de 700 mil bolívares a 64.785.000 bolívares, un incremento de 9.155%. El “informe del contador público” correspondiente al ejercicio fiscal que terminó el 31 de diciembre de 2014 –el primer año de operaciones y sólo 13 meses después de fundada– arrojó que la empresa tenía una disponibilidad en los bancos de 4,3 millones de bolívares y casi 40 millones de dólares.

La explicación del rápido auge no está en esos papeles. Tampoco en los listados de asignaciones de dólares baratos –en Venezuela rige un control de cambio desde 2003– de la antigua Comisión Nacional de Administración de Divisas (Cadivi) o el actual Centro Nacional de Comercio Exterior (Cencoex), que han permitido la proliferación de las denominadas “empresas de maletín”. Para rastrear el éxito del Grupo JHS hay que comprender la relación de una de sus empresas, Servicios JHS 2013, con la brasilera JBS S.A, quizás el principal proveedor extranjero de alimentos para el Gobierno venezolano. Ahí está el corazón del negocio.

El Registro Nacional de Contratistas (RNC) arroja algunas pistas. De acuerdo a ese organismo, Servicios JHS 2013 suscribió un contrato con JBS S.A para el “servicio de empaquetado” y “servicios de planta para contenedores refrigerados” entre el 6 de noviembre y el 18 de diciembre de 2015, pocos meses después de que una comitiva del Gobierno, encabezada por el entonces presidente de la Asamblea Nacional y número dos del chavismo, Diosdado Cabello, viajara a Brasil y pactara con JBS un contrato millonario para el suministro de alimentos como carne y pollo.

“Ellos son consignatarios de varios rubros alimenticios que importa el Gobierno, y le distribuyen sólo al Gobierno (…) Ahora mismo están llegando contenedores de leche en polvo de Brasil”, explicó en enero un agente aduanal de Puerto Cabello, el principal terminal portuario de Venezuela. La versión la confirman fuentes ligadas a líneas navieras y al Ministerio de Alimentación. “Antes no sonaban, pero ahora son un emporio empresarial”, acotó el capitán de una empresa, que prefirió el anonimato.

Aunque en el guion corporativo del Grupo JHS no se alude a la relación con la brasilera JBS, en la fachada de su oficina principal, ubicada en el Centro Lido de Caracas, lucen los logos de JHS y el de JBS. En su perfil de Linkedin Jorge Silva también se dice “representante legal y comercial de la empresa brasilera JBS, líder mundial de la fabricación de productos cárnicos”. Ni Silva, ni el Grupo JHS, ni la brasilera JBS contestaron las solicitudes de entrevista formuladas para este reportaje.

Caracas-Brasilia con escala en Islas Vírgenes

El lazo entre el Gobierno venezolano y la brasileña JBS, alianza que en definitiva ha terminado beneficiando a Jorge Silva y su naciente emporio, quedó claro en 2015. Ese año Cabello encabezó una comitiva de funcionarios venezolanos a Brasil, recibida por el expresidente Lula Da Silva. “El objetivo fundamental de la visita a Brasil, más allá del presidente Lula, es buscar convenios, acercamientos, acuerdos que nos permitan en Venezuela disponer de muchos de los productos que aquí en Brasil son generados, son producidos por empresas brasileñas”, declaró Cabello el 10 de junio de 2015.

A Cabello lo acompañó Rodolfo Marco Torres, Giuseppe Yoffreda y su hermano José David Cabello –que es la máxima autoridad del Seniat coincidencialmente desde que Silva entró en ese organismo. Todos militares y con altos cargos en el Gobierno entonces y ahora. “Otro grupo ha estado trabajando y visitando sitios de fabricación de alimentos, de crianza de animales para llevar estas ideas allá a Venezuela y que nos ayuden. Hemos encontrado total y absoluta disposición, estamos seguros que con el apoyo de los empresarios y del Gobierno brasileño la situación en Venezuela puede sobrellevarse y no solo sobrellevarse sino derrotar este sector que ha estado empeñado en causarle daño a nuestro pueblo”, justificó Cabello a medios estatales.

Estaba en pleno apogeo lo que en la narrativa del chavismo se llama la “guerra económica”. Los funcionarios venezolanos dejaron constancia de la visita a las instalaciones de JBS y sus encuentros con Joesley Batista, presidente y socio del holding J&F Investimentos, propietario de JBS. “La visita a nuestros hermanos del Brasil responde a la construcción indetenible de la Vzla potencia”, tuiteó José David Cabello el 9 de junio de 2015. Ese mensaje y otros a través de la red social estaban acompañados de fotos en las que se ve a los funcionarios venezolanos en las oficinas de JBS, así como con Lula da Silva y el magnate, Joesley Batista.

Un reportaje de Bloomberg, publicado el 7 de septiembre de 2015, reveló que el contrato entre Venezuela y JBS ascendía a 2.100 millones de dólares, una cantidad que hoy equivale a 20% de las reservas internacionales del país y que multiplicó el valor de las exportaciones de JBS a Venezuela en años como 2012 y 2013, en los que las compras venezolanas sumaron 324,3 y 517,4 millones de dólares, respectivamente. “Para JBS es una oportunidad de hacer algo que nadie más ha hecho en un país que cuenta con una importante demanda potencial (…) Para Venezuela es una ventaja el negociar con una sola compañía multiproteína con una plataforma logística integrada en lugar de comprar el pollo a una empresa, la carne a otra (…) Venezuela encontró un socio que la respeta”, celebró Miguel Gularte, presidente de la división Mercosur de JBS, según reseñó Bloomberg.

Luego del contrato los despachos de JBS para Venezuela se incrementaron. Sólo entre agosto y noviembre de 2015 llegaron al puerto de Puerto Cabello, al menos, 140 mil toneladas de productos alimenticios como pollo, carne, leche, margarina y hasta pernil. El consignatario de la mercancía fue la estatal Corporación de Abastecimiento y Servicios Agrícolas (CASA), según registros portuarios de la Cámara de Comercio de Puerto Cabello, y el Grupo JHS se benefició con los contratos de servicios detallados en el Registro Nacional de Contratistas (RNC). Los envíos de mercancía continuaron en 2016, pero en menor medida. “Las órdenes de CASA con JBS están paradas. La orden de compra que está activa es la misma de 2015 y se ha venido trayendo poco a poco”, indicó una fuente ligada al Ministerio de Alimentación.

Pero el negocio se fraguó meses antes de la visita de los funcionarios venezolanos a Brasil. Al menos J&F Investimentos, por un lado, y Jorge Silva, por otro, movieron sus hilos. El 13 de febrero de 2015 J&F Investimentos registró a través del ya célebre bufete panameño Mossack Fonseca una compañía en Islas Vírgenes, denominada J&F Company Services Ltd, para atender sus operaciones comerciales entre Brasil y Venezuela. Los papeles de registro forman parte de los millones de documentos que se filtraron a la prensa en 2015 y que dieron origen a la investigación periodística global conocida como Panamá Papers, coordinada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investicación (ICIJ, por sus siglas en ingles).

Investimentos, el holding propietario de JBS, abrió en febrero de 2015, una empresa en Islas Vírgenes para fungir como «trading» en sus negocios con Venezuela, de acuerdo a los documentos filtrados del bufete panameño Mossack Fonseca.

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